Los pasitos del PSOE hacia la reconciliación con su electorado

Posted on febrero 12, 2013

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En estas tres últimas semanas el PSOE ha sido feliz. En todo el periodo postfranquista ha sido partido de régimen (a favor de la oligarquías económicas, imperialista (otanista), monárquico, mejorador de los privilegios de la Iglesia, …), pero, durante los últimos años de gobierno central felipista y zapaterista, sus reformas y recortes a la vista de todos (en los años no últimos de esos gobiernos hacía también reformas como las tributarias, bien vistas por una sociedad que no comprende, o apuestas por el modelo económico del crecimiento por medio de especulación inmobiliaria y endeudamiento nacional) creaban desencanto entre sus electores.

En su primera crisis (la postfelipista) necesitaron cuatro años de navejeos internos entre almunias y borreles, un hundimiento electoral y un congreso extraordinario reñido para reiniciar la conquista de La Moncloa, usando el clamor popular contra la Guerra de Irak. En aquel congreso salió ganador Zapatero por un estrecho margen, con los apoyos del grupo que luego engendró a los Tamayos y a las Saez.

En su segunda crisis (la zapaterista) todavía no ha transcurrido tiempo suficiente para que muchos electores vuelvan al redil.  Como en la primera crisis el timón se lo han dado a un hombre del aparato, probablemente protector de futuros delfines. Su estrategia para reencantar a sus fieles empezó incluso antes de perder las elecciones, pues sabiéndose perdedores ya hacían preoposición preguntando a Rajoy si recortaría la prestación de desempleo, sabiendo que la agenda del bipartidismo pasaba por ese punto, gobernase Pepe o Juan.

La estrategia sigue en marcha con una simulación constante de una ideología que se evapora cuando llega a los gobiernos. En la oposición están a favor de la dación en pago que tanta veces rechazo con mayoría, se opone a reformas laborales semejantes a las aprobadas, reniega de la reforma de la constitución pilotada por un Zapatero que permanece bendito, crítica que el PP aumente impuestos como el IRPF cuando eso sería una seña de socialdemocracia, vociferan contra los recortes que antes hacían ellos, … A la par, aplauden al Rey cuando es cuestionado, sus grandes personajes entran en Consejos de Administración de grandes empresas, pactan la reforma municipal, no critican la continuación de la reforma de las Cajas, …

Dentro de la estrategia ha tenido importancia la unión a la estrella fugaz de Hollande. Ya casi no se muestran las adhesiones, pero en el momento en el que se esforzaron en comunicar que Hollande era una “alternativa” acudieron veloces para aprovechar la décimas de aprobación que aportaba.

Otra manera de reflotar el barco es la de unirse a organizaciones que no hayan perdido tanta valoración social o que mantengan alguno. Así se mezcló en la Cumbre Social con sindicatos y otros colectivos. Igualmente se ajunta con Izquierda Unida en la Junta de Andalucía, el recurso de inconstitucionalidad contra la reforma laboral o el decreto de no revalorización de las pensiones (excluyendo en ese caso a Amaiur).

También usan la treta de crítica controlada dentro del partidos. En este caso de vez en cuando Tomás Gómez o Carme Chacón hacen alguna protesta menor. Cada cierto tiempo salen unos militantes de base haciendo un vídeo en el que piden perdón o una joven pesoísta critica que el PSOE y la Internacional Socialista quieran hacer ¡la revolución! desde hoteles de cinco estrellas. Hasta la dirigencia pide perdón de forma vacía como el Rey cuando se fue de cacerías de elefantes.

Todas esas estrategias recuperan la moral propia, estabilizan un electorado en caída libre, anticipan el ascenso añorado. Sus medios de comunicación (LA SER, EL PAIS, PUBLICO, EL PLURAL, EL DIARIO, …) y sus líderes mediáticos de cabecera (Gabilondo, Escolar, Wyoming, …) le dan resonancia a sus acciones reconquistadoras.

Todo ese esfuerzo ha recibido un regalo con los papeles de Bárcenas, ya que la fealdad de los hechos informados ha provocado una erosión de una idea fuerza de los movimientos de protesta de los últimos años. Mientras gobernaba el PSOE y se le veía fácilmente el plumero, la calle gritaba que PSOE y PP la mierda mierda son porque los dos hacen políticas muy parecidas. Era una fórmula que denunciaba al PSOE en el poder avisando de que el PP en la oposición vendría a gobernar igual. Sin embargo, con el PP en el gobierno, la denuncia social casi no avisa de que el PSOE.

Aunque haya muchas personas que constantemente recuerdan que las políticas de unos y otros son semejantes y que intentan abrir debates mucho más amplios sobre la calidad de la democracia, la participación, el modelo económico respetuoso con la naturaleza y el modelo social de austeridad garantizando los bienes y servicios básicos, las relaciones equitativas entre sociedades, … el sistema tiene unas fuertes inercias a reconducir el debate a un reduccionismo en el que la sociedad apenas escapa a un debate entre dos caras de una misma falsa moneda. Aunque las encuestas muestren que la intención de voto a esos grandes partidos haya caído a un 50-60% hay una fuerte tendencia social para volver a ese marco ceñido en el que sólo caben dos.

El abandono de esa situación en la que la sociedad oscilaba pendularmente entre dos opciones que desarrollan las mismas políticas con matices casi imperceptibles no era un gran avance hacia el desarrollo de una sociedad que se reconstituya y transforme en una sociedad donde los público y lo común tengan mayor peso que lo privado de las grandes empresas y los grandes patrimonios. Sin embargo, corremos el riesgo de que el desencanto doble retorne a la resignación de aceptar al que aparentemente es menos corrupto, porque ahora los medios se han fijado en la corrupción del otro (hay que recordar la época de los Filesa, Roldán, Rubio, …), o al que no hace rectortes actualmente, en lugar de avanzar sobre la negación del nefasto bipartidismo, además del siempre anunciado riesgo de un pacto entre ambos para encargar los retrocesos sociales al indeseado tecnócrata, con bríos suficientes para hacer los recortes que ahora mismo se han suspendido, o del ascenso de populismos con manga ancha. Es una misión de las personas liberadas de esa prisión intelectual el esfuerzo para que toda la sociedad escape desde posiciones socialistas que trabajan en la política institucional, fuera de ella o directamente en la sociedad.

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La verdadera faz del PSOE sólo se conoce cuando gobierno, sus actos y no sus palabras gratuítas en la oposición dicen quiénes son.

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Posted in: Política