La relación social de producción esclava y asalariada

Posted on mayo 18, 2015

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La relación social de producción esclava y asalariada

El blanco arrancó vidas negras de la tierra en la que habían nacido. La caza del negro era realizada por otros negros, en un continente diverso, pues el europeo supo aprovechar en su beneficio los odios tribales, azuzando a unos grupos para que prendieran y vendieran aquellas piezas humanas, tan cotizadas.

El blanco trasladaba el oro negro de un continente en el que no sabía penetrar a otro donde ya había establecido la dominación y el negocio producía ganancias improducibles en el continente de las catedrales. El transporte se hacía en las condiciones normales para las bestias. Las piezas que no perecían en el trayecto, eran revendidas para la producción de los cultivos o para la reproducción de esa tracción animal. Detrás de estas criaturas había un látigo, pero también un adoctrinamiento que los cimarrones no supieron aprender.

Pero llegó el momento en el que al blanco le convino mejor aprovechar esa fuerza animal en su misma tierra y se abolió aquel tráfico de animales con aspecto humano. Ya no se despojaba de sus vidas a una parte de los seres. Se abrieron las venas también de este continente y destruía la vida de las comunidades para la extracción de los recursos codiciados por el colonizador.

En pocas décadas África aprendió a soñar como si fuese europea. Atrás quedaban los sueños pre-modernos y tranquilos de sus moradores y ahora aspiraban a desarrollarse como la metrópolis, después de la independencia. Por debajo de esas independencias de naciones que nunca antes existieron sobrevivía la extracción, la explotación, la colonización ya no de un color de piel sino de una lógica más fuerte.

Mientras crece la influencia de los tentáculos del monstruo, los africanos ahora no son cautivos, encadenados, desplazados a otro continente a la fuerza. La población expulsada de sus vidas, la población hacinada en las villas miserias, la población inútil para el proceso productivo, libremente decide probar suerte en un viaje de miles de kilómetros, a través del desierto, las fronteras, el océano y el miedo. Libremente arriban a países donde se les desprecia porque el color de su piel del delata. Libremente aceptan la relación de producción de asalariado sin el amparo de las leyes protectoras y son explotados.

En el drama histórico del continente africano descubrimos la diferencia que Marx descubrió en el trabajo asalariado, la libertad.

“Para convertir el dinero en capital, el poseedor de dinero tiene, pues, que encontrarse en el mercado, entre las mercancías, con el obrero libre; libre en un doble sentido, pues de una parte ha de poder disponer libremente de su fuerza de trabajo como de su propia mercancía, y, de otra parte, no ha de tener otras mercancías que ofrecer en venta; ha de hallarse, pues, suelto, escotero y libre de todos los objetos necesarios para realizar por cuenta propia su fuerza de trabajo”.

Cuenta Ryszard Kapuscinski que la primera vez que salió del mundo soviético le sorprendió el exceso de luz de Roma, del mundo capitalista. Europa y otros territorios del planeta han sido llenados de luz por el capitalismo, mientras los otros mundos son inundados de despojo, de explotación y de residuos. Sin embargo, en esa situación ellos mantienen una rebeldía y una resistencia que pudieran hacerles libres de verdad, mientras nosotros hemos sido despojados hasta de la facultad de hacer fuera del proceso de valorización, de entender, de criticar y de construir otros mundos, atados a la suerte de una lógica suicida. La luz habita en nuestras calles y se ve desde la luna, pero la oscuridad puebla nuestras consciencias

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