El 25 de septiembre de 2012 y el 14 de abril de 1931 #ocupaelcongreso #25S

Posted on agosto 19, 2012

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Introducción

Anteriormente escribí un artículo sobre la iniciativa de ocupar el Congreso el 25 de septiembre ó 25S. Han transcurrido 15 de los 53 días que faltaban cuando se escribió aquella primera aproximación.

En este tiempo, han seguido llegando artículos avisando de un peligroso movimiento de la ultraderecha. También salió a los medios de comunicación de masas. Los primeros artículos de alerta de la izquierda y la información también atemorizadora de EL MUNDO han conseguido extender el interés por la iniciativa. Pueden ver la evolución que ha tenido la anterior entrada dedicada a este tema.

El Facebook de la iniciativa tiene un gran volumen de personas que se interesan por el evento, cerca de cuarenta mil. En poco tiempo el Twitter de la iniciativa también ha alcanzado miles de seguidores. A su favor se han manifestado personas con enorme seguimiento en las redes sociales dentro del entorno de 15M y también han mostrado su apoyo personas con fuerte proyección pública, como Llamazares o el ascendente Sánchez Gordillo. En cambio la Asamblea General de Sol no promueve porque considera que no se han usado bien las formas de organización y también se han desmarcado otras ramas del movimiento de los indignados. La Asamblea de Austrias de Madrid ha recopilado apoyos y rechazos.

Todo esto ha ocurrido durante el mes de agosto y a más de un mes. Se intuye que la iniciativa podrá cobrar mayor fuerza a medida que se aproxima la fecha. No es descabellado pensar por todo esto que pueda reunir a varios miles de personas en las calles circundantes del Congreso de Diputados (¿suficientes para dar sensación de dignidad?), con un núcleo de personas con voluntad de permanecer allí de forma indefinida, lo que puede crear situaciones de incertidumbre, saludables cuando sabemos que la certidumbre no funciona tan bien como para mantenerla en los altares.

Al mismo tiempo que todo esto ha sucedido a su alrededor, el grupo de personas que lo promovió y las personas y grupos que se le han adherido han dado pasos importantes. Del manifiesto inicial de tanteo han evolucionado hacia documentos más inclusivos de sensibilidades. Creo que la crítica que se le hizo (injustamente, en algunos casos) desde la izquierda ha ayudado a remarcar aspectos que han mejorado el posicionamiento de la acción, despejando esas críticas. Igualmente, la comunicación con otros grupos en la reunión del domingo 5 de agosto también ha contribuído a mejorar el planteamiento, en lo metodológico y en lo programático, más humilde y más definido.

Sigo pensando que esta sociedad tiene absorbidas casi todas sus energías dentro del continuísmo, que se mueve ciegamente hacia algunos abismos. Por eso, participo en acciones rupturistas de izquierda sin una expectativa de resultado, con un deber moral de unir mis fuerzas a quien no se resigna con un mundo injusto y suicida. Más bien guardo mis esperanzas en que esas iniciativas vayan contagiando su ilusión a más gente, a pesar de la fuerte maquinaria de manipulación, inhibición, distracción con que cuenta el sistema para reproducirse o el desamparo en el que a veces se mueven estas acciones por la desconfianza de unos contra otros. A esta iniciativa le veo esta capacidad de reclutamiento y la opoturnidad más remota de crear una de esas olas históricas de euforia de soberanía popular, ya que hay en las sociedades fuerzas progresistas dormidas y fuerzas que fácilmente se desprenden de la disciplina de la reproducción. No abundo, porque ya está dicho en el anterior artículo.

El 25 de septiembre de 2012 y el 14 de abril de 1931

Como se propone la apertura de un proceso constituyente, ya que hay por ahí comparaciones con la marcha de Mussolini sobre Roma para imponer el fascismo en Italia, he querido relacionar la efeméride con el último periodo constituyente popular, más como ejercicio de Historia Ficción que como vinculación científica de los dos acontecimientos, como he visto en otros casos.

En la apertura de aquel periodo constituyente múltiples organizaciones políticas (republicanas y socialistas), sindicales, intelectuales se unieron en torno a una iniciativa lanzada en San Sebastián, conocida como el Pacto de San Sebastián. Hoy he recordado este manifiesto del 17 de agosto del 1930, que habla de “una acción que, sin desmayos, pretenden emprender conjuntamente las fuerzas adversas al actual régimen político”, porque la última versión del llamamiento de la iniciativa tiene fecha muy parecida.

La conjunción de fuerzas republicanas y socialistas proclamaron la Segunda República el 14 de abril de 1931 tras la segunda vuelta de las elecciones municipales, donde las candidaturas monárquicas ganaban en general pero perdían en las ciudades, porque allí la fuerza del caciquismo era más débil, y la huída de la Familia Real de España.

Se hicieron cargo del Gobierno Provisional personas del Comité del Pacto de San Sebastián, presidiendo Niceto Alcalá Zamora. Este Gobierno se hizo cargo de la organización de las elecciones a Cortes Constituyentes del 28 de junio, con una participación del 70% de los varones mayores de 23 años; el sufragio universal femenino llegaría con la Constitución, artículo 36. El 27 de agosto se empieza a debatir el nuevo texto constitucional y el 9 de diciembre se aprueba el texto adelantado con respecto a otros países y sin el consenso de quienes perdían privilegios. A los pocos días Niceto Alcalá Zamora es nombrado Presidente de la República y Manuel Azaña preside el Gobierno.

Está claro que detrás del periodo constituyente del 31 había una poderosa organización de ruptura con el sistema de la Restauración. Tras el proceso al que invita a la iniciativa del 25S no hay un aparato de este tipo, que es una de las críticas que se le hacen. Tras los grupos republicanos y socialistas (también nacionalistas) que se embarcaron en el proceso de ruptura de los treinta había un largo trabajo histórico de décadas, mientras se descomponía el sistema político del caciquismo y el turnismo.

En cambio, los ecos contestatarios del 15M, de imprevisible aliento histórico, sólo tienen un año y medio, en una época en la que dos actores principales (PSOE y UGT) en el proceso constituyente rupturista del 31 son ahora pieza fundamental del continuísmo. El 25 de septiembre quiere parecerse más a los procesos destituyentes de América Latina o al caso prestigiado dentro del movimiento del 15M de Islandia en 2009.

Si se observa, la posibilidades de un proceso constituyente participativo o de una Constitución Participativa es algo más propio y una reivindicación de nuestros tiempos, de la sociedad de la información y la comunicación. La Constitución de 1931, en esos parámetros históricos, ni siquiera fue sometida a un referéndum, como la de 1978.

Para acabar, comparando el proceso constituyente de 1931 y el de 1978, el que nos dio la actual Constitución no procede del exterior del régimen, pues es lanzado por el mismo Régimen con la Ley de Reforma Política y la Ley Electoral controlada. Con esa Ley Electoral se eligieron Cortes para la Reforma Política y no para un proceso constituyente, con un Senado elegido por elecciones y designados por el Rey. Se formó una ponencia, la de los siete “padres de la Constitución”, encargados de hacer el primer borrador. Después se debatió en las Cámaras, se aprobó y se sometió a referéndum el 6 de diciembre de 1978.

Fue una Constitución de consenso porque los supuestos herederos de la Constitución de 1931 entraban en el proceso con debilidad y miedo, con una actitud histórica de transacción. Con el tiempo hemos descubierto que el heredero más importante de la Constitución del 31 tenía más voluntad de entrar en el régimen y ser retribuído por sus servicios que de promover la transformación social. Ya no eran los revolucionarios ni los reformistas de la Segunda República, sino unos funcionarios sin vergüenza de la regresión.

Me temo que en 2012 con un régimen desacreditado, todavía tiene mucha más fuerza la continuidad que la ruptura, pues el descontento desconcertado no alimenta a una alternativa. Con mi pesimismo histórico da un poco de miedo pensar en las Cortes Constituyentes que saldrían de las preferencias actuales de l@s representad@s en el muy hipotético caso de que el Gobierno se viese forzado a decretar la disolución de las Cortes, representantes continuistas o reaccionarios.

Actualmente, es muy importante el esfuerzo de siembra. Mientras no lleguen cosechas generacionales mejores, quizá la idea de abrir procesos constituyentes (con fuerte representación de PP, PSOE, UPyD, CiU, PNV, Coalición Canaria, UPN, Foro de Asturias, …) sea darle las llaves del arcón al ladrón.El 25S y el resto de iniciativas de la izquierda deberían preocuparse más del paciente cultivo que de la vendimia.

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Posted in: Historia, Política