Manual para ser un buen presidente de Gobierno o un buen líder de la oposición

Posted on julio 19, 2012

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Como sé que muchos lectores de este blog de mayor quieren ser presidente del Gobierno de España o líder del partido mayoritario de lo que se llama oposición, he considerado que debo hace como Maquiavelo y dar lecciones al futuro Príncipe, pues este blog cada vez se parece más al Club de Bilderberg: ser asistente allí o ser lector aquí es un indicador de elevada probabilidad de pertenecer al Olimpo de las oligarquías.

Ya sabe que si usted gana las elecciones hay que cumplir el programa, también conocido como las “Instrucciones de bancos, grandes empresas y acreedores internacionales”. Como se explicó, en “Los héroes trágicos blandiendo sus tijeras contra la odiosa Fortuna“, como diría Maquiavelo, para imponer la virtud del Príncipe a la Fortuna, hay que mostrarse apesadumbrado ante las cámaras, para que parezca que le duelen los recortes. Debe, además, repetir que las circunstancias lo mandan o que, de ser buenas la situación, jamás se tomarían esas decisiones.

Pero si usted no gana las elecciones y le corresponde el no menos gratificado puesto de líder del partido mayoritario de la oposición debe insinuar constantemente que Gobierno y el partido que lo sustentan son malas personas porque le quitan derechos a las buenas personas que sufren mucho.  Debe mostrarse muy afectado con las personas que sufren los recortes, así como si le importaran algo.  Hay que repetir varias veces la insinuación para que el efecto de lavado-grabado de cerebro de las televisiones, radios y periódicos sea suficinte.

Sin embargo, si le toca representar el papel de Presidente debe asumir que en la obra de teatro de las sesiones de control del Parlamento el líder del partido mayoritario de la oposición le va a acosar varias veces con una pregunta oral en la que procurará que cuele su insinuación de que las contrarreformas y los recortes no se deben a las circunstancias (que es lo que interesa que se prodigue al Presidente) sino a la condición de mala gente del Gobierno.

En ninguno de los dos casos, ni en el Gobierno ni en la oposición, ofrezca alternativas las medidas que encajan con las “Instrucciones de bancos, grandes empresas y acreedores internacionales”, ya que eso podría dar a la población la idea de que se pueden tomar medidas menos perjudiciales para ella. Como mucho, se puede recurrir al truco de decir que una medida que es una caca de medida es el remedio perfecto. En esos casos, hay que esmerarse en conseguir desde el principal partido de la oposición que la población piense que, por ejemplo, rebajando unas subvenciones (insignificantes en el mar de millones del Estado del Bienestar) a los partidos y a los sindicatos se soluciona la cosa. Pongo otro ejemplo por si le toca ejercer la distinción en la oposición dentro del partido que debe parecer de izquierda: en se caso, esfuércese en convencer a la ciudadanía de que la solución es tan fácil como cobrarle el IBI a la Iglesia (a pesar de que esos cientos de millones sean el chocolate del loro o a pesar de que la deducción fuese establecida por ese partido).

Por supuesto, no se avergüence cuando cambie su rol:

– cuando pase de líder del partido mayoritario de la oposición a Presidente y adopta las medidas criticadas. No le dé importancia a la campaña de la oposición recordando que dijo “Digo” y ahora dice “Mariano”.

– cuando pase de Presidente (o miembro del Gobierno) a la posición de líder del partido mayoritario de la oposición y critique las medidas anteriormente adoptadas. No rebata la campaña en la que otros partidos recuerden que protesta contra decisiones parejas a las adoptadas poco tiempo antes.

Para terminar pongo dos vídeos. En el primero, Rajoy le pregunta a Zapatero cómo es tan mala persona como para hacer recortes. Zapatero le explica que es buen chaval, que lo hace obligado, que Rajoy no da alternativa.

En el segundo, Rubalcaba le pregunta a Rajoy cómo es tan mala persona como para hacer recortes. Rajoy le explica que es buen tío, que lo hace obligado, que Rajoy no da alternativa.

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Posted in: Política