El capitalismo popular en la era del gobierno de las grandes empresas

Posted on abril 26, 2012

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Desde finales del siglo XIX, dentro del movimiento obrero, se discutía sobre la repercusión de la creación de las sociedades anónimas y la participación del ahorro obrero en la propiedad anónima de las empresas. Eran interesantes las discusiones de los miembros de la segunda internacional y la socialdemocracia (nada que ver con lo que llaman “socialdemocracia” ahora Rubalcaba, Valenciano y compañía), de Bernstein, Luxemburgo, Kautski. Un siglo más tarde ya hemos comprobado con bastante nitidez a dónde ha llegado el invento.

Estos días con el asunto Argentina-YPF-España-Repsol algunas posiciones de personas a mi alrededor me han hecho pensar en estas cosas.

Repsol no es una empresa con padres privados en su certificado de nacimiento. Nació en 1987 de padres públicos, aunque desde  los inicios de Campsa en 1927 apareció algún antecesor privado en el árbol de su familia. Sin embargo, recién nacida esta empresa pública estaba codiciada por los ojos de los inversores. En entrada de hace unos días se dibujó la estructura actual de su capital. Hay por allí otras grandes empresas y bancos que tienen participaciones significativas (Sacyr, PEMEX, Caixabank), hay una autocartera importante, los minoritarios tienen un 10% y hay un 53% en fondos españoles y extranjeros, de inversión y de pensión, …

Sobre estas dos últimas cuotas (63%) me interesara pensar. Entre los accionistas “minoritarios” y los partícipes de fondos de pensiones o de inversión o asegurados habrá millonarios que no saben donde meter tanto dinero y reparten su patrimonio monetario entre miles de artilugios de obtención de rentas adicionales. Pero también habitan en esos grupos personas como la atenta que lee ya el cuarto párrafo de este texto, con plausible paciencia. Pudiera ser incluso que esta amable persona a la que nos referimos tenga algunas acciones en la petrolera o en alguna otra gran empresa o puede ser que sea partícipe en algún fondo de pensiones que le encasquetó el banco asustándole con los graves riesgos que corren las pensiones públicas o puede ser que sea partícipe de un fondo de inversión que contrató cuando el comercial del banco le explicó que los anticuados depósitos ya no daban rentabilidad suficiente.

De esa forma, una cantidad inmensa de personas de los pueblos occidentales se hicieron/nos hicimos pequeñísimos capitalistas. Con esas acciones, esos bonos, esos planes de pensiones, esos fondos de inversión. En un grado más pasivo también con la puesta a disposición de los bancos de los ahorros en los depósitos o las cuentas de ahorro o corriente en los bancos.

(Una anécdota: mi hermano actualmente está en paro, como más de cinco millones de personas en este país. Ya no tiene prestación, ni subsidio, ni Prodi, ni Prepara, ni renta de inserción, ni nada. Sólo tiene unas pequeñas rentas procedentes de unos pequeños ahorros depositados en una caja de ahorros (perdón, con la reorganización del sistema financiero de Zapatero se bancarizó). Yo le bromeo diciéndole que es un capitalista, ya que la totalidad de sus rentas proceden del capital).

En el capitalismo presente, de burgueses escondidos detrás de sociedades que poseen otras sociedades que tienen acciones de grandes empresas que son accionistas de otras grandes empresas…, sería difícil calcular la parte de todas esas acciones [que circulan de mano en mano] que son directa o indirectamente de compañeros de nuestra clase social. Podría darse el caso de que sea una parte importante de la tarta, que sería nuestra pero se la comen en su mayor parte ellos. Pero nos volvimos a equivocar. Les damos la batuta con la que dirigir al mundo también en este aspecto.

A fin de cuentas, parece que se ha demostrado que el capitalismo popular no es la forma de acceder al socialismo por la adquisición popular en la bolsa de la propiedad de las empresas. Al contrario, se puede constatar que a cambio de unos dividendos, de unas pequeñas ganancias patrimoniales por la revalorización del fondo o por unos insignificantes intereses que complementan las rentas principales que nos llegan del trabajo, le damos cada uno de nosotros un cachito de gobierno económico a los gigantes, dirigidos por las personas que transforman el mundo a imagen y semejanza del mundo en el que ellos siempre ganan.

Esos gigantes (grandes empresas y grandes bancos) nos tratan luego con superioridad si trabajamos para ellos, más con las reformas laborales. Hacemos contratos de adhesión aceptando sus cláusulas dominantes cuando somos sus usuarios y clientes. Con sus medios de comunicación orientan nuestra forma de pensar. Votamos a los partidos a los que nos invitan a votar. Les exigen a nuestros representantes que obedezcan a sus mandados antes que a las promesas electorales; luego, les compensan con puestos en la dirección de esas maquinarias.

¿Cómo salir de la dinámica de fortalecimiento del ogro?. Procurando hacer todo lo contrario a nuestras rutinas. Usar nuestros ahorros para apoyar a proyectos ajenos a esos monstruos (exigir banca pública, cooperativas financieras). Creando conflicto laboral para intentar dominar a la fiera desde el interior. Huyendo siempre que podamos de sus productos y servicios. Escuchando otras verdades, para desintoxicarnos de su pensamiento único. Votando a quienes no se han demostrado como sus marionetas. Participando en política directamente. Llevando al ciego esta luz.

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Posted in: Ética, Política