El victimismo nacionalista esconde el privilegio oligárquico

Posted on junio 21, 2012

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El sábado me permití un capricho. Silbar a una de las coaliciones de partidos más responsables de los fracasos sociales de las islas desafortunada, durante su congreso. Cuando llamaba a la participación en ese evento, apareció por una red social un tolerante militante de Coalición Canaria para expresarme respetuosamente su sentimiento dolido, porque la pitada a su formación por los recortes y por la mala situación social de Canarias le parecía injusto, ya que los recortes eran la consecuencia de la obsesión del gobierno estatal por reducir el déficit.

Valoro su respetuosa instancia, pero la lucha por un modo de organización social más inclusivo para generaciones futuras, pueblos empobrecidos y sectores sociales marginados de las sociedades occidentales pasa por la discusión con esas los integrantes de estos grupos sociales que se desentienden de la política, que apoyan superficialmente a las marcas huecas o que entran en el círculo de los seducidos por los engaños. En el momento presente parece una misión imposible, pero la moral obliga a quienes tienen esta conciencia y no se pierde jamás la esperanza de que los esfuerzos presentes mantengan vivo el fuego sagrado para que alguna generación futura extienda su luz y su calor.

Es obvio que las victorias tienen muchos padres y la derrotas son huérfanas. El capitalismo aberrante de la especulación y la construcción sin límites creó un espejismo social de bienestar (muy consumista). Los Aznares y los Zapateros se hartaron de presumir de las tasas de crecimiento. En cambio, cuando llegó el fantasma de la crisis, todos los políticos se han sacudido las culpas y se las que les correspondían se las han arrojado al anterior, al otro partido, a la otra administración, …

Los políticos de estas islas nunca pudieron presumir mucho porque en los años de abundancia tampoco se podían esconder los fracasos de su dirección política. Los indicadores de paro, precariedad, calidad de los servicios públicos, desarrollo de energías renovables, construcción pública derrochadora, … eran tan malos, incluso con los recursos extraordinarios de la burbuja, que las palabras de vana gloria de los Hermoso, Rodríguez, Martín, Rivero no tenían mucha credibilidad fuera de su parroquia. Ahora que los resultados son peores por el retroceso del modelo económico invariable de turismo y construcción, se envían las culpas a Madrid (esté Zapatero o esté Rajoy en la Moncloa; en la época de las vacas gordas, para ordeñar mejor, la estrategia fue el intercambio de apoyos parlamentarios por millones de inversión en Canarias o, mejor dicho, para constructores canarios o foráneos).

Para este nacionalismo (que no es aceptado como nacionalismo ni por PNV-CiU-BNG ni por EA-ERC y que fue considerado con acierto por Mariano Fernández Enguita como un regionalismo conservador), escudado ahora por psocialistas con carencia de puestos de trabajo políticos para todos los políticos profesionales que buscan su colocación a través de esa agencia, la culpa de los atrasos sociales de esta región son consecuencia del yugo español, de las decisiones madrileñas, de los otros, como no podía ser de otra forma. Ninguna autocrítica encontrará quien haga el esfuerzo de buscarla, como tampoco la hacen los Zapateros o Rajoy.

El discurso victimista de Coalición Canaria esconde un privilegio a las oligarquías que la apoyan

El atento interlocutor (de ese conglomerado de insularismos mal encajados) al que me refería más arriba me fundaba esa tesis de culpas ajenas e inocencias propias con un artículo de Ana Oramas, que no recomiendo a no ser que les interese la debilidad de la composición de ese discurso del “yo no fui” en el caso de Coalición Canaria. La organización que apoyó (“por responsabilidad”) los recortes de mayo de 2010, se sube a ese carro de moda ahora de pedir paciencia para reducir el déficit y de rogar por un estímulo para alcanzar el crecimiento económico. Para quedar bien parada en la comparación se arrima a esa estrategia psocialista con quien ahora comparte cama y macarrones, mientras sólo a los ppopulares les atribuye una personalidad antisocial y una afición personalísima a los recortes. Los recortes sociales que haya podido practicar o que vaya a realizar el Gobierno de Canarias serían consecuencia de las imposiciones externas, del “Jefe de todo esto”, como en la película de Lars Von Trier.

Ni el PP ni el PSOE nos mostrarán jamás que el agujero de las cuentas públicas de España tiene como principal causa la estructura de impuestos, en la que salen demasiado bien parados las mayores rentas y los mayores patrimonios del país. Nunca podrían justificar que mientras amplios sectores de la sociedad viven en la precariedad de condiciones de vida más lamentable, haya cada vez más multimillonarios (Lista Forbes) y con mayores patrimonios o que crezcan también las fortunas no multimillonarias. Se ha establecido una convención social en la que parece que esas diferencias son naturales o el resultado del enorme mérito social de esos empresarios. Esos partidos no discuten que ese supuesto mérito se sobrevalora si se permite que el hombre más rico de una sociedad posea 37 mil millones de veces más patrimonio que la mujer más pobre. Esos partidos no revelarán jamás que un sistema en el que alguien pueda elevarse tanto mientras un hermano vive en la indigencia no es un orden social y político justo.

Pues Coalición Canaria o Nueva Canarias son partícipes de esa imponente equivocación, fomentada y sostenida no precisamente por quienes ocupan los puestos más bajos de la escala social. Hablan de consecuencias para la sociedad canaria del régimen de integración de Canarias en España. Sin embargo, de los cuatro tributos más importantes del sistema fiscal español (cotizaciones a la Seguridad Social, IRPF, IVA y Sociedades) el régimen fiscal especial canario contribuye en igualdad en cotizaciones e IRPF. El resto del país paga un IVA más elevado que el IGIC canario y el Estado se queda con la mitad de lo recaudado. Nuestra región paga menos y se lo queda íntegramente. También hay una importante deducción en rentas de actividades económicas del IRPF (empresarios) y para las sociedades, la vergonzosa Reserva de Inversiones de Canarias. Estas especificidades canarias de imposición no sólo suponen que Canarias contribuye menos que el resto del territorio de régimen no foral al sostenimiento de las cargas del Estado, sino que implican principalmente que determinados grupos sociales de las islas (empresarios y empresas) no compartan sus beneficios.

Estamos hablando de grandes cantidades de millones. Son varios los cientos de millones que los canarios no pagamos por la imposición indirecta reducida; una cantidad aproximada a la que los canarios nos ahorramos en el sostenimiento de los gastos del Estado (Defensa, Interior, Pensiones No Contributivas, Dependencia, …). También son varios los cientos de millones que los empresarios canarios se ahorran y que nutren las arcas públicas que pagan la Sanidad o la Educación (públicas). La cantidad ha superado los mil millones varios años. En el impuesto de matriculación también hay una menor tributación de los canarios.

Además de los beneficios fiscales, Canarias ha contado con ayudas al transporte de pasajeros y mercancía pos cientos de millones cada año. Ayudas al abastecimiento alimentario, también cerca de cien millones anuales. Un dato más. En la división de las transferencias corrientes y de capital a las Comunidades Autónomas por el número de habitantes Andalucía otiene 677 euros y Canarias, 1332. No miré más presupuestos autonómicos de 2012 por lo agotador que resulta.

Son muchos los datos que ayudarían a entender que dentro del modelo fiscal del Estado Autonómico, la solidaridad territorial del Estado con la Comunidad Autónoma de Canarias (ultraperiférica e insular) es bastante generosa. Pero, lo que es más importante, la solidaridad de las personas con rentas-patrimonios más altos con las personas con renta-patrimonio más bajo es inexistente, por un diseño estatal del sistema fiscal, por las especificidades del régimen canario y por el uso canario de su capacidad autonómica para regular impuestos. En la insolidaridad de esas personas y sociedades y en el servicio prestado por partidos como el PP, el PSOE (titular de los mayores atentados contra la justicia fiscal) y CC-NC es donde deberíamos fijar nuestra atención y no en la supuesta insolidaridad territorial que denuncia el victimismo nacionalista. Generalmente Coalición Canaria ha votado a favor de esas medidas para que las rentas de capital del IRPF paguen menos, para eliminar el Impuesto de Patrimonio, para borrar el impuesto del lujo, para establecer la RIC en el Impuesto de Sociedades, para que las sociedades de inversión colectiva casi no paguen impuestos, para borrar el Impuesto de Suceciones en Canarias, …

Con estos datos es difícil entender la atribución exclusiva al Estado de los fracasos propios. Más bien se podría pensar que el distanciamiento de indicadores sociales más inclusivos se debe más bien a una doble orientación estatal y canaria hacia modelos nada integradores.

Para acabar con comentario del artículo de la señora Oramas, es significativo que las únicas partidas que identifica, dentro de los 800 millones de reducción estatal que el Gobierno de Canarias repite como un loro, sean las referidas a los convenios de obras públicas de carreteras, obras hidráulicas. No hay una referencia específica a las otras reducciones de transferencias corrientes o de capital. Canarias está atrasada en muchos indicadores sociales y sin embargo le preocupa la cuestión de las obras, aspecto en el que Canarias está por encima de la media, como se puede ver en este gráfico de Kilómetros de autovía por 1000  kilómetros cuadrados de superficie.

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Posted in: Economía, Política