Las tijeras del PSOEIU en Andalucía

Posted on mayo 22, 2012

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Las bases de Izquierda Unida en Andalucía aprobaron en referéndum el Acuerdo por Andalucía con el PSOEA. Había 7635 militantes censados. Votaron 6130. El voto nulo fue de 949 papeletas. 4386 personas votaron sí al acuerdo. 722 votaron no. Dentro de los que votaron sí, 3725 prefirieron entrar en el gobierno y 707 preferían un pacto de (facilitación) legislatura sin entrar en el gobierno. Los datos han sido obtenidos del resumen de la organización.

En su momento leí someramente el acuerdo. No me provocó ninguna ilusión y no entendía qué fue lo que vieron esas 3725 personas para apoyar el acuerdo y la entrada de Izquierda Unida en el Gobierno. Preferí no escribir porque la lectura no fue lo suficiente absorbente para manifestarme con sensación de rigor y por un sentimiento de fidelidad hacia un partido en el que albergaba alguna esperanza o en el que todavía no pesaban mucho las hipocrecías.

Ahí va el párrafo. El Instituto Público de Crédito Andaluz del Acuerdo no se parecía nada a la banca pública, sino al Instituto de Crédito Oficial (ICO) y sin recursos. Habrá que ver en qué terminan su promesas de transformar los impuestos de Sucesiones y de Patrimonio. La política de empleo es la alicorta política de dar ayudas a empresas para contratar, formar al parado para que compita mejor con otros parados en la búsqueda de empleo y matar el hambre de hoy con algunas obras de interés general, lo que hacen todos los gobiernos. La política económica parecía un compromiso de conseguir ayudas y más ayudas de Europa. También habrá que evaluar el desarrollo de los compromisos de mejorar la participación ciudadana, por ejemplo con los presupuestos participativos. Por supuesto, la palabra austeridad, mal entendida, aparece aquí y allí en todo el texto. Casi lo peor, al mismo tiempo que se promete la Ley de Transparencia [de moda ahora en el país occidental más retrasado en potenciar este aspecto], el compromiso contra la corrupción en la región del caso de los EREs no pasa de frases biensonantes: “Recuperar credibilidad en la acción política y de las instituciones democráticas pasa por asumir la ética civil y los valores democráticos en todos los ámbitos, luchar contra la corrupción y hacer política de otra forma, con participación y control de la ciudadanía”.

Esta semana me he leído la parte de las medidas del gobierno saliente de ese acuerdo dentro del Plan Económico y Financiero de la Junta de Andalucía. Después de escuchar las excusas del Gobierno de Canarias (formado por Coalición Canaria y por PSOE) para justificar las subidas de impuestos, especialmente los indirectos, y atacar el gasto público, sobre todo en las retribuciones de los empleados públicos, … Después de escucharme a mí mismo y de escuchar a Izquierda Unida Canaria decir que había alternativas a los recortes protagonizados por PSOE y PP, me encuentro con los recortes gemelos y las justificaciones clónicas en la Junta de Andalucía. O también en los intelectuales de la órbita (como Juan Torres López o Carlos Martínez García).

En las oposiciones o en las campañas electorales los partidos hablan con libertad de las alternativas. Al llegar al gobierno descubren inmediatamente las ataduras, la complejidad de la realidad, las imposiciones del Estado o de la Unión Europea, la dificultad para obtener ingresos desde una Comunidad Autónoma, … Algo falla evidentemente: o se promete y diseña una imagen de alternativa irresponsable y engañosamente cuando no hay responsabilidad de gobierno o falta la valentía para aplicar verdaderamente las medidas alternativas. No es válido de ninguna manera el discurso de la excepción de la pureza y la bonhomía, si, para predicar en las obras, es necesario que el mundo sea diferente y sin dificultades, ya que precisamente muchos de sus electores depositaron su esperanza en ellos para romper con esa dinámica del “quiero y no puedo”, para lo que ya contábamos con PP y PSOE.

Resumo las medidas para que vean la base de la indignación:

  • Impuestos: un canon sobre el agua; un aumento del IRPF para rentas altas que sólo aumentará 25 millones más; un Impuesto de Patriminio con un recargo para recaudar 9 millones más; aunque yo vea bien el desaliento tributario del uso de coches y combustibles, se eleva el impuesto indirecto sobre determinados hidrocarburos (impuesto indirecto) para recaudar 125 millones; también se eleva otros impuesto no progresivo como el de Actos Jurídicos Documentados para recaudar 100 millones; se eleva la tasa sobre el Juego para ingresar 16 millones más. El aumento de progresividad del sistema tributario que pregonan esconde un aumento de la proporcionalidad.
  • Mejora de la gestión de ayudas europeas, para recibir 506 millones. Habrá que preguntarse qué hizo el gobierno de uno de los socios tantos años en el gobierno.
  • Privatización de bienes inmuebles para obtener entre 330 y 350 millones. Igual está justificado el plan de enajenaciones, pero que las ventas coincidan con las crisis y para hacer caja…
  • Lucha contra el fraude fiscal. Sin cuantificar. Curioso resulta que una de las medidas estrella de nuestro recetario no tenga unas cifras ni siquiera estimativas, realizadas por técnicos de la Junta. A partir de ahora cuando escuche a Cayo Lara el reproche a Rajoy/Rubalcaba de no recuperar los 80 mil millones de euros del fraude ya no lo oiré con la misma confianza.
  • Reducción de retribuciones a los empleados públicos o aumento de su jornada para aminorar el gasto en unos 800 millones.
  • No se indica si usarán la habilitación estatal para subir tasas universitarias, pero en unos meses veremos cómo actúa en esa cuestión. Someteremos a la prueba de la realidad este compromiso del Acuerdo: “Garantizaremos una financiación suficiente y tasas universitarias acordes con la capacidad adquisitiva de las familias andaluzas”.

Teniendo en cuenta que se le atribuye culpa a Madrid, como Madrid lo razona en la desconfianza que “los mercados” mostrarían a “las administraciones públicas derrochadoras”, se hacen brindis al sol promoviendo el impuesto a la riqueza, que recuerda el impuesto sobre las grandes fortunas con el que Rubalcaba quería sustituir el Impuesto de Patrimonio, para recaudar una cantidad insignificante de 2000 millones en todo el Estado cuando hablamos de unos déficit de decenas de miles de millones y de unas deudas de centenas de miles de millones.  Y es que el sistema tributario español es objetivamente insuficiente y poco equitativo y las comunidades autónomas sí tienen competencias para actuar ahí si determinación hubiese.

Con la fuerte erosión del PSOE y la creciente desacreditación del PP, es normal que IU pueda crecer y romper sus techos electorales históricos. Sin embargo, la credibilidad como opción verdaderamente transformadora puede resentirse gravemente con los colaboracionismos con el socioliberalismo. ¿Vendemos nuestros sueños por un plato de lentejas?.

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Posted in: Política