¿Incumple Rajoy más que Zapatero su programa “improvisado”?

Posted on septiembre 19, 2012

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En la simplicidad de la estrategia de los psocialistas es importante insistir en que el Gobierno de sus clones del Partido Popular no cumple su programa. Recordemos que en la campaña decían que el Partido Popular no tenía programa, a pesar de que ellos tampoco lo tenían; vivimos la época en la que la sociedad no elige programas de gobiernos derivados de líneas ideológicas profundas, sino frívolas marcas con mejor publicidad o aparato de resonancia o con menor desgaste.

Es ridícula esta estrategia, si no fuera porque tiene siete millones de electores embobados con la hipnótica alternancia en el péndulo del bipartidismo o porque tiene algún millón de electores ansiosos por volver a votarles. Esos millones convierten una estrategia pobre en una oportunidad de recuperarse.

Pero la insistencia en que el Gobierno de Rajoy no cumple su programa es hipócrita si tenemos en cuenta que el Gobierno de Zapatero no llevaba en su programa nada de lo que hizo en su segunda legislatura: las reformas laborales, la reforma de la pensiones, el escudo antimisiles, el apoyo a la Guerra de Libia, la privatización de las cajas, las ayudas a los bancos (FAAF, FROB, avales, preferentes, acciones de Bankia), los recortes de todo tipo y… (redoble de tambor)… la reforma constitucional, para establecer la prioridad absoluta del pago de los intereses y el capital de la deuda pública.

Otros actores quizá tengan legitimidad para hacer estas críticas, pero no el PSOE. La única estrategia de oposición moral del PSOE sería la disolución, la revolución interna o el reconocimiento de que sus diferencias con el PP son sólo de matices y en cuestiones de libertades civiles: ellos no harían la marcha atrás en la ley del aborto. En lo demás hubiese cambiado muy poco lo que ha hecho el Gobierno de Rajoy. Máxime cuando asumen en los Programas de Estabilidad dentro de las normas comunitarias de estabilidad presupuestaria o en la Constitución Reformada la disminución del déficit público.

El adelantamiento de las elecciones al 20 de noviembre de 2011 se debió a las prisas de Rajoy y los suyos de llegar a la Moncloa y de Zapatero y los suyos por abandonarla para que no les quemara más su hoja de ruta de reducir el déficit. Después de nueve meses de Gobierno del Partido Popular, con seguidismos de las Comunidades Autónomas del PP y representación no creíble de oposición de las Comunidades Autónomas del Partido Socialista Obrero Español, debemos repartir nuestra acusación entre los antisociales Rajoy, Sáez de Santamaría, Guindos, Montoro y los patéticos Rubalcaba, Valenciano, López, Rodríguez.

Igual de vergonzosa es la titubeante adhesión del PSOE a la petición de un referendo sobre los recortes o sobre “el rescate”. El partido que se opuso erre que erre contra el referéndum sobre la reforma constitucional no hace ascos ahora a un referendo sobre los recortes.

Mientras ambos (y los satélites de todo tipo: nacionalismos gobernantes, sindicatos mayoritarios, Izquierda Unida en Andalucía) representan su película, al pueblo le corresponde la tarea de desconfiar de ellos, de armar la confianza en las instituciones populares que no han vendido su alma al diablo, de construir inercias centrífugas, de atraer a las víctimas del engaño, de levantar pequeñas alternativas que en su poligeneración o en su crecimiento puedan cambiar el rumbo social. No hay paraísos sociales, pero el capitalismo siempre fue una condena demasiado desproporcionada para sus víctimas: personas, pueblos, generaciones y mujeres sometidas a la dominación.

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Posted in: Política