Programa resumido del PPSOE: “Quítate tú para ponerme yo”

Posted on marzo 25, 2012

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Alcanzamos otra semana saturada de grandes acontecimientos: elecciones andaluzas-asturianas, huelga general, recortes generales del Estado. Una oportunidad de elegir la ruptura, un ejercicio de protesta y una nueva evidencia de que los gobiernos del bipartidismo y de los partidos nacionalistas (CiU, Coalición Canarias) pueden hacer retórica solidaria pero ejercen una dirección política en la que unos bolsillos intocables no contribuirán jamás en las medida que les corresponde.

Estamos acostumbrados ya a campañas en la que ninguno de los partidos de la oligarquía dice de donde va a sacar el dinero que el Estado no recauda por no implantar un sistema fiscal justo, solidario, progresivo. Se dedican más bien a criticar el pasado del que ha gobernado (aunque el programa oculto no se diferencie gran cosa del programa-causa de los fracaso del gobierno en sus últimas horas) o a avisar de los graves recortes que el partido emergente trae en su programa escondido (aunque sean más o menos las medidas ya adoptadas por quien ahora se tiene que bajar del trono).

Suben y bajan los gobiernos que tienen como principal objetivo mantener a su partido encima, sirviendo lo más fielmente que se pueda a los poderes con capacidad para elevar o para hundir a los tres partidos con aspiraciones (grandes empresas, bancos y medios).

El 2011 nos demostró cómo operan estos gobiernos para agarrarse al poder político (en el que se alimentan los ansiosos de la tranquilidad y la comodidad que dan los sueldos de diputado, ministro, alto cargo, personal asesor, miembros electos en los otros órganos derivados del gobierno o del parlamento, miembros electos por las instituciones en empresas públicas, expolíticos y familiares de políticos elegidos colocados en los consejos de grandes empresas que quieren traficar con sus influencias. Por eso, con tanto poder institucional, el PP se acerca ahora al pleno empleo entre los que buscan en ese partido el enchufismo). Con tal de mantenerse, en las elecciones regionales, locales y nacionales, tapaban un déficit público que luego el gobierno de diferente tono pero igual color desvelaba como evidencia de lo mal que había gobernado el gobierno anterior y lo usaba el 30 de diciembre para justificar un paquete de recortes (subida de impuestos, fin de la renta básica de emancipación, congelación para los funcionarios, aplazamientos de la entrada en vigor de derechos (dependencia, permiso de paternidad), ayuda oficial al desarrollo, …).

El PSOE no se ha cansado de repetir que la fecha de aprobación de los presupuestos generales del Estado se ha retrasado a la semana posterior a las elecciones andaluzas para evitar que en esas votaciones interfiriera el recuerdo fresco de los recortes que se van a incluir en esos presupuestos. ¡Qué razón tiene!. Es una lástima que no observe en sí mismo esas mismas estrategias y no nos explique que las elecciones generales del 20N satisfizo las prisas del PP por alcanzar un poder anunciado, pero también les libró a ellos de responsabilizarse de hacer los recortes que el viernes conoceremos todos en la voz de Santamaría (¡madre de Dios!) y de Montoro.

El objetivo de estos gobiernos es mantener el poder para el partido dentro de la oscilación. El programa es el mismo (con diferencia en libertades civiles, pues la Iglesia no permite al PP mucha tolerancia, y algunos matices encerrados en el eje “quiero dar algo a los pobres sin molestar a los ricos” y “quiero que los ricos estén contentos sin enfadar demasiado a los pobre”). La diferencia no está en el qué (haremos) ni en el cómo (conseguiremos/mantendremos el poder), sino en el quién (disfrutará de los privilegios reservados a los ejecutores del programa de las oligarquías): “Quítate tú para ponerme yo”.

En Andalucía, una izquierda más apegada a los problemas del pueblo podrá influir, seguramente por el cansancio del pueblo del programa del PPSOE, en el gobierno del lado progre del bipartidismo. No parece probable que Izquierda Unida niegue el pacto como en Extremadura, aunque exigirá mayor compromiso y algunos cargos. Será mejor gobierno que otros del PSOE en mayoría o con pactos con nacionalismos de derechas. Será un buen laboratorio para comprobar hasta donde pueden llegar las influencias de Izquierda Unida en los gobiernos, si su fuerza será aplacada por el PSOE, si podrá imponer una gestión más social del sistema impuesto o si puede transgredir esos límites (o si lo intenta y no lo consigue o si no lo intenta porque el sistema es capaz de desalentar esos anhelos también en Izquierda Unida).

En Asturias, tenemos la segunda edición de una mayoría del PP dividido en dos.

El jueves el pueblo tiene derecho a la huelga general y obligación moral de secundarla para empezar a construir un nosotros rupturista con este bipartidismo, su Iglesia, su monarquía, su oligarquía. El viernes por la tarde, nos darán más razones.

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Posted in: Política