Hablemos de inmigración… sin prepotencia

Posted on enero 8, 2013

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Mi plan para estas semanas era reflexionar sobre la erosión, la protección y la superación del Estado del Bienestar desde posiciones socialistas estatales y libertarias para una escuelita del 15M, pero se cruzó en mi camino un artículo de Paulino Rivero, relacionando inmigración extranjera (sólo la extranjera) con desempleo y malos servicios públicos. Me indignó y respondí con un artículo afrontando tres ideas:

1. la explicación de los muros que en los países enriquecidos se levantan para que no llegue la inmigración de los países empobrecidos, cuando la riqueza de los segundos debe mucho a la pobreza de los primeros;

2. la constatación de que gran parte de esa inmigración (europea en este caso) no viene a Canarias a trabajar sino a residir, pues ya tienen rentas (normalmente pensiones);

3. la denuncia del despeje de responsabilidades diciendo que la gran culpa de estos problemas (paro y malos servicios) es de la inmigración, hechas por el dirigente del partido que ha estado presidiendo gobiernos en archipiélago, islas y municipios desde el inicio de esta etapa.

No me replicó el señor Rivero, creo que ni siquiera aceptó que en su artículo apareciera mi mención, pero apareció una contestación inesperada. Una persona desconocida tuvo la amable atención de leer (por encima) lo que yo había escrito. Fue más allá en sus cuidados y “reflexionó” sobre el discurso introducido en mi artículo. Desde una posición superior y arrogante atribuye al “discurso” epítetos muy cordiales (“pseudouniversalista españolón”, miembro de la “vulgata marxista”, “neoprogre supercool”) porque supuestamente lo que yo pretendo es que en Tacoronte se importe (el lenguaje es suyo, para mí las personas no se importan o se exportan, ellas se mueven para buscarse la vida) mano de obra foránea de Tomelloso cuando se puede contratar una persona en la oficina de al lado. Una manipulación desquiciada.

Escribí un comentario quejándome por la prepotente desviación. Pasaron unos días. Otro señor que forma parte de su grupo, de una forma educada, me invitaba a participar en ese debate sobre una ley de inmigración canaria. Ya pensaba que el autor con estilo flamígero asumía con silencio su exceso. Pero no era así. El pobre en unas “fechas tan entrañables”, usa el tópico del Rey en su discurso de Navidad, no había tenido acceso a internet para manifestar que sólo confrontaba discursos.

No hubiese escrito nada más sobre inmigración, pero un excompañero de Cruz Roja me animó a amonestar el estilo soberbio de mi compañero, por la forma enemistosa de debatir, descalificando y pervirtiendo el discurso discrepante para lustrar el propio. Siempre me he sentido identificado con esa canción de Alejandro Filio que dice que las flores son las almas nobles que jamás procuran la batalla, pero cuando algo las toca… Creo que las personas que me ven a diario conocen mi timidez y mi lealtad. Pero, como aquellas flores, me pareció recomendable defender la posición ética que muchas personas tenemos hacia la inmigración y protestar contra la vanidad como método. Un segundo intento de comunicación para quien se saltó líneas de la primera lectura y se hizo una idea prejuiciosa.

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1. La inmigración nacional alergénica. No hago campaña en Tacoronte para que los empresarios de este pueblo tineferño sólo contraten a gente de Tomelloso o de las Castillas y para que nunca contraten a personas del mismo Tacoronte. No obligo a las personas de Tomelloso para que dejen a sus familias y se vengan forzosamente a trabajar a Tacoronte. Créanme. No soy tan malo. Eso sí, si alguien de Tomelloso no encuentra su sitio allí y cree que Tacoronte es un sitio ideal para intentarlo y tiene la suerte de que un empresario que busca un yesista lo contrata, no me meto.

Con todo, sepa el ciudadano Josemi Martín que ni Paulino se refirió a inmigración nacional en las bases de su disquisición ni yo me esforcé en defender la libertad de circulación y residencia del artículo 19 de la Constitución para este vecino de Tomelloso. Supongo que ese error de comprensión lectora justifica uno de sus calificativos cariñosos, el de negar el universalimo y afirmar lo de “españolón”, que debe ser su forma de decir “godo” sin que lo asocien con otros movimientos que usan esa palabra.

Como sea, es incongruente que una persona que trabaja en Madrid (seguramente hay en Madrid muchas personas de su misma profesión) le discuta al yesista de Ciudad Real que pruebe fortuna en Tacoronte. A no ser que apliquemos su teoría de la excepcionalidad de Canarias, la teoría de la capacidad de carga, de la que hablaremos más abajo. Sería interesante que como antihistamínico mirara con más atención las estadísticas, no sólo las históricas de siglos, pues el saldo migratorio de los últimos años es negativo (-4.392, -1.168).

2. La inmigración de personas extranjeras. La inmigración justificada en mi artículo era la inmigración atacada en el artículo de nuestro presidente en labores de bloguero. El señor Rivero se refería a los extranjeros que vienen a trabajar. Reléase si no se apreció. La defensa se hizo con la idea 1. citada más arriba. Reléase si no se entendió.

¿Por qué defender a esos africanos, americanos, asiáticos?. Porque más allá de las leyes y de quienes piden a la instituciones endurecimiento, hay personas que no vemos en la persona que viene la causa de nuestros males sino la consecuencia de nuestra avaricia global.

Cuando trabajaba en Cruz Roja (como voluntario), en asesoramiento jurídico a inmigrantes extranjeros, después de escuchar historias sobre sus fundadas causas para emigrar, el relato de sus viajes o la vida que habían tenido en esta “hospitalaria sociedad”, nunca les explicábamos paternalmente que nuestras leyes de inmigración las hacíamos para no provocar desequilibrios internos pero también para su bien, para que pudieran tener un lugar (si se les admitía) en un paraíso no degradado, pues sabíamos que ya todo eso era comprendido. Más grande que los consejos para que no vinieran eran las razones para venir.

Cuando trabajé (como voluntario) en la escuelita de Cruz Roja para niños extranjeros nunca les veía como los causantes del fracaso escolar de nuestro sistema educativo.

3. La justificación de la ley de residencia con el argumento de la capacidad de carga. El ciudadano Josemi Martín considera que esa tolerancia hacia las personas que vienen no es compatible con una superpoblación del archipiélago, el hecho diferencial canario para pedir una ley más restrictiva. Por mi parte, he descubierto que la xenofobia que le pide a la Guardia Civil que fríamente vigile costas y fronteras y fríamente expulse (sin que la persona que pide tenga que moverse de su sofá como hace la xenofobia más exaltada) siempre tiene una razón, alguna con apariencia más civilizada y hasta científica, como la de las capacidades de carga.

¿Es cierto ese científico argumento de la capacidad de carga?. Sí. Claro que sí. Tal y como es usada es hasta simple de ver. Es el tipo de ideas que funciona bien como lugar común en los movimientos xenófobos. Un ejemplo. En el año 2000 acamparon en la Plaza de la Feria en Las Palmas de Gran Canaria unas treinta personas extranjeras en situación irregular procedentes de África, por lo menos en su mayor parte. Un movimiento xenófobo organizó una manifestación en la que ya se coreaba «¡En tan poco espacio no cabe tanta gente!» y justificaba su grito con la teoría de la capacidad de carga. En frente, otras personas acompañábamos a las personas insultadas.

La huella ecológica, la capacidad de carga del planeta, es insostenible. En el ecologismo se descubrió mucho antes de que se redactara esta teoría. Para unas islas como las nuestras con densidades de población elevadísimas esto es más que evidente, una costa llena de cemento, unos bosques históricos reducidos al testimonio, autovías hacia la última casa del penúltimo alcalde, acuíferos agotados, campos abandonados, … Pero la mayor presión sobre la extralimitada capacidad de carga no procede de la inmigración extranjera sino del modelo económico de los monocultivos del turismo o el plátano, agravada por el ciclo, como puede verse en el gráfico siguiente. Parece que tienen prisa por corregir una de las consecuencias del modelo económico desequilibrado por todos lados, la atracción oscilante de inmigración, sin tocar el modelo urgentemente, ya que eso sí que molesta a don Dinero. Desde luego, es más fácil tomarla con unos trabajadores indefensos, que por azares y no por mala fe acaban en estas islas.

En las islas más habitadas el efecto de carga que provocan los trescientos mil turistas de diez días es mucho mayor que el efecto de carga de los 80 mil extranjeros y sus familias, que están trabando por salarios bajos y con recursos mínimos que no permiten consumir piscina, golf, bañeras, querosenos, gasolinas, alimentos importados de todo tipo, … Si es la capacidad de carga lo que les preocupa…

Adivino que nunca veremos al ciudadano Josemi Martín pagando una multa por participar en una manifestación en la que se le grita a Ignacio González que devuelva los millones de Las Teresitas, pero si veremos manifestaciones como las de La Feria justificando sus gritos con esta teoría.

4. La ley de residencia en un mundo de espanto. Este tipo de invenciones simples es una excusa para justificar ese sagrado derecho que creemos tener los occidentales para excluir y expulsar a los aventureros de los pueblos empobrecidos, que antes y ahora hemos conquistado, colonizado, expoliado, explotado. Es tan fuerte esa simplicidad que incluso la clase trabajadora alienada de este lado de la verja cree que se puede cerrar el club a solicitantes de admisión y que los desestimados deben asumir con resignación su exclusión del paraíso. La simplicidad de la teoría de la capacidad de carga no es más que una adaptación de los razonamientos de otros lugares. A muchos empleadores en cambio les viene bien para abaratar el coste laboral con un ejército de reserva mayor y más necesitado.

Mientras muchas personas investigamos y aplicamos en la medida que somos capaces y en un juego complejo la forma de desactivar mecanismos de explotación (con comercio justo, evitando mercancías producidas en esas condiciones, manifestándonos en contra de la deuda externa EN ESOS PAÍSES, criticando a los buques Alacranes, …) y promoviendo una reorganización de nuestra sociedad para que no sea explotadora de ajenos ni derrochadora de recursos  ni sobreexplotadora de su territorio, para que sea más modesta y sencilla (lo que atrae menos a la inmigración), otras personas que no son tan críticas con estas contradicciones internacionales, que seguramente visten ropa “made in” Tailandia, usan un Ipad hecho en China en la condiciones consabidas, se toman un café sin preocuparse lo más mínimo cómo se cosechó, empaquetó y transportó, creen que la Guerra de Libia es sólo una guerra contra un sátrapa, … piden una simple burbuja de orden para sí en medio del caos para otros y nos reprochan que no reconozcamos la evidencia de la simplicidad.

No se trata de una propuesta de autorregulación, como intuye. Todo lo contrario. Es una propuesta de mucha regulación en medio de la complejidad, donde se entiende que la lastrada libertad de movimiento de las personas es un mecanismo de fuga de las víctimas del orden económico mundial. Es una propuesta de regulación de los movimientos de capital. De regulación del movimiento de las mercancías. De regulación del modelo económico de Canarias. De regulación de la propiedad privada. De regulación de las desiguales relaciones entre países enriquecidos (con deuda histórica) con los países empobrecidos. Mucha regulación para embridar pacientemente muchos factores que fuerzan migraciones y otras manifestaciones de las contradicciones Norte-Sur y no sólo regulación para que no se nos cuelen los nadie de Galeano.

5. La aplicación de la ley de residencia. Finalmente considero que no eran menester tantas alforjas (prepotencia y distorsión) para un viaje tan corto: proponer unos aspectos para determinar la política inmigratoria canaria. Esos aspectos propuestos y otros muchos hace tiempo que ya son estudiados administrativamente para determinar la política inmigratoria desde el Ministerio de Interior, eso sí, con otras resoluciones, menos restrictivas, aunque el estimado comentarista las enunciase como grandes descubrimientos y discernimientos, exponiendo que las personas que no somos él nunca acometemos esas dimensiones. América ya estaba descubierta.

Cuando leíamos informes de ese Ministerio, la ordenación basada en las consideraciones acerca de esos aspectos, sobre el papel, era una aritmética impoluta, pero hay leyes sociales con rango superior a las leyes jurídicas y las instituciones poco podían hacer ante la fuga desde el Sur de muchos desesperados, por tierra, mar, aire o cualquier otro coladero (ahí están las dos grandes regularizaciones, las personas que llegaban como turistas y buscaban una oportunidad, las personas a las que se caducaba el permiso y no retornaban, estudiantes que se buscacan un trabajo, leyes de nacionalización inventadas hace mucho tiempo, …). Se estropeaba la estadística tan bien calculada de las capacidades de carga y acogida, los cupos, las profesiones preferentes, …

Los planteamientos de STOP RACISMO, de los Acoge, del movimiento contra la intolerancia no desconocen esos aspectos administrativos como supone el ciudadano Joseme Martín, pero asumen que no son su materia, que son asunto de la administración, aunque también sean revisados, como se ve, por los movimientos del coto exclusivo. Se veía normal que el discurso oficial hablara en esos términos, aunque los superara la realidad, pero no es tan normal el adueñamiento que desde la sociedad civil se hace de esos conceptos para pedir más limitación. En cambio, los movimientos que estudian el fenómeno migratorio  conscientes del mar de contradicciones se especializaron en hablar de los derechos de las personas extranjeras o de la integración de los que vienen, en vigilar los brotes xenófobos en la sociedad, en denunciar la situación en los CIEs, …

En el brindis al sol de estos planteamientos, que tienen más eco en la sociedad xenófoba que en las instituciones a las que supuestamente se dirigen, deberían explicarnos dónde construir los nuevos Centros de Internamiento para Extranjeros (ahora también nacionales) y si será competencia de la Guanchancha la retención y el internamiento de extranjeros comunitarios y españoles, pues esos CIEs son el cuarto oscuro de la ordenación. Además, ya que el ciudadano Josemi Martín hace advertencias de lagunas en los discursos “españolones”, compruebo que más allá de su propuesta de la “ley de residencia” de toda la vida no hay en sus líneas por ejemplo una condena a la situación de los CIEs, elemento criticado desde estas posiciones superprogres neocool, no porque sea guay ser progre sino por sensibilidad hacia las personas. Debe ser que ese universo de indignidad no le preocupa a quien sólo quiere burbujas para su ombligo y ríase la gente.

En el pasado hemos sido una sociedad emigrante. Durante unas décadas hemos malgastado la herencia natural y cultural para mantener un modo de vida que no podrán recibir las siguientes generaciones. No es descabellado pensar que en el futuro tendremos que volver a emigrar por lo agredido que están nuestros recursos. Recordaremos con estupor este tipo de propuestas de las décadas finales del monocultivo del turismo de los doce millones, cuando los nuevos ricos, por unos años, no querían que los pobres vinieran de visita, ni siquiera por una “fechas tan entrañables”, como en el Plácido de Berlanga.

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Posted in: Política