La organización libertaria de la sociedad

Posted on enero 7, 2015

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Recientemente Carlos Taibo muestra su deseo que aparezca una organización libertaria que “permita reducir muchas de las tensiones heredadas del pasado y abra el camino a una intervención más sólida en la realidad”. Se entiende esa aspiración pero muchas razones hacen pensar que l*s aludid*s no van a crear esa organización, ni esa organización serviría de mucho. Pero sí parece deseable la recomendación de reconocer esos muchos mundos que existen como realidad y esperanza de otro mundo.

En la Historia tenemos la fuerte presencia de una organización anarquista en la opción de revolución de la década de los años treinta en España. Era una época en la que la fábrica, la mina, el taller, la finca creaba la concentración de trabajadores y era una época en la que los obreros sólo podían perder las cadenas y tenían espacios de autonomía (educación, prensa, seguridad social, cultura, sociabilidad, solidaridad…) que han sido invadidos por el capital y por el estado. Es una muestra de que la posibilidad de revolución puede ser favorecida desde la dimensión de la organización, aunque si profundizáramos en aquella realidad histórica quizá encontrásemos que en la organización sindical anarquista había diferentes tendencias.

En esta época actual el trabajo ha perdido la cualidad de concentración de trabajadores. La organización de los trabajadores ha quebrado y cuando ocurre es más burocrática, pactista, sin veleidades revolucionarias. Fuera de la esfera del trabajo, en la sociedad occidental la anestesia del consumo y el estado del bienestar y el fetichismo de la sociedad del espectáculo han roto la economía moral de Thompson como realidad y posibilidad de un comunismo libertario. El capital no sólo ha conquistado con el salario el territorio del trabajo sino que también ha expropiado esas fórmulas de autogestión a la sociedad.

En toda época siempre conviven las lógicas de dominación (como las del señor y su siervo, las de la gran empresa y su empleado) y de igualdad-fraternidad (como la del amor maternal). Pero parece claro que las lógicas de la mercancía, la ganancia, el capital, el dinero, la acumulación, … han desplazado muchas de las lógicas de fraternidad, vecindad, comunidad, … También en la triste época actual existen esas personas, grupos, relaciones, iniciativas, proyectos que se desprenden con esfuerzo de Sísifo de la enorme presión de la lógica imperante.

Carlos Taibo conoce bastante bien esos espacios libres o liberados de la lógica del capital. Convive con ellos, es llamado por ellos para dar charlas y para asentar esa comprensión de la sociedad en la que esos espacios ofrecen una oportunidad de construcción de un mundo con “otros valores”.

Por eso no entiendo su anhelo de una organización en esta época, porque las personas, grupos y relaciones que escapan a la lógica ya tienen sus formas de organización transversal y horizontal, pero no en forma de organización, valga la redundancia. Igual que es difícil reconocer las grietas del sistema, en las que habitan la realidad y la esperanza de otro sistema, debido a la discreción en la que viven (no van proclamando su misión histórica de emancipación social o de acabar con el régimen o con el bipartidismo), … Resulta difícil entender que ya hay muchas forma de relación, de colaboración, de cooperación, … entre esos espacios. La lógica de comunidad seguramente tenga otra lógica de relación con iguales, lejos de las lógicas de las instituciones de la sociedad del capital y el estado, con ese empeño en la creación de organización (sindicato, partido, gran empresa, gobierno y administración, …).

La relación no se hace seguramente con los típicos multilateralismos de crear plataformas, aunque a veces también se adopten esa modalidad, como en en el caso Alfon. Pero estas personas, grupos, iniciativas tienen sus métodos más cercanos, fluídos de relación: un centro social okupado vende libros de una editorial que le simpatiza, en los medios de comunicación libres o comunitarios se habla de iniciativas de agricultura ecológica sin orientación de acumulación, los sindicatos anarquistas abren sus locales a la charla de personas que reflexionan en estas líneas, … Muchas formas discretas de relación entre iniciativas discretas de vida diferente.

Se comprende la desesperación porque pasan los años, pasan las décadas, la lógica de comunidad se mantiene débil frente a la lógica del capital y much*s sufren la crudas consecuencias, pero seguramente una organización libertaria poco ayudaría a fortalecer la lógica de comunidad. La necesidad de la generalización de la lógica de comunidad frente a la lógica de capital siempre ha sido urgente. Como decía Jaime Semprún “la corrosión terminal del capitalismo y el colapso que se avecina” no es un condena para el futuro, sino una realidad que los occidentales siempre hemos mantenido escondida debajo de una alfombra de consumo, comodidad, bienestar y espectáculo. No hay más remedio que crear, ampliar, multiplicar y confluir las grietas con la conciencia dolida de que muchas personas sufren en sus carnes esa corrosión y ese colapso.

Cuarta declaración de la Selva Lacandona: “Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada”.

Es cierto que tras el 15M hay un reflujo en la movilización social y que mucha de la movilización se ha canalizado en la forma partido hacia el Estado, pero es probable que el 15M fuera hijo de esta sociedad del capital y el bienestar; Boaventura Sousa consideraba que eran las ruinas del Estado del Bienestar. Por eso la movilización social del desencanto se ha desactivado tan pronto como pudo delegar en un nuevo portador de la promesa de bienestar de la modernidad. El alma libertaria que Carlos Taibo encontró en el 15M vivía antes, durante y después del 15M. En sus sueños encomendemos nuestras esperanza.

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