Siete días después del oficialista #15S y tres días antes del crítico #25S

Posted on septiembre 22, 2012

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Este es la tercera y supongo que la última reflexión sobre la acción del 25S con antelación a su desarrollo, la iniciativa de ocupar, tomar, rodear, rescatar, recuperar el Congreso de los representantes elegidos por un pueblo influenciado demasiado por los amos del sistema. Podríamos decir que el 25S ya llegó, que el 25S ya está aquí.

Siete días después del oficialista #15S

El llamamiento para el 25 de septiembre superó ya la efemérides del 15 de septiembre. En la Marcha de la Cumbre Social, con la participación no abucheada del PSOE se pudo comprobar que actualmente los sindicatos practican un nivel bajo de protesta contra las agresiones del actual Gobierno y operan como un agente de los mecanismos de alternancia del sistema bipartidista, a favor del PSOE.

En ese espacio se ha indultado al PSOE por su política idéntica a la del PP en esta época histórica (en la reforma de la Constitución para dar prioridad al pago de la deuda o para implantar el dogma del déficit cero, en las reformas fiscales, en las reformas laborales, en la política internacional favorable al imperialismo de la OTAN, en la aceptación del marco neoliberal europeo, en las privatizaciones, en las reforma de la seguridad social o la prestación de desempleo, en los recortes de sanidad y educación, …). En ese espacio los participantes se hubiesen extrañado hace un año si el PP se hubiese incorporado a las manifestaciones, pero parece que nadie se sorprende allí si aparecen los líderes psocialistas junto a los líderes de los sindicatos mayoritarios, como hace unas semana en Rodiezmo.

De forma parecida, Izquierda Unida se integra dentro de este bloque de  protestas, por afinidad con los sindicatos mayoritarios. La participación en el Gobierno de Andalucía y el apoyo al Gobierno de Asturias contribuyen también a posicionar a Izquierda Unida en ese bloque, que no ve con malos ojos el neoliberalismo acomplejado y menos intenso del PSOE. La semana pasada también escuché a Cayo Lara hacer un elogio al nuevo icono de este bloque, el señor Hollande, que promueve guerras y exige a los helenos que cumplan sus compromisos, al mismo tiempo que hace recortes blandos porque la situación francesa no es tan entrampada como la española. Aunque IU y PSOE no sean lo mismo y a pesar de que en IU hay protesta hacia estas formas de colaboración con el PSOE, las fuerzas se acumulan en esta postura cómoda, por más que personas como Julio Anguita o Juan Manuel Sánchez Gordillo se hayan opuesto.

Mi mayor entretenimiento en el paseo sindical del 15S fue debatir con algunas personas con banderas rojas, desteñidas porque el paso del tiempo apaga el color en el plástico, cuando les repartía panfletos del bloque crítico. Decían que pensaban como yo cuando criticaba que cabecillas del UGTCCOO aparezcan junto a jerarcas del PSOE para hacerles un lavado de cara, que sus líderes se reúnan con el Rey como monárquicos entusiastas de toda la vida, que nunca protestaran lo debido contra las reformas tributarias que perdonaban impuestos a ricos (como en 2006), que sean tan tolerantes con la Reserva de Inversiones de Canarias (un agujero fiscal para los mismos de siempre), que se apuntaran al NO A LA GUERRA de Irak pero no hicieran el mínimo esfuerzo de condena a otras agresiones imperialistas como la de Libia, que con tal de defender puestos de trabajo justifiquen la industria armamentísica, que se opusieran a la nacionalización de YPF por el gobierno argentino, … A pesar de declarar la coincidencia en todas las concreciones con la crítica que el bloque crítico pueda hacerle al sindicalismo mayoritario… Decían que mi “discurso antisindicalista” era el mismo que el de Intereconomía y la extrema derecha. La joya de la conversación fue su crítica a Anguita por establecer una pinza con Aznar.

Este bloque oficialista de la protesta se considera el guardián exclusivo del Estado del Bienestar, a pesar de que en las agresiones concretas (reformas fiscales, última reforma de las pensiones, reforma de la Constitución, …) no hayan vigilado con rigor o movilizado con gana. Pero lo peor es el aferramiento a un Estado del Bienestar que tiene un sustento importante en la explotación del tercer mundo, el excesivo uso de recursos y la extralimitación en la generación de residuos. Piensan que si se les debilita (por la derecha o por la izquierda) el Estado de Bienestar quedará indefenso, como si no pudiera aparecer defensores más cualificados a su izquierda o propositores de un modo de vida más social que ese capitalismo con derechos sociales.

Tres días antes del crítico #25S

En unos meses, la iniciativa a desarrollar el 25 de septiembre fue maquinada por un grupo de personas cansadas con la implantación del nuevo paradigma del capitalismo, sin espacio para el bienestar social en algunos países donde sus clases trabajadoras se acostumbraron a él. Corrió boca a boca por las redes sociales hasta visibilizarse. Fue el momento en el que recibió el ataque o la crítica de algunas personas que llevan tiempo clamando por un sujeto capaz de enfrentarse a la embestida actual del capital. Llegaron las acusaciones de que el motor era de extrema derecha. También surgió la malsana atención de los medios e instituciones del sistema.

En las últimas semanas el grupo promotor ha cedido con tranquilidad o a regañadientes el liderazgo del evento a una coordinadora más integradora de grupos asociados especialmente al 15M. Por efecto positivo de las críticas, la iniciativa se pulió y desde que la empuja la coodinadora el lenguaje ha ganado en sensatez. Mientras tanto, el poder ha lanzado la represión contra esta acción popular, con las detenciones del 15 de septiembre por mostrar una pancarta relativa a este movimiento y la identificación de las personas asistentes a una asamblea de organización.

La naturaleza de esta acción y del actor es compleja, pues en él concurre la diversidad, pero es obvio que no forma parte de una estrategia de varios grupos para devolver al puesto de piloto de las tijeras al anterior. Dentro de este movimiento puede haber un fuerte componente de reclamación de los derechos y consumismos expropiados en esta etapa. Se hace esa defensa del Estado del Bienestar y el Consumismo con mayor convicción que en el bloque oficialista, ya que nunca han refrendado recorte alguno. Pero esas personas conviven con pensamientos más formalizados de ruptura con el modelo económico, social y político (romper con la democracia más delegativa que representativa, romper con un bipartidismo enquistado, romper con un Jefe de Estado con origen en una designación dictatorial y con ejercicio oligárquico, romper con la unidad sagrada de la nación, romper con una dominación social de unas corporaciones que ningunean a los pueblos, incluso romper con el capitalismo en cualquiera de sus formas).

Me sigue pareciendo cierto que la sociedad desmovilizada (que permanece en casa o en el bar cuando pasea la protesta ritual o cuando grita la protesta indignada) sigue siendo el actor principal en la escena. También me parece claro que el bloque de la mala gana sigue atrayendo más apoyos que el bloque crítico que nace en la desconfianza del bloque que mengua su aliento histórico. Pero los tiempos están cambiando y muchos de los que ahora aguardan en la desmovilización o en la órbita de los sindicatos mayoritarios pueden descubrir que en las acciones como la del 25 de septiembre hay una oportunidad, como sabe bien el sistema que tiene miedo a su frescura adolescente. Mientras tanto, el voluntarismo de las personas que se van adhiriendo mantienen vivo el fuego sagrado de la esperanza.

Ya no importa mucho lo que hayamos escrito sobre la iniciativa o hecho (las críticas, las acusaciones, los desmarques, las defensas, los apoyos, los errores, el empeño en alumbrala, las persecuciones, …).  El 25 de septiembre ya llegó. Será en su desarrollo donde los protagonistas trazarán su rumbo. Decía Samir Amin que en la implosión del capitalismo precisamor una izquierda radical y audaz. ¿El martes será un episodio de la formación de esa izquierda radical y audaz?.

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Posted in: Historia, Política