El coronel Aureliano Buendía y Alfredo Pérez Rubalcaba

Posted on julio 17, 2012

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Un fragmento de Cien Años de Soledad.

Era tan grave su desidia (del coronel Aureliano Buendía) que cuando le anunciaron la llegada de una comisión de su partido autorizada para discutir la encrucijada de la guerra, él se dio vuelta en la hamaca sin despertar por completo.

-Llévenlos donde las putas -dijo.

[…]

Ocupó una silla entre sus asesores políticos, y envuelto en la manta de lana escuchó en silencio las breves propuestas de los emisarios. Pedían, en primer término, renunciar a la revisión de los títulos de propiedad de la tierra para recuperar el apoyo de los terratenientes liberales. Pedían, en segundo término, renunciar a la lucha contra la influencia clerical para obtener el respaldo del pueblo católico. Pedían, por último, renunciar a las aspiraciones de igualdad de derechos entre los hijos naturales y los legítimos para preservar la integridad de los hogares.

-Quiere decir -sonrió el coronel Aureliano Buendía cuando terminó la lectura- que sólo estamos luchando por el poder.

-Son reformas tácticas -replicó uno de los delegados-. Por ahora, lo esencial es ensanchar la base popular de la guerra. Después veremos.

Uno de los asesores políticos del coronel Aureliano Buendía se apresuró a intervenir.

-Es un contrasentido -dijo-. Si estas reformas son buenas, quiere decir que es bueno el régimen conservador. Si con ellas logramos ensanchar la base popular de la guerra, como dicen ustedes, quiere decir que el régimen tiene una amplia base popular. Quiere decir, en síntesis, que durante casi veinte años hemos estado luchando contra los sentimientos de la nación.

Iba a seguir, pero el coronel Aureliano Buendía lo interrumpió con una señal. «No pierda el tiempo, doctor -dijo-. Lo importante es que desde este momento sólo luchamos por el poder.» Sin dejar de sonreír, tomó los pliegos que le entregaron los delegados y se dispuso a firmar.

-Puesto que es así -concluyó-, no tenemos ningún inconveniente en aceptar.

Las venas del socialismo se quedaron secas cuando el pueblo abandonó sus sueños de igualdad, libertad contra la dominación de los más fuertes, justicia social, … Por ahí, pulula el alma en pena de lo que un día fue una convicción en las capacidades humanas para realizar sueños colectivos. Al pasar por estas líneas de la obra maestra del Cervantes de nuestra época, no pude evitar la similitud de comparar al coronel del ejército liberal Aureliano Buendía, hastiado ya de su vida y harto de tanta guerra, que acepta que el brío redentor había cesado en sus luchas, y el socialismo farsante del PSOE, de los Rubalcabas, las Valencianos, los Zapateros, los González, los Boyer, los Solchagas, los Solbes, las Salgados, … que jamás tendrá la franqueza de reconocer con sarcasmo lo que hace tiempo saben: que renunciaron a la fiscalidad progresiva, a la propiedad nacional de las empresas estratégicas, a una representación proporcional y a mejores mecanismo de participación política, a la República, al laicismo, a la salida de la OTAN imperialista, al decrecimiento, … Ellos hace tiempo que sólo luchan por el poder.

Es importante renacer y hacerlo, sin ellos.

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Posted in: Literatura, Política