Aproximación fría a Islandia

Posted on septiembre 9, 2012

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Desde que los recortes empezaron a irritar a la población (porque le reducía la capacidad de consumismo o porque tocaba de verdad derechos sociales) ha habido una propuesta insistente de mirar al Norte para ver la luz en este invierno del descontento, que decía el Ricardo III de Shakespeare. En teoría, en Islandia se había producido una revolución popular contra los gobiernos antipopulares. Eso explican gran parte de los movimientos de oposición a los recortes (como se ven en sus medios Diagonal, Kaos en la Red, Telesurtv), incluso figuras fuertes del sistema como Krugman, 20 minutos, Público. Se ha dicho que es una revolución silenciada, ocultada por los grandes medios de comunicación de masas.

Resulta interesante estudiar si el milagro vikingo que algunos promueven como remedio es tal como nos lo pintan (tan radical que los han escondido en la clandestinidad del silencio, según varias voces). Hace tiempo que tengo en la cabeza hacer esta reflexión. Hoy, finalmente me he centrado.

Es interesante escuchar esta conferencia que una profesora española de Derecho que trabaja precisamente en la Universidad de Islandia, María Elvira Méndez Pinedo, impartió en Santa Cruz de Tenerife hace un tiempo.

Para empezar, es subrayable la forma en la que los bancos islandeses fueron privatizados, desregulados, mal supervisados y gestionados de forma sumamente irrresponsable durante los años anteriores al colapso de septiembre de 2008. Ocurría en Islandia como ha sucedido en otros países (siendo España otro de los más abusadores). Si en España el crédito irrazonable se había volcado en la burbuja inmobiliaria, en Islandia se orientó hacia una internacionalización excesiva de la banca, sobre todo en Inglaterra y Holanda. Igual que le ocurrió a la banca española, la banca islandesa asumió una deuda insensata con bancos de otros países para mantener su negocio bancario creciente, en el momento de la liquidez de la exuberancia irracional.

Cuando se cortó el suministro crediticio por la desconfianza entre los bancos ya que todos conocían mejor que nadie que el juego había tocado techo, los bancos islandeses no pudieron acceder al crédito con el que afrontar los pagos exigibles. El Estado islandés acudió al rescate y la nacionalización de urgencia, como se hizo en los varios casos de cajas y Bankia en España. Pidió para ello un rescate de 1800 millones (siempre me refiero a euros) al Fondo Monetario Internacional, 500 millones a Suecia, 4000 millones a Rusia. Sería conveniente estudiar las condiciones de esos rescates. Un país de unos 10 mil millones de euros de PIB pedía unos 6 mil millones, un 60% de su PIB anual de 2008. En el caso de España, se habla sin concretar de un rescate europeo de 100 mil o 60 mil millones, para un PIB de un billón, es decir, un 10% ó un 6%, aunque el Estado ya ha puesto decenas de miles de millones con el FAAF, el FROB, avales, permitiendo preferentes u ofertas públicas de acciones en río revuelto.

Cuando se dice que Islandia repudió la deuda de los bancos se refieren por lo tanto a una parte de ella y con matices. Explica Elvira Méndez Pinedo que el rechazo afecta a unos 3 mil millones que el banco Icesave debía a los Gobiernos inglés y holandés, porque estos Gobiernos habían garantizado depósitos que ingleses y holandeses habían contratado con el banco islandés. En los dos referéndums los islandeses se negaron la asunción de esa deuda actualmente de los Gobiernos inglés y holandés por el Gobierno islandés. Sin estudiarlo en profundidad más que un repudio de deuda ilegítima observo una moratoria, hasta que se liquiden los activos de Icesave en Inglaterra y Holanda, para determinar la deuda no pagada con esos activos y una sentencia imponga la forma en que el Gobierno Islandés debe responder.

En Islandia se ha producido una fuerte devaluación de la corona islandesa y un cierre a la salida de capitales, lo que es definido por la profesora como un corralito. La corona islandesa estuvo un tiempo devaluada al 33% de cotización previa a la crisis. En nuestro país las voces que se atreven a proponer la salida del euro y posterior devaluación fuerte son grupos marginales como el PCPE. Ni siquiera Syriza en Grecia llegaba a tanto. Muchos pequeños ahorradores perdieron parte de sus ahorros no garantizados, cargando con parte de los agujeros de la banca, como ha ocurrido en España con acciones preferentes o acciones de Bankia.

La deuda pública islandesa aumentó en estos años de forma vertiginosa. Más incluso que la española, en parte porque se agregan esas ayudas a la banca del 2008. La deuda pasó de un 26% del PIB en 2007 a un 123% en 2011. El paralelismo con las otras economías hundidas en este periodo de crisis financiera es obvio, ya que las finanzas públicas islandesas partes de una deuda pública muy baja porque la burbuja financiera creaba unos ingresos extraordinarios que permitían el saneamiento de las cuentas públicas y se quintuplica porque desaparecen los ingresos extraordinarios y aparecen gastos de crisis (préstamos al Estado para salvar a la banca, intereses, desempleo).

En cuanto al déficit público, la evolución es también clónica. Antes de la crisis, el Solbes islandés seguramente presumiría de su superávit. Pero después, el déficit alcanzó el 13,5% (recuerden que en España en el punto más bajo tuvimos 11,4). Por supuesto, la corrección de ese déficit se ha hecho con aumento de impuestos y con recortes en los derechos sociales.  Se subieron IRPF e impuestos indirectos y se bajó el impuesto de Sociedades (después de bajadas fuertes en los años de bonanza), un modelo fiscal más progresivo que el español pero igualmente diseñado para la acumulación. Es una pena que la barrera idiomática no permita estudiar un poco mejor estos recortes o que Elvira Méndez Pinedo, Alicia Coronil (ciudadana hispano-islandesa) o Kristinn R. Ólafsson (corresponsal islandés en España) no hayan expresado con más claridad dónde se han hecho los recortes del gasto para reducir el déficit, además de ingresar más con subidas fiscales o el crecimiento.

Se ha contado también que los banqueros y los políticos que lo permitieron han rendido cuentas penales. Sin embargo, de las instituciones sólo el Primer Ministro ha sido condenado, por no convocar un consejo de ministros para tratar la crisis de los bancos, con pena simbólica y el Secretario de Estado de Hacienda, por uso privilegiado de información. De los bancos sólo se ha condenado a los directivos de pequeñas entidades, por querella de particulares. Los grandes responsables de las mayores entidades por ahora siguen impunes.

El mapa no es el territorio, pero con estos datos de la política financiera y fiscal o de los procesos criminales desarrollados creo que nos podemos hacer una idea de que los bancos crearon una gigantesca deuda, que el Estado se la tuvo que tragar y que a la ciudadanía se la han pasado para que la digiera.  La nacionalización de la banca se hizo por necesidades de salvamento del sistema financiero más que por una convicción a favor de la banca pública o en la banca privada regulada y supervisada. Como no sé si la propiedad de las empresas estratégicas es pública o privada no me atrevo a decir que tampoco se ven propuestas en esa línea. La moratoria y el pleito sobre la deuda con los Gobiernos inglés y holandés y la condena de los banqueros no son tan brillantes como traslucen los mitificadores.

No se ve por ninguna parte la quiebra de las entidades financieras (con garantías hasta cierto límite para ahorradores de bajo riesgo), el repudio de la deuda ilegítima asumida en los primeros momentos, la exigencia sobre los patrimonios de las personas responsables o una fiscalidad suprerprogresiva especialmente para el patrimonio  de las grandes fortunas (al contrario se disminuye el Impuesto de Sociedades), el reparto del trabajo y el aumento del tiempo autodeterminado por la persona, la orientación de la sociedad hacia una vida plena que escape a las rutinas del capitalismo (su consumismo, el derroche, la explotación por muchas vías indirectas de los recursos y trabajos de los pueblos empobrecidos, la generación masiva de residuos).

Ahora bien, en octubre se celebra el referéndum sobre la nueva constitución que significará una evolución sobre las constituciones europeas, sobre todo en participación. No he encontrado el texto en español, por lo que no he podido estudiarlo. Pero parece un avance que la movilización social del descontento por la primera gestión de la crisis financiera haya conseguido un periodo constituyente participativo capaz de elaborar un texto más avanzado, como lo valoran las personas que se han citado en el artículo.

Últimamente se celebra el crecimiento económico alcanzado por Islandia. Se usa como argumento de beatificación de la revolución islandesa. Sin embargo, si queremos evitar que la humanidad marche firmemente hacia un abismo más peligroso que el financiero, parece necesario un esfuerzo de negación del crecimiento como un buen criterio para aprobar una revolución de contornos ilegibles. Quizá el Ecuador de Correa esté más cerca con su constitución de una revolución y una rebeldía contra los acreedores internacionales.

Con todo, alcanzar logros en las sociedades escandinavas es más fácil (ya no abundaría en el tamaño de su población), sino porque el punto de partida en la cultura cívica (dentro de los parámetros) parece más elevada. Los avances que hayan podido obtener son deudores del esfuerzo en defenderse y los fracasos son también consecuencia de darle las riendas del sistema al sistema mismo.

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Posted in: Economía, Política