La impaciencia del 1%

Posted on octubre 4, 2012

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Mabel le hizo esta dedicatoria a Pepe el de la Marea Negra en su “hasta pronto”.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles”. Bertolt Brecht.

Dedicado a Pepe.

Creo que partió del Occupy Wall Street aquello del 1% (la oligarquía que mueve los hilos y se llena los bolsillos) y el 99% (que sufre las consecuencias de un mundo mal gobernado). Seguramente, antes de que se extendiera por la promoción de esta iniciativa, fue empleado por muchas personas y movimientos. En el Frente Cívico “Somos Mayoría” se usa el cuño de la mayoría, que es hermano a ese 99%.

Sin embargo, me temo que hay otros porcentajes en la humanidad. Un 50% que sufre el machismo arraigado en la mayor parte de las sociedades. Un 80% de las clases trabajadoras explotadas y excluídas de los países empobrecidos que viven en peores condiciones que el 19% restante para sumar el 99%, sin que ese 19% tenga mucha conciencia y sensibilidad con las consecuencias de mantener el modo de vida occidental. Un 80% creciente porque en las futuras generaciones no hay planeta para tanta gente consumista.

Pero de todos los porcentajes quería fijarme en el 1% que dentro de las sociedades occidentales son críticas con el modo de vida de efectos secundarios tan nocivos para el género femenino, para los pueblos empobrecidos, para las futuras generaciones, para las otras especies animales y para el planeta. El 1% más impaciente, ya que el 1% que maneja los hilos debe estar muy tranquilo viendo la crisis del capitalismo desde una posición de hegemonía casi absoluta.

Todos estos porcentajes intuídos son también difusos y permeables. Ese 1% a veces se confunde y vuelca toda su energía en reivindicar el retorno del mundo de 2005, cuando el derroche impulsado por el endeudameinto tocaba techo, el capital acumulaba tanto dinero que se dedicaba a la recolonización de los pueblos empobrecidos y las administraciones conseguían unos ingresos extraordinaros con los que tapar los agujeros y dar unas migajas. Cuando se despista, recapacita y vuelve a pensar en la profunda herida que el capitalismo provoca en la Historia de la Humanidad y la No Humanidad.

Este querido 1% se organiza en el sindicalismo alternativo o en los movimientos ciudadanos con mirada rupturista. En esta ocasión quería hablar con él.

Cuando escucho a este 1% se pregunta por qué el 98% no le sigue, se lamenta por no desarrollar la atracción eficazmente, consideran que no se ha adivinado todavía la estrategia adecuada. Alguna persona de este 1% se desespera porque el esfuerzo no consigue avances. A veces incluso no nos entendemos, nos enfadamos con nosotras, nos enemistamos con nuestras compañeras. Como si el éxito o el fracaso de la empresa dependiese más del acierto de nuestro empeño que de la situación poco propicia en una sociedad alienada.

El otro día le pregunté por el 25S a una persona que siempre nos recuerda que hoy el panorama es con todo mejor que el del 14 de mayo de 2011, porque han florecido muchas asambleas populares en muchos lugares de nuestra sociedad occidental. Me respondió que “Regular. Mucho coraje. Pocos resultados. Pero ha sido así casi siempre”. Me estremeció aquella respuesta tan sentida de una persona que se esfuerza en visibilizar la esperanza.

En esta encrucijada, el capitalismo muere y oligarquías llegan en una posición inmejorable para dominar en lo que viene. Casi no tiene contestación en los pueblos empobrecidos en los que durante décadas batallaron los diferentes movimientos de emancipación y sus guerrillas. Los viejos actores del socialismo de occidentes se han incrustado en el sistema. Las oligarquías han implantado una forma de pensar de siervos en las ciudadanías occidentales. Con el consumismo, el crédito, los medios de comunicación, el miedo a la indigencia del desempleo, la delegación en instituciones que muy poco representan a quien eligen, la fianza a la delegación para que cuiden nuestra salud, nuestra vejez, nuestra educación, …

Por eso, creo que deberíamos establecer dentro del 1% que quiere contribuir a la emancipación del restante 98% un ordenamiento de pacientización y optimismo invencible, ya que no hay recetas mágicas.

1. Abiertos a la sorpresa. El análisis de la realidad y de su evolución histórica no es muy optimista, pero a veces en la Historia hay sembradas semillitas que no sabemos percibir hasta que germinan y brotan en una realidad histórica más cercana de lo que nos hubiésemos imaginado. “Si lo intentamos, podemos perder; si no lo intentamos, estamos perdidos”.

2. Organización para intentar crecer. Es necesaria la tozudez y levantarse tras cada tropiezo, buscando la alimentación de este ser cargado de ilusión.

3. Herencia combativa. Quizá nuestras luchas no den frutos en el presente ni en el futuro inmediato, pero hay que entregar el testigo del pensamiento crítico, la organización y la acción a las futuras generaciones, que tendrán en este legado una herramienta revisable para ganar el pulso en otra situación histórica.

4. La compañía de la buena gente. No es seguro ni probable que nuestras luchas tengan éxito, pero en los fracasos de la Humanidad tendremos la mejor de las compañías, la de quienes no se contentan con las indignas contradicciones del sistema y se esfuerzan en acabar con ellas; como decía Laborderta, aunque nunca la veamos bien cuidada “habrá que empujar (la libertad) para que un día pueda ser”. Esto es una llamamiento al amor fraterno entre nosotras y hacia nuestro trabajo, no prohibitivo de la leal autocrítica.

5. Principio ético. Porque la vida da sorpresas y sorpresas da la vida, porque hay que dar a las futuras generaciones armas mejores que las que recibimos para luchar contra el funcionamiento de la máquina de triturar carne humana, porque en ningún otro sitio la compañía es mejor, … Y porque la moral de quien abre su conciencia sólo puede estar tranquila si el comportamiento a pesar de los fracasos se mantiene coherente con el rechazo de los daños que la humanidad se hace a sí misma.

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Posted in: Ética, Política