Puertas universitarias que se cierran para el hijo del obrero

Posted on mayo 5, 2012

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Dentro del consenso socialdemócrata posterior a la Segunda Guerra Mundial, la igualdad de oportunidades era un principio muy importante. Había que garantizar al más vulnerable en sociedad unas condiciones mínimas y a todos había que darles al menos la posibilidad de ascender socialmente. No era un planteamiento muy igualitario, pues no se actuaba sobre las causas profundas de la desigualdad. Sin embargo, permitía el acceso a la educación a la población que en fases anteriores de la Historia permanecía atada al analfabetismo. También se le daba, a personas que no podrían costear unos estudios, la posibilidad de adquirirlos.

Seguramente haya que acompañar a esta versión positiva de la escolarización, la crítica a tal institución porque la escuela del Estado se convertía en vehículo de transmisión ideológica muy potente (junto con la anticuada Iglesia o la moderna televisión). No era la escuela del pueblo (las casas del pueblo, las universidades populares, los ateneos, las misiones pedagógicas, la Escuela Moderna, incluso la Institución Libre de Enseñanza) de los anarquistas y socialistas de las épocas  anteriores; estos movimientos se retiraron de estas batallas. En la escuela del Estado había, junto a la intención de transmisión ideológica (de reproducción social) un peso excesivo del planteamiento economicista (profesionalizar).

En ese esquema, en 1970 la escolarización básica y obligatoria alcanzaba los catorce años y en 1990 se elevó a dieciséis. Después de la obligatoriedad, el estado benefactor seguía apoyando a los estudiantes con gratuidad en las enseñanzas no obligatorias (bachillerato, formación profesional) o el bajo precio (universidad).  Para reducir más gastos a las familias económicamente más necesitadas se las apoyaba con becas para pagar la parte del precio que no asumen las instituciones, material, transporte, residencia y compensación por las rentas que el estudiante no podría incorporar a la familia por estar estudiando.

Esta formulación no se discutía durante los años de la abundancia. En los años de la escasez de recursos públicos, las instituciones no apuntan fiscalmente a la existencia de grandes fortunas y técnicas de las grandes empresas para eludir la contribución que permita el sostenimiento de los servicios públicos. Ese sería el gran reto de cualquier izquierda que sin poner en juicio el capitalismo pretenda hacer una gestión de mayor justicia dentro de él.

Gobernados por diferentes partidos de retroceso, uno de los aspectos a reformar es la arquitectura del sistema educativo. Desde años atrás los centros educativos observan como se les regatean recursos precisos para una buena realización. Hace unas semanas el Gobierno del Estado aprobó un real decreto-ley en el  autoriza a las Comunidades Autónomas a aumentar el tamaño de los grupos, al incremento de la jornada lectiva de profesores, reducción de sustituciones. Las Comunidades Autónomas que hagan uso de esas posibilidades reducirían gastos. Por el otro lado, también se permite un aumento de los ingresos elevando las tasas universitarias. Como los decretos de establecimiento de las tasas se aprueba por las Comunidades Autónomas generalmente en agosto, la medida caerá en medio de las vacaciones estudiantiles.

Estas medidas ya aprobadas significan el empeoramiento de la calidad educativa y el encarecimiento de los estudios, para disminuir gastos e incrementar ingresos, rebajar déficit de las Comunidades Autónomas.

En el Programa Nacional de Reformas ya se anuncia la modificación del Real Decreto 1721/2007, que regula las becas. Finalidad: reducir la partida presupuestaria dedicada a becas en el Ministerio de Educación. Para ello, se aumentarán los requisitos académicos. También se disminuirán las cantidades. Por ejemplo, para conseguir la ayuda compensatoria (la que aporta unos  2500 euros a familias con bajos umbrales de renta, por ejemplo 10 mil euros para tres miembros en la familia) hay que aprobarlo todo con una nota media de 6.  Teniendo en cuenta la importancia de esa ayuda para familias con pocos recursos se pueden hacer una idea de lo excluyente de la medida. Para los otros conceptos de ayuda no se exige un 100% de asignaturas aprobadas, pero se eleva el porcentaje hasta el 90% o se excluye de la beca el pago de las tasas a las asignaturas de segunda matrícula, muy encarecida si se suben las tasas.

La pretensión supone el sometimiento a la incertidumbre-precariedad a adolescentes y jóvenes que todavía no están preparados para recibir ese tipo de presiones. El sistema de becas actual se había implantado en 1983, con el eco todavía de la movilización social de los setenta. Ya establecía unos requisitos académicos para el mantenimiento de la ayuda, pero menos expulsivo que el que se intenta implantar. No era un sistema de becas muy potente cuando se comparaba con sistemas europeos, pero el que viene es más débil como mecanismo de dar oportunidades.

El efecto agregado de empeoramiento de la calidad, encarecimiento  de tasas y falta de ayuda a estudiantes con familias con pocos recursos tendrá como consecuencia la exclusión del sistema de una buena parte de los estudiantes de la formación universitaria. Antes el sistema se reproducía y permitía a unos pocos ascender en términos estadísticos. Con reformas de este tipo, la reproducción del sistema será más perfecta (si una persona procede de una familia con recursos, su destino será una vida con recursos; si procede de familias sin recursos, su vida estará sujeta a la gleba).

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Posted in: Política