Poderoso caballero es don billón

Posted on junio 11, 2012

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Los fondos de especulación (pensiones e inversión) mueven billones por el mundo. Los fondos de inversión tienen 20 billones y medio de euros librespeculando por el mundo en 2011. En España, los fondos de inversión o la SICAV (Sociedades de Inversión en Capital Variable) tienen más de cinco millones y medio de personas tienen más de 200 mil millones en estos instrumentos de inversión y especulación.

Por su parte lo Fondos de pensiones suponen 12 billones de euros que buscan rentabilidad. En España, más de 8 millones de personas acumulan más de 50 mil millones en estos engendros.

Otros instrumentos de ahorro convertidos en intrumentos de inversión y especulación son los depósitos bancarios. A los billones habría que sumar los billones que los bancos ajuntan con nuestros depósitos bancarios: sólo en España hay alrededor de billón y medio; por lo se pueden imaginar lo multibillonaria que debe ser la cifra mundial. Queda por apuntar las enormes cantidades de las compañías de seguros.

Es decir, con NUESTRO dinero (fondos de inversión, planes de pensión, depósitos, seguros), aunque también los grandes patrimonios participes en estos instrumentos de especulación, estos intermediarios obtienen decenas de billones con los que dar crédito (hipotecario, de consumo, de empresa, …) y especular, buscar grandes rentabilidades con la que pagar los altos salarios de los ejecutivos (tres, cinco, ocho, doce millones para Ratos, Botines, González), los dividendos a los accionistas (unos 20.000 millones anuales entre las cuatro entidades mayores de la Bolsa) e plusvalías para los partícipes de fondos de pensión e inversión, intereses para depositarios. Haciendo uso de la ilusión capitalista de muchos pequeños ahorradores de a pie que quieren sacar unos eurillos de interés a sus euros ahorrados, los grandes intermediarios financieros ajuntan un enorme poder y juegan en un mercado desregulado, expandiendo irresponsablemente el crédito y la deuda hasta la insostenibilidad, atrapando a países enteros en la trampa de la deuda, exprimiéndolos al máximo para obtener unos rendimientos, exigiéndoles ajustes, privatizaciones, reformas, retroceso social.

En los últimos años, primero se centraron en la especulación con la vivienda. Después fueron a por el petróleo y los alimentos. Ahora atacan sin respiro a las deudas públicas con sus mecanismos especuladores. Exigiendo mayores intereses, buscando sus cobros aunque eso exija rescates, coaccionando para que se hagan las que les interesan, en la que se deteriora nuestro estado del bienestar.

La banca ética privada es insignificante (Triodos). La opciones cooperativas caso no son conocidas (Coop57, Fiare). Por eso necesitamos un intermediario financiero público que se mueva con valores, con ética.

Pero también necesitamos una reeducación cívica para usar nuestros ahorro de una forma colectivamente inteligente, responsable, sostenible. No podemos poner nuestros ahorros en manos de los mayores enemigos de las sociedades, los derechos sociales, la cohesión.

El Estado debería ayudarnos poniendo a nuestra disposición una banca pública que no se pervierta, como ocurrió con las cajas, que imitaron el modelo de explotación bancario cuando eran gestionadas por los políticos de los grandes partidos y después se privatizaron borrando del mapa la obra social que contribuía a la cohesión social y al desarrollo cultural. Al revés de lo que nos dice la sensatez, los gobiernos de Felipe González y de Aznar privatizaron la banca pública reunida en Argentaria y Zapatero ha privatizado las cajas cuando la izquierda le insistía en utilizarlas para construir una banca pública.

Hago una llamada de SOCORRO para que me permitan llevar mis pequeños ahorros a un banco público que se desenvuelva con ética aunque no me repercuta intereses. Es urgente la creación de la banca pública. Sólo quiero que mi dinero sirva para favorecer el desarrollo social de mi sociedad o de las sociedades empobrecidas, con respeto al medio ambiente.

Por supuesto, la creación de una banca pública que agrupe el dinero de trabajadores y ciudadanos para financiar a la actividad económica y a la actividad de los poderes públicos, es tan sólo una de las necesarias actuaciones del poder político. Hay más. Entre ellas, el cambio de filosofía de la Unión Europea y del Banco Central Europeo es igual de urgente que la creación de la banca pública. Es fundamental que la Unión Europea no inspire más neoliberalismo (ajustes, reformas y privatizaciones). Debería aliarse con los pueblos europeos para orientarnos hacia unas economías más sociales y más medioambientales. El Banco Central Europeo debería ayudar a los Estados mucho antes que a los bancos; debería hacer la guerra a los especuladores, en lugar de permitirles hacer y deshacer a su antojo, con las consecuencias conocidas. No debería ser independiente. Deberían ponerse más reglas y tasas contra la especulación financiera para que la financiación vuelva al sentido común, a posibilitar la realización de proyectos; pues en las últimas décadas se ha desquiciado y se ha convertido en un inestable casino en el que siempre gana la banca.

A la hora de reducir déficit deberíamos recuperar la progresividad fiscal perdida en las reformas tributarias de los gobiernos del PP y del PSOE en IRPF, Patrimonio, Sociedades y Sucesiones, en lugar de atacar el bolsillo de clases populares y trabajadoras con el IVA. Por los principios de solidaridad y cohesión, habría que ir a buscar fondos a esos patrimonios para mantener los servicios públicos, para relanzar una economía verde, para ayudar a países empobrecidos.

Para escapar a esta dinámica de depredación de las clases populares todos deberíamos pretender una banca pública y ética. Deberíamos poner nuestros ahorros en esas manos prudentes. Deberíamos exigir a las instituciones europeas que nos defiendan de los tiburones, en lugar de alimentarlos, tolerarles y ser sus recaderos. Deberíamos exigir a nuestros gobiernos que recuperen la progresividad de los impuestos. Deberíamos recuperar la soberanía usurpada.

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