De la pasividad actual a la transformación social, pasando por la huelga general

Posted on marzo 14, 2012

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Tienen bastante razón quienes piensan que la huelga general no será políticamente muy útil, pero están totalmente equivocados. Si tuviese mucho seguimiento, con suerte, se moderaría la agresión. Como ocurrió con las batallas ganadas de 1988 y 2002, el ejército de los oligarcas se retirará unos años. Pero con su gran fuerza actual (de cuarenta años) volverán a lanzar el ataque más adelante hasta conquistar estas plazas ahora en asedio y algunas nuevas. Es la dinámica general de esta fase de la Historia.

El pueblo presente está desconcienciado y desorganizado, se le olvidó el arte de la pelea. Los oligarcas de los bancos, las grandes empresas, los partidos mayoritarios, los medios, … están más fuertes que nunca.

Es una etapa histórica de pasividad social y conformismo. Las huelgas desde esta debilidad no pueden alcanzar los logros anhelados por los ilusos. Quien participe debe saberlo.

Pero también debe saber que se pueden y se deben alcanzar victorias de profundidad, menos visibles que la derogación de un decreto-ley. Se puede salir del letargo social. No parece mucho, pero menos prometedor es alimentar la pereza, la indolencia, el miedo, la resignación, la ignorancia.

Está claro que desde la debilidad a corto plazo no se puede exigir la construcción de un mundo más justo, igual, sostenible. Pero a partir de las movilizaciones actuales podemos aprender lo hermoso que es sentirnos protagonistas del gobierno democrático, engancharnos al orgullo de formar parte de un movimiento que promueve un mundo mejor, atraer a nuevos soñadores que no acepten la pesadilla, … Hay que intentarlo e intentarlo y no dejar de empujar a la Historia hacia el buen sentido. Hay que formar un ejército que no sólo gane una batalla perdida en la inmensidad de la derrota, sino que sepa presentar resistencia y antagonismo contra este sistema de gobierno perverso. El huelguista general del 29M debe adquirir una mirada inteligente hacia un futuro que se forja pacientemente durante años, desde el ahora, una mirada infatigable. Desde la pasividad por la movilización creciente hasta la fortaleza.

Moralmente, la protesta contra la injusticia siempre es útil. La conciencia descansa.

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Posted in: Ética, Política