Román no es uno de los nuestros

Posted on octubre 13, 2012

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A Chema, responsable de La Casa de Mi Tía.

Respeto su esfuerzo y agradezco la difusión de mis reflexiones y los comentarios que alimentan mi opinión. Pero discrepamos en bastantes cuestiones y valoramos, según me cuenta, de manera muy desigual a una persona como Román Rodríguez.

No soy un romanólogo y no conozco muy bien su trayectoria, pues nunca me han interesado mucho los funcionarios del régimen, pero detrás de mi valoración hay suficientes elementos como para sostener con tranquilidad la desaprobación a la persona. Muestro esos argumentos no para convencer a nadie sino para dejar claras las razones del rechazo.

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Para empezar, es obvio que Román Rodríguez pertenece a lo que hemos considerado una casta política, compuesta por personas que han hecho de la política una profesión que admite pocas intrusiones, cuando la política debería ser una actividad constante y discreta dentro de una vida participativa en grupos o asambleas o manifestaciones, con eventuales periodos de representación durante la trayectoria de unas pocas personas, que no deben olvidar que es transitorio. El personaje en análisis es una de las personas que deben creerse imprescindibles para que el mundo no se despeñe. Así desde 1995 lo tenemos ininterrumpidamente en las instituciones, como director del Servicio Canario de Salud, Presidente, preterido Vicepresidente, diputado regional, diputado nacional, vicepresidente de Cabildo, diputado regional con candidatura paralela al Cabildo. No hay visos de que vaya a abandonarla, aunque puede ser que este artículo que nunca leerá le haga reflexionar y medite su abandono fulminante de la política institucional.

Estoy casi seguro de que Chema no es tan radical en este principio de la actividad política como algo permanente en las plazas y algo eventual en las instituciones representativas, para evitar la división vertical del trabajo en la política, entre unos ciudadanos delegadores y unos representantes libres de mandato popular y atados al mandato de los poderes económicos. Pero yo pienso así y le doy derecho a que me reproche con este artículo si un día me convierto en un profesional.

Me gustan las personas que toda la vida han luchado en la calle como nuestro Pepe el de la Marea Negra, como Ramón Fernández Durán, como Chano Álvarez Cambreleng, como Rosy Cubas, quizá como el propio Chema a quien no tengo el gusto de conocer, … o personas que saben volver a la calle después de un paso fugaz por las instituciones. Me caen mal en general esos profesionales de la política, trajeados y encorbatados, con el uniforme que también usan banqueros o vocales de los consejos de administración de las grandes empresas, que siempre son la solución (hacia futuro) aunque hayan sido siempre (en pasado) parte del problema. Me imagino que a ellos les ocurre lo mismo y se sienten más cómodos en reuniones de salón como la de Zapatero con los grandes empresarios, que en asambleas en el local de una asociación de vecinos o en una plaza con melenudos con la camiseta por fuera como yo.

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Luego, le repito a Chema una regla de tres que alguna vez le expuse. Nueva Canarias es a Coalición Canaria lo que el PSOE es al PP. Está claro que Nueva Canarias y PSOE no son exactamente lo mismo que Coalición Canaria y PP, porque sus bases tienen otro origen social, porque sus programas son más avanzados en derechos civiles, porque sus correas de transmisión (sindicatos mayoritarios e Iglesia) son diferentes, porque reparten más o menos migajas con las clases populares si hay oportunidad. Pero lo cierto es que el núcleo programático es similar: democracia delegativa, fiscalidad regresiva, privatización, otanismo, monarquismo, unitarismo, contrarreformas laborales, …

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En mi infancia me enseñaron que un pecador se tiene que confesar de sus pecados de palabra, obra y omisión. Pues voy a presumir una confesión de pecados de este inocente señor.

Como pecado de palabra me gustaría rescatar la variación de su discurso hacia su hermana Coalición Canaria en los últimos años. Cuando rompió en 2005 y creó Nueva Canarias, Román expresó su verdadera opinión sobre Coalición Canaria y sobre sí mismo como pieza de ese nacionalismo. Durante años le escuchamos la crítica más dura a Coalición Canaria que se le recuerda a políticos en activo. Pero en la cita del 20N se vio necesitado de su odiada hermana nacionalista y se reconcilió, diciendo digo donde decía “digo”.

Las relaciones de amor y de odio con el PP también han sido igual de maniqueas. En su pacto de gobierno de 1999 el PP era un responsable partido. Ahora que nada le une se ha convertido en el único enemigo del pueblo, como si el agujero en las cajas que tapan los partidos en el poder sólo fuera responsabilidad de este gobierno actual del PP, como si el déficit público no se debiera en su mayor parte a las reformas fiscales que hicieron regresivo e insuficiente el sistema fiscal (con responsabilidad principal del PSOE), como si la consolidación fiscal acelerada no sea una deducción del Tratado de Maastricht que todos firmaron y bendijeron dentro de las instituciones (salvo Izquierda Unida y otros nacionalismos de izquierda, no así ICAN) o de la reforma constitucional, como el aumento de los intereses de la deuda y de la prestación de desempleo no complicasen esa consolidación fiscal a cualquier gobierno que no se salga del paradigma capitalista.

Culpabilizar sólo al PP, el malo, de lo que ocurre sólo es explicable dentro de una indigencia intelectual muy grave. No falla el gobierno central actual, hace aguas el régimen en el que Román ha tenido importantes responsabilidades y el modelo económico de endeudamiento para que máquina de la construcción lo deprede todo.

Román, como otros políticos, hace de la palabra un instrumento para conseguir votos que se conviertan en puestitos para él y los suyos y poder de influir. Por eso, las contradicciones sólo son narrables si está en oposición y quiere desgastar al contrincante.

Dentro de estos pecados de palabra no saco a relucir las vergonzosas grabaciones a compañeros de partido y publicadas por Canarias Semanal porque ha desaparecido el enlace a aquellos audios tan necesarios para el conocimiento de la Historia de Canarias. Evidencian qué hay detrás de las poses de los hombres visibles de Nueva Canarias, prácticas caciquiles de toda la vida.

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Sus pecados de accción son incontables. No siendo un romanólogo no tengo una lista completa pero hay bases suficientes. Es el Román de las grandes infraestructuras viarias. Es el Román que intentó crear la policía Canaria y no le dejaron. Es el Román con consejeros  y sin consejeras. Es el Román de los trenes AVErrantes en Gran Canaria incluso en época de crisis, el Ricardo Melchor de la isla redonda. Es el Román de la Ley de Becas Universitarias más precarias de España. Es la ICAN que estuvo en la cocina, con Antonio González Viéitez, del REF.

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Con toda la gravedad de los pecados de palabras falsas y de acción derrochadora y antisocial, es triste que la izquierda se contente con líderes que usen retórica de izquierda y sean un poquito menos peores (muy poquito) que lo que se denomina derecha, como si todo lo que está unos milímetros a la izquierda del PP sea bueno. Cuando escucho ese discurso resignado me pregunto dónde quedó la izquierda de la dignidad, el descontento y el esfuerzo para la transformación.

En este sentido los pecados de omisión del acusado no son menos graves. La fe del nacionalismo canario en la democracia participativa quedó demostrada un año antes de que fuera presidente, con su tratamiento de la iniciativa legislativa popular de Salvar Veneguera. Pero es que entre las iniciativas legislativas de su mandato gubernamental no se encuentra el desarrollo del Estatuto de Canarias de 1996 para modificar la ley electoral más improporcional de todas, algo de lo que sólo se acuerda, como UPyD, cuando le perjudica.

El arreglo de la pobre ayuda económica básica se lo dejó Román a su sucesor. Con todo, la mejora de la prestación canaria de inserción de Adán Martín y el bajo presupuesto destinado a ella dejan en mal lugar ese instrumento que aparece en cualquier programa de mínimos de las izquierdas socialdemócratas.

Algo habrá repercutido su mandato como director del Servicio Canario de Salud o de presidente del Gobierno de Canarias en los pésimos indicadores que el sistema usa para evaluarse a sí mismo en los servicios fundamentales de sanidad y educación. No parece verosímil que su paso por esas altas responsabilidades fuese un paréntesis de corrección.

Y es que en los modelos de capitalismo con estado del bienestar, antes de acometer el reparto es necesario lanzar la progresividad fiscal, algo en lo que ninguno de los líderes regionales hizo esfuerzos verdaderos, mientras Solchaga, Rato y Solbes desgastaban la progresividad de la estructura creada en la transición desde el poder central, con aplausos de socios nacionalistas.

En sus años de presidente se produce un freno en un lento incremento de la instalación de energías renovables y una consolidación de la dependencia alimentaria, construyendo infraestructuras que exterminan la tierra productiva. Ya se dijo que no se esmeró por hacer participativa la democracia ni por mejorar los mecanismos de representación ni por la protección social o el servicio público, pero es que tampoco ha contribuído con decisiones o aportaciones ideológica a un cambio de modelo económico, propiciando el continuismo del sol y del cemento. Cuando algunos líderes en el mundo empezaban a divisar la necesaria transición hacia sociedades sin combustibles fósiles, nuestros líderes sólo se preocupan de enfrentarse por el poder, sin modelo de sociedad, economía o política que no sea el vigente.

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Sé que queda bien eso de criticar a los otros partidos por hacer lo que él haría si estuviese gobernando. Es la representación típica de los hombres de oposición, que consigue engañar a demasiadas personas. Pero si llama a sindicatos, trabajadores y movimientos, como persona que habita en algún movimiento social, le respondo amablemente: “Si tú me dices ven, mala sombra me cobija. No me representas”.

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Posted in: Política