No todos los llamamientos a la ciudadanía son iguales

Posted on octubre 12, 2012

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Por lo general el capitalismo tuvo contenta a la población occidental durante las décadas en las que se explotaba a los países empobrecidos, se derrochaban recursos de las futuras generaciones, se acumulaban las basuras en el aire, el agua y la tierra, se mantenía en un segundo plano a la mujer. Cuanto más explotaba, derrochaba, contaminaba más contenta permanecía en su servidumbre voluntaria la población occidental. Atrás había quedado el espíritu de establecer un régimen de igualdad, de propiedad colectiva de los medios de producción, de libertad, de fraternidad, de internacionalismo. Los que habían temido aquel espíritu de vuelco pudieron disfrutar desde entonces en paz y lujo de la acumulación ya incuestionada en el seno de sus sociedades.

En la reconversión del capitalismo global muchos pueblos siguen excluídos y explotados. Otros escuchan el anuncio de que los oasis de bienestar social y consumismo para la generalidad de la población no caben en el desierto de derechos sociales y políticos de la competencia internacional, en la que algunos pueblos se incorporan al reparto de la renta y las grandes corporaciones aprovechan para imponer su dictado.

En esta nueva fase del capitalismo global, quizá la última antes de una renacionalización y relocalización de los modos de organización social porque los recursos no permiten el capitalismo global durante muchas más décadas, las poblaciones occidentales asisten al funeral periódico por su cómodo estado del bienestar y del consumismo. Los verdugos y sepultureros de los puños con rosas o de las gaviotas (y otros) practican obedientemente su acción de recortar derechos sociales al mismo tiempo que se transvisten de obreros para apuntalar con los huesos de estos derechos a las grandes empresas (con créditos, con baja fiscalidad, con ayudas a la industria del automóvil, …).  El cortejo fúnebre popular llora y se lamenta por sus derechos lo que nunca luchó por establecer una humanidad menos desigual.

En ese lamento general en los países occidentales donde el proceso está más avanzado aparecen los llamamientos a la ciudadanía. Así aparecen los llamamientos de la gente del sistema, la postulación del PP como rectificador de las políticas del PSOE. Después, las Cumbres Sociales y otras formas de coalición de sindicatos mayoritarios sin rumbo socialista con el PSOE huérfano de poder; concurriendo allí una Izquierda Unida que no sabe bien cuál es su estrategia: estar con los que están con el PSOE, ir por libre, pegarse todo lo más que le dejen a las iniciativas populares espontáneas. Por ahí pulula también la marca blanca del bipartidismo, la UPyD, que sin movilizar va recogiendo el desencanto de la mayoría silenciosa, lo que es más de lo mismo pero peor.

El origen de este artículo es la indignación con uno de de estos llamamientos. El de Román Rodríguez para Canarias. En la sociedad en la que se desmoronan los partidos que han servido fielmente a las oligarquías propias y foráneas, es normal que haya llamamientos a las personas desencantadas. Pero el llamamiento de este personaje de la historia política bufa de Canarias es otro de los intentos de los actores del sistema de engañar: pretende que las personas desencantadas se sumen a su frente de organizaciones, movimientos y ciudadanos para defenderle su puestito y las ganancias de sus dueños. Este personaje ha estado en los puestos de mando de la nave que ha llegado a este punto y ahora se propone como redentor contra quienes no hace mucho fueron sus compañeros de dirección.

Fuera del sistema aparecen llamamientos como los de Mario Conde, que recuerda a los de Ruiz Mateos y Jesús Gil de otras épocas, un llamamiento detestable; casi tanto, como el llamamiento de grupos que echan la culpa de este no saber vivir a los más vulnerables de la sociedad o al diferente.

En el lado contrario, hay que incluir aquí al Frente Cívico Somos Mayoría, un llamamiento de una persona respetada por la ciudadanía, Julio Anguita. Por lo acontecido en Tenerife, no se ha apreciado el chispazo que tuvo el 15M en la semana de su nacimiento, pero sí la constancia de un grupo de personas que puede hacer mucho bien.

Como sea, el llamamiento más novedoso, atractivo y transgresor sigue siendo el 15M, 25S. Un llamamiento hecho por el pueblo a sí mismo. Dentro se encuentra la variedad de la sociedad que hace unos meses esperaba un llamamiento convincente. Es cierto que dentro hay indecisión y hasta pensamiento crítico simplemente con los recortes del neoliberalismo en épocas de disminución del PIB; demasiada contaminación del sistema transmitida por los Evolé, Ana Pastor, Wyoming, Escolar, Gabilondo, … Pero es en este movimiento donde tienen alguna visibilidad algunos planteamientos que quiere ir más lejos, más allá del regreso imposible al año 2oo5: grupos de decrecimiento, de internacionalismo sincero, de democracia participativa, de laicismo, de reparto del trabajo, de abolición de la deuda ilegítima, …

Estos llamamientos, como 15M y Frente Cívico Somos Mayoría, de forma autogestionaria y no tutelada por viejos actores, surgen seguramente desde una noción de que los anteriores defensores de los derechos políticos y sociales ya no tienen impulso y muchas veces no tienen la frescura ideológica. Muchos sindicatos, partidos y movimientos anarquistas, comunistas, ecologistas, pacifistas y feministas que no entraron en el juego institucional seguramente son hermanos de estos nuevos actores. Por ahora, no hay oportunidad histórica, pero si la semilla no muere puede venir la tierra en la que pueda germinar.

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Posted in: Historia, Política