Los gladiadores (Nadal, Alonso, Contador) privilegiados e insolidarios

Posted on febrero 19, 2012

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Cuando la campaña de apoyo a Garzón, incluso en el caso de la orden de escuchas a abogados con clientes para organizar la defensa, también se montó una campaña de defensa para el ciclista Alberto Contador por las resoluciones condenatorias por dopping. Alberto Contador es uno de esos deportistas españoles que han alcanzado las posiciones más altas dentro de su deporte y una idolatración en la sociedad española. En la campaña de apoyo ha actuado el españolismo.

En mi pueblo, nuestro deporte preferido era el futbito, un fútbol sala al aire libre, en una cancha con piso de cemento, que gastaba las suelas de las zapatillas hasta hacerles agujeros en la parte del dedo gordo. Se podría pensar que el Ayuntamiento había hecho un pacto con los fabricantes y comerciantes de zapatillas. Las economías de nuestras humildes familias no daba para renovar las zapatillas con la frecuencia necesaria. Por eso, para que las zapatillas me duraran un poco más, recurría a esparadrapos tapa-agujeros y otros materiales que alargaban la vida de aquellas zapatillas unas semanas.

Entre nosotros había quien destacaba y hacía florituras dignas de ver y aplaudir: regates de Quique, desmarques al vacío de Manolín, pases aritméticos de Damián, vaselinas de Rivero, potentes disparos de Virgilio, taconazos de Manolo el Panadero, paradas acrobáticas de Ramiro … El pueblo se admiraba ante aquellos alardes de técnica y táctica. En los partidos contra equipos de los pueblos lindantes en los torneos de las fiestas, esas destrezas eran especialmente aplaudidas. Se trataba de un heroísmo localista, muy sano, con los chicos del barrio.

Me gustaba ese universo amateur de deporte y admiración. En cambio, nunca entendí muy bien los heroísmos en la nación. En la localidad nos conocíamos y nos apreciábamos admirantes y admirados. En la nación el héroe es un personaje desconocido con simples cualidades deportivas, pero es idolatrado en general.

Parece que todas las unidades sociales necesitan unos elementos aglutinantes. En el deporte, las naciones han encontrado a los cómplices perfectos. En estos sistemas nacionales o ya transnacionales las grandes empresas hacen sus grandes negocios, los políticos de los grandes partidos preparan el marco jurídico para que las plusvalías fluyan alegremente hacia los grandes patrimonios, los medios de comunicación fabrican una realidad en la que parece que el mundo es como debe ser, los grandes artistas hacen un entretenimiento que no moviliza el pensamiento crítico y los grandes deportistas también atrapan energía popular mientras Alonso hace un adelantamiento, Iniesta marca un gol, Gasol encesta, Contador sube una montaña en solitario, Nadal gana otro grand Slam.

En estas sociedades parece más importante el deporte del espectáculo que entretiene que el deporte del pueblo. El consejo de médico de buena dieta y ejercicio físico se cambia en la sociedad actual por poco pan y pésimo circo, como decían los Def Con Dos.

Si ya hemos visto como algunos políticos se venden a la reproducción (sin correcciones) del sistema a cambio de cómodos niveles de vida como diputados, cargos en gobiernos locales, regionales o nacionales, altos cargos en las administraciones, asesoramientos, … y colocaciones en grandes empresas tras el cese de sus carreras política, a nadie escapa que los grandes deportistas también reciben un más que suficiente estipendio por su contribución a que la sociedad mire para otro lado cuando los poderes vienen a recaudar las rentas, impuestos y diezmos a los pueblos. Sueldos millonarios que muchas veces provocarán la envidia precisamente de los políticos asalariados.

Pero la cosa va más allá. Dicen que el que no tiene promueve el reparto y el que sí tiene prefiere la propiedad privada sagrada. Muchos de estos deportistas, algunos de origen humilde, nos muestran las pautas de insolidaridad de los otros afortunados sociales. Finalizo con una lista de ideas que expresará claramente lo que quiero decir sin decirlo:

– Recuerdo que Luis Enrique se quejaba de que medio partido lo jugaba para él y el otro medio para Hacienda (según como lo decía, un ente ominoso que le quita el dinero a las buenas personas; nada que ver con un instrumento social para sostener los servicios públicos con la aportación de quienes tienen capacidad económica).

– Muchas veces cuando hacen homenajes a Alonso por alguno de sus mundiales o se enojan porque Hamilton (ese inglés) le quitara el puesto de lider de su equipo, recuerdo que estableció su domicilio fiscal en Suiza y su domicilio de aplausos en Oviedo, a la par que Emilio Botín se hacía su padrino de conveniencia recíproca.

– Ahora sale la noticia de que Nadal, ese bendito sin mácula, lo primero que preguntaba (cuando empezaba a obtener unos millones, a cambio de dar golpes con una raqueta a una pelota) era dónde poner su domicilio para pagar menos impuestos y agrandar más rápido su patrimonio. Quizá le preguntó a su compañera de deporte, Arancha Sánchez Vicario.

– Cuando empezaba el último mundial de fútbol se abrió la polémica porque Izquierda Unida veía escandalosa la prima de 600.000 euros a los jugadores de la selección española si ganaban,pues en esos momentos se producían congelaciones y bajadas de salario de forma generalizada en el país. “La Roja” ganó y en la euforia españolista ya nadie se acordaba de las primas.

– Cada vez que Contador gana un Tour o Alonso un mundial o Nadal un grand Slam algunos políticos se dan empujones  por aparecer en la foto a su lado. Ningún gran deportista nos ha sorprendido como la magnífica Herminia Fajardo en un acto de dignidad. En las elecciones de 2004 le tocó la mesa electoral en la que tenía que votar el hoy Ministro de Industria, José Manuel Soria. Eran los tiempos de indignación por los engaños del 11M y de la Guerra de Irak. El ahora ministro le fue a dar la mano para salir en la foto como político simpático. Ella apartó la suya.

No sé si se doparán, pero entre los deportistas santificados por la nación hay mucha putrefacción moral.

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Posted in: Política