La estabilidad presupuestaria del bipartidismo: larga vida a los recortes

Posted on enero 29, 2012

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El déficit público se convirtió en protagonista principal de las políticas económicas de los Estados a raíz del establecimiento del establecimiento del neoliberalismo como patrón ideológico, en los ochenta y noventa. Antes de ese momento el equilibrio de las cuentas podía ser materia importante pero no obsesiva. El crecimiento, el pleno empleo, … rivalizaban en el protagonismo de las instituciones. Los documentos (Tratado de la Unión Europea, Protocolos, Declaraciones) de la Cumbre de Maastricht son quizá la más trascendente asunción de estos principios, que imponía un déficit inferior a 3% y una deuda inferior a 60%, en ambos casos del PIB.

En la década de los noventa la economía española hizo un esfuerzo de disciplina para reducir el déficit casi semejante al actual para encajar en los criterios de convergencia de la Unión Económica y Monetaria. Tampoco en aquella ocasión se afrontó la circunstancia de déficit con impuestos progresivos. Inicialmente se hizo a través de recortes sociales.

Datos de la evolución del déficit público (Estado, Comunidades Autónomas, Entidades Locales, Seguridad Social, Agregado). Datos: Eurostat. Elaboración propia.

Después, con el crecimiento basado en la burbuja inmobiliaria y bursátil y en el sobrendeudamiento de empresas, bancos y familias, los ingresos públicos crecieron, incluso con graves reformas fiscales (regresivas), como la de 1998, de modo que el déficit en poco tiempo convirtió en superávit durante unos pocos años.

Evolución del déficit público y el crecimiento económico de España. Eurostat. Elaboración propia.

En el momento presente de esfuerzos para corregir el déficit, la dificultad dentro de su paradigma de capitalismo-crecimiento es mayor, pues no se cuenta con las circunstancias para explorar el crecimiento económico por el lado de la construcción, la especulación y el crecimiento de la deuda privada, ya que hay una enorme cantidad de viviendas que no pueden ser absorbidas, un atenazamiento de la inversión en obra pública, un endeudamiento saturado familiar y empresarial, unas entidades financieras necesitadas de crédito para equilibrar maltrechos balances que no pueden apoyar con préstamos a las empresas. Desde el poder establecido no se propone ninguna otra opción de crecimiento económico.

En este contexto, parece que sin apoyos de un banco central, de la Unión Europea (eurobonos o fondos de solidaridad, nada que ver con el mecanismo inventado para el “rescate”), con acción especuladora impune que agrava la situación, … la corrección del déficit impuesta en Europa por esos principios se tendrá que hacer en un contexto con decrecimiento económico. La medidas económicas de recorte, además, crean un círculo vicioso: dificultan el crecimiento, sin crecimiento será más difícil reducir el déficit (la deuda seguiría creciendo, también el gasto en pagar los intereses; el paro aumenta y también los gastos en protección del desempleo; los ingresos disminuyen).

En esta situación los dos partidos que se alternan en el gobierno pactaron en el descuento de la anterior legislatura la reforma constitucional para manchar nuestra Constitución con esos principios ideológicos. Limitación constitucional de déficit y priorización del pago de la deuda sobre las otras partidas, como las de gasto social. En la reforma constitucional se decidió que en una Ley Orgánica se concretarían cifras, mecanismos de control. Ese proyecto de Ley Orgánica es una prioridad para el Gobierno. Ya lo ha aprobado inicialmente y se los ha trasladado al Consejo de Estado y a los Grupos Parlamentarios.

Ya había marcada una senda de recortes hasta 2013, para llegar al 3%. De esa agenda nada escucharon decir a ninguno de los dos partidos alternantes en el poder durante la campaña electoral. Pero ya desde la investidura Rajoy empezó a hablar de esos planes con los 16 mil millones. En el último Consejo de Ministros de 2011 ya nos informaron que había un enorme desvío en la corrección correspondiente a ese año, con lo que el recorte a implantar en 2012 sería de 40 mil millones. Para 2013, ya sabíamos que nos esperaban 14 mil millones, más los retrasos de años anteriores.

Ahí hubiese terminado esa corrección. Pero la reforma constitucional y su desarrollo ya plantean bajar del 3% de Maastricht al 0% hasta 2020. Por lo que los años siguientes a 2013 seguirán siendo años de tijeras. No sólo por la reducción del déficit, sino también porque hay proyecto de invertir pronto decenas de miles de millones en reducir el montante de la deuda pública.

Teniendo en cuenta el círculo vicioso de crecimiento-recortes y sin un modelo económico hacia el que orientar la economía, parece que nos esperan muchos años de remodelación social.

  • Demolición de un Estado del Bienestar a medio hacer.
  • Deterioro de esos servicios públicos.
  • Más de 100 mil millones de disminución del gasto público en diez años.
  • Subidas de impuestos especialmente a trabajadores y clase media.
  • Desigualdad social.
  • Reformas laborales de deterioro de las condiciones de trabajo con la excusa de crear empleo.

En el desarrollo de ese plan escucharemos, los típicos debates cortos de miras entre los dos lados del bipartidismo. El PSOE reprensentará el papel de enojado por que el objetivo de déficit cero es excesivo y que ellos habían pactado un déficit del 0,45.  En estos años en los que apenas retienen responsabilidad de gobierno (Andalucía y País Vasco pueden durar poco), podrán insinuar que ellos no afectarían a servicios esenciales como la sanidad o la educación. A eso y a poco más se reducirá su oposición, pues ya en el gobierno mostraron que más o menos su plan también consiste en organizar la sociedad y el Estado para que siempre ganen la banca y la gran empresa.

Decían en la Baja Edad Media: “Peste, plaga celeste, a huirla el sano | se apreste con tres eles. |Así que se manifieste. | Es decir, largo, luengo y lejos”. Del pensamiento único patrocinado en el bipartidismo deberíamos hacer lo más pronto un alejamiento por mucho tiempo para que no nos contagie. Para encontrar otras formas de pensar y otros valores conductores de la vida humana, del comportamiento ciudadano, consumidor, trabajador, ahorrador, … Cuando escapamos de estas formas insulsas de pensamiento dominante podemos llegar a una enorme variedad de conclusiones (el 15M es demostrativo de ello), pero también deberíamos encontrar la capacidad de unir fuerzas para echar el pulso al pensamiento dominador. Las dos tareas son importantes: forjar un pensamiento independiente y propio y aunar esfuerzos para que sistema consolidado se resquebraje en algún momento.

De la situación en la que nos encontramos podemos movernos hacia un modo de vida con más igualdad social, menos dominación, menor brecha entre pueblos empobrecidos y enriquecidos, más sostenibilidad y oportunidades para las futuras generaciones. Pero también podemos ir hacia modelos sociales en los que la renuncia occidentalista del Estado del Bienestar Consumista no se hace para una mejora de toda la humanidad presente y futura sino para la sostenibilidad de un sistema de dominación que en su paradigma de crecimiento incesante estaba tocando techo.

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Posted in: Economía