Los indignados dentro del PSC-PSOE

Posted on julio 2, 2012

2



Quienes hayan leído asiduamente este blog, saben que hay en el autor un especial enojo con la “hipogresía” (hipocrecía, progresía) del PSOE. Muchas personas me dan razón y otras se enfrentan a la tesis, porque socialmente queda mucho “socialista” o indulgente con ellos.

Este partido fue fundado  en 1879 durante la Segunda Internacional Obrera, como en otros países europeos, junto a su hermana sindical, la Unión General de Trabajadores. Se ha considerado por la Historiografía que en este partido socialista (más que en otros partidos socialistas nacionales) el alma reformista fue más fuerte que el alma revolucionaria. Sin embargo, históricamente es claro que fue un partido posicionado en el bando del progreso; por eso fue condenado al exilio tras la victoria de las oligarquías, el ejército, la Iglesia y el fascismo en el 39.

Sin embargo, en su retorno a la legalidad en España, tras su refundación en Suresnes, llegó con las dos almas de progreso desfallecidas. Le ocurría lo mismo que a los otros partidos socialistas europeos, como se sintomatiza en los liderazgos de Mitterrand, Blair, Schroeder. Detrás de las generaciones anteriores de líderes socialistas había un movimiento político más sustentante del avance, cada vez menos. En España, sin embargo, la hegemonía social que pudieron poseer los socialismos democráticos, autoritarios y anarquistas fue tumbada por la incivil “gracia de Dios (y de los cañones)”.

Hace unos meses mi compañero Alberto me trajo una joya de libro. Los materiales del XXVII Congreso, el primero en Madrid después del ostracismo franquista. Era un programa con algunas sombras, pero lo sobresaliente son los alejamientos ocurridos desde los materiales programáticos de entonces hasta las políticas realizadas de ahora.

En los ochenta y noventa nos mostraron con las reformas laborales, tributarias, en pensiones, las privatizaciones, la permanencia en la OTAN o la participación en las primeras guerras imperialistas la oquedad que había dentro de la marca histórica usurpada. Por otra parte, el modelo económico de los ochenta se pareció demasiado al que arrancó en 1995, aunque eso no se informe, con un crecimiento económico impulsado por la construcción y la especulación (de hecho el incremento del precio de la vivienda fue más arrebatado en los ochenta que en los momentos de mayor desquiciamiento de los noventa y dosmil, según los datos de las tasadoras), con unas bases en turismo, industrias deslocalizables, agricultura que no necesita mucha mano de obra.

En realidad, la razón de que los movimientos sociales de avance estén en vías de extinción en el nuevo orden social y económico nacional e internacional no es responsabilidad de estos partidos socialistas europeos. Ha sido un proceso de desarticulación progresiva con una infinidad de causas, entre las que cabe destacar la desindustrialización, el efecto de unos medios de comunicación omnipresentes, la sustitución de convicciones proletarias de solidaridad por modos de vida acomodados. También tiene su importancia por supuesto el abandono de partidos socialistas y comunistas y sindicatos de su aliento original, en una retroinanición.

Sin embargo, en este nuevo escenario histórico en el que no nos debatimos entre la revolución incierta, la reforma tranquila o la conservación de los modos tradicionales, sino entre los ritmos lento o rápido de eliminación de los logros conseguidos… Con una sociedad al albur de las clases dominantes… Con una sociedad sin brío… El partido socialista se ha convertido en el más lento de los dos grandes retrocedores. Con una sociedad incapaz de exigir progresos, el PSOE se ha convertido en una agencia alternante de colocación de gestores del desmantelamiento del Estado de derechos.

El reproche que constantemente le formulo a este partido posiblemente desenfoque, ya que le suelo atribuir la responsabilidad de ir en sentido contrario al de cualquier socialismo que se precie. En cambio, me temo que la mayor reprensión que le podríamos hacer sería la de pescar los votos que precisa (para alcanzar el poder político para retroceder y ocupar a los suyos) con un discurso que no se ha actualizado a la par con su utilidad social actual, actitud deshonesta por la incoherencia. Normalmente entonan con orgullo un himno de “esfuerzo redentor” que ya no tiene sentido, porque ya los obreros no tienen aliento para impulsar desde abajo un partido que lidere la organización y la emancipación; porque ya el partido que recibió esos impulsos, tiempo antes, está en otra cosa.

Los nostálgicos del pasado insumiso y los soñadores de una nueva emergencia siempre hemos comprendido/intuido esto. Siempre hemos desconfiado de la izquierda del sistema que históricamente vuelve a un atrás que ya no existe, porque teníamos en mente el objetivo de una conservación al menos de lo que nuestros padres y abuelos consiguieron o porque queríamos transformar incluso ese mundo añorado del bienestar consumista por derrochador e insolidario con otros pueblos y otras generaciones. Siempre hemos buscado soluciones fuera de ese sistema monárquico, de continuación de los privilegios de la iglesia, de desigualdad social creciente, de erosión de la naturaleza.

Sin embargo, los más dignos del socialismo, los que dentro de aquel partido se mantuvieron apegados a alguna modalidad de los socialismos que históricamente aparecieron, tenían que hacer grandes equilibrios para compatibilizar sus valores con la podredumbre  extendida por su partido. La corriente de Izquierda Socialista albergó a varios de estos náufragos. Hoy Pedro Anatael Meneses, un señor que no ha perdido mi respeto, parece haber colmado su paciencia tras el XII Congreso del PSC-PSOE.

“¿Cómo puedo continuar yo en un partido político que apoya el puerto de Granadilla, que ha apoyado la Ley del Catálogo de Especies Protegidas de Canarias (aunque en el Parlamento no lo hizo, en el Gobierno estatal sí se hizo), que pacta y participa en este Gobierno, que se participa en un Gobierno que desmonta la Sanidad y la Educación en mi propia Comunidad Autónoma?. No puedo estar a a favor de la aprobación de este Plan General y este partido está por la labor. ¿Se puede permitir que en Santa Cruz y en Tenerife el partido siga gobernado por Gestoras, para evitar órganos democráticos que sean críticos?. Seguiré haciendo política pero no la haré desde los partidos políticos”.

El sistema camina disciplinadamente hacia un mundo de mayor exclusión. Hace tiempo que esperamos una deserción generalizada de los partidos del sistema. Tememos que caigan en los partidos que cargan el fracaso social sobre otras víctimas del sistema. El hecho de que personas con la integridad de Pedro Anataer Meneses escapen ya a la servidumbre de sus lealtades históricas puede ser un indicador de que lo mejor de esos partidos ya se desprende del engaño insostenible. ¡Bienvenidos sean los indignados de cualquiera de esos partidos que sepan romper las ataduras de la dominación intelectual!.

Anuncios
Posted in: Historia, Política