Desde un tiempo y desde un lugar que no conocieron el desgarro

Posted on abril 13, 2012

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Recién terminó mi sesión de cine de los viernes por la noche. Ahora dejo de llorar. Vuelvo a la calma con sensación decepción conmigo y con nosotros.

Pido perdón a los africanos a los que no llevamos solidaridad cuando se morían en el terror del hambre y la pobreza. Pido perdón a los pueblos a los que robamos sus recursos naturales para mantener una forma de vida derrochadora. Pido perdón a los que cayeron bajo las bombas lanzadas por alguna codicia camuflada de buena intención. Pido perdón a los que sufren el tormento de gobiernos que no saben respetar líneas donde se quebranta la dignidad humana. Pido perdón a los niños que roban su infancia para que trabajen en condiciones penosas. Pido perdón a los viejos que viven en las calles, mendigan y mueren en soledad. Pido perdón a los que murieron por defender los principios en centros de prisión, tortura y exterminio. Pido perdón por los niños que engañan el hambre con pegamento y duermen bajo los cartones…

Pido perdón a las generaciones futuras porque le dejamos un mundo de dominación de unos hombres sobre otros (y otras), un mundo vacío de recursos, un mundo lleno de residuos. Pido perdón a las generaciones pasadas por no haber cuidado lo bueno que intentaron hacer y enseñarnos. Pido perdón a las generaciones pasadas por la tortura y el asesinato sufridos. Pido perdón por el egocentrismo y la desmemoria de mi generación.

Llegan avisos a mi generación y a mi nación de un futuro atroz. En esta época del cambio y en esta noche de lucidez pesimista me siento más unido al profundo dolor que la humanidad ha tenido que sufrir y sufre en otros puntos del planeta.

Pido perdón porque no hemos sido capaces de arrebatar a los locos el gobierno de los ciegos, como decía Shakespeare en el Rey Lear.

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Posted in: Ética