Involución en el IGIC, el IVA canario

Posted on abril 23, 2012

7



Hace unos días escribía sobre el Impuesto sobre el Valor Añadido o IVA en una serie de reflexiones dedicada al estudio de la regresividad fiscal en España. En Canarias no se aplica el IVA. Tiene una fiscalidad especial, argumentada en su alejamiento e insularidad. El IGIC (Impuesto General Indirecto Canario) es hermano gemelo del IVA, pero más bajo. El tipo del gravamen es menor que el del IVA. Para que se hagan una idea, el tipo superreducido en la península antes de las elevaciones de Salgado en 2009 eran del 3%, el reducido era de 7% y el general era de 16%. En ese momento en Canarias el superreducido era de 0%, el reducido de 2% y el general de 5%. En Canarias hay también algunos tipos incrementados, por debajo del tipo general del IVA 9% y 13%.

De alguna forma, en Canarias se ha dado por buena la idea de que los impuestos son negativos para la actividad económica. No sólo se aplica el dogma con los impuestos indirectos. En Canarias hay una superdeducción en el Impuesto de Sociedades y en las rentas de actividades económicas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que ha dado en los años de las mayores glorias beneficios fiscales próximos a mil millones. Canarias fue también una de las Comunidades Autónomas capaces de suspender el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Por supuesto, se vio afectada por las reformas fiscales a la baja en IRPF, Sociedades, Patrimonio de los gobiernos de González, Aznar y Zapatero.

Muchas veces me pregunto como los canarios queremos tener buenos servicios públicos permitiéndonos y sobre todo permitiendo a los más ricos del archipiélago una contribución tan baja. Al mismo tiempo que las Islas Canarias obtenían los peores resultados en fracaso escolar, en la valoración de la sanidad por los usuarios o en la aplicación de la Ley de Dependencia, se ha mantenido este marco tributario que se ha demostrado económicamente poco eficaz, por ejemplo en la elevadísima tasa de desempleo de Canarias, la más alta de España. Eso sí, el déficit de recursos públicos que provocaría una negativa a cobrar impuestos en las islas promueve el nacionalismo mendicante que llora al Estado por las partidas para ¡grandes obras públicas!.

Los partidos con representación en el Parlamento de Canarias siempre han tenido esta cuestión sobre el modelo fiscal más suficiente y más solidario fuera del debate. Cuando hablan de reformar el REF, Régimen Económico y Fiscal de Canarias, sólo se refieren a hacer unos pequeños ajustes, normalmente para que los poseedores de fondos en la RIC (Reserva de Inversiones de Canarias) puedan invertir mejor su dinero, en especulación inmobiliaria durante el negocio de la burbuja, en adquisición de una deuda pública que no se emitiría si ellos pagaran impuestos o en inversiones colonialistas en África.

La crisis complica a los partidos del sistema la representación de sus papeles, de oposición indignada o de gobierno responsable. En las crisis tienen que forzar un poco su papel. Por eso, estos días han decidido hacer una reforma tribuataria con lo mal que quedan ante los electores (además de recortar el salario de los empleados públicos, que sufren con los empleados privados, los parados y los usuarios de los servicios públicos una devaluación de su calidad de vida, mientras los más ricos de cualquier lugar siguen su acumulación de rentas y patrimonios). Esta reforma, no ataca los agujeros fiscales (las leyes tributarias regresivas y el fraude fiscal). Por supuesto, no exige que la privatización de ingresos públicos del Impuesto de Sociedades o el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas se destinen a las administraciones públicas tan necesitadas.

La medida estrella de esta reforma tributaria es la mayor elevación de los tipos del impuesto del consumo (del impuesto de los pobres) en sus veinte años. El tipo cero siempre ha sido tipo cero. El tipo reducido siempre ha sido del 2%. El tipo general subió del 4% de 1991 hasta el 5% del 2000. Mientras que los tipos incrementados (los de los producto de lujo) más bien han descendido por prescripciones europeas.

En esta reforma suben el tipo reducido del 2% al 3%. En esta reforma suben el tipo general del 5% al 7%. También suben en medio punto los tipos incrementados, actualmente en 9% y 13%. Como la subida del IVA en el año 2009, la elevación del impuesto contra las clases populares se convierte en la pieza principal del paquete de medidas del Gobierno de Canarias.

La medida es tan desmedida que incluso pudiera ser inconstitucional, pues la Disposición Adicional Octava de la Ley Estatal 22/2009 faculta a la Comunidad Autónoma para fijar los tipos impositivos pero el artículo 27 de la Ley Estatal 20/1991 establece que el tipo general no puede superar el 6%. La Comunidad tiene margen para establecer el tipo general entre 3% y 6%, pero no para superar ese límite, en mi entender, ya que se trata de un tributo estatal en el que el Estado atribuye facultad normativa limitada a la Comunidad Autónoma.

Además de la elevación de tipos, debe tenerse en cuenta la eliminación de la exención de las telecomunicaciones. Si ocurre y se sube el tipo general, el móvil, el teléfono fijo, la ADSL, pasaría a tributar con el 7%.

En mi opinión, las personas de estas islas deberíamos replantearnos el modelo fiscal. Quizá llegáramos a la conclusión de que deberíamos pagar más IGIC. Lo que no tiene sentido es que antes de promover la corrección en los impuestos que deberían pagar las grandes fortunas, demos pasos de homologación con los impuestos estatales en el impuesto que pagan los pobres.

De esta dinámica de recortes sociales por la vía de los despidos, las reducciones salariales, la subida de impuestos a clases trabajadoras, deterioro de los servicios públicos sólo saldremos cuando rompamos con los partidos que ahora mismo acceden a y dirigen las instituciones. Pasa todo por mejorar la conciencia de clase y de pueblo, por la organización y la lucha, directamente o por medio de representantes independientes de los partidos que ya no merecen más presunción de inocencia.

Anuncios
Posted in: Política