Tertulia de izquierdas

Posted on enero 25, 2012

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A mi imaginación he combidado a las izquierdas para que dialoguen un rato. Dicen algunas cosas que he escuchado y que he guardado en mi memoria.

Fuera del local.

– Buenas tardes o buenas noches, que en este universo de la imaginación no se distigue bien la hora qué es.

– Ya. Digamos entonces buenos días.

– De acuerdo. Oiga. Yo soy socialista. ¿Es aquí la tertulia de izquierdas que han anunciado en un blog?.

-Sí. Aquí es.

– Pues me gustaría conversar con las izquierdas que se hayan presentado, si no hay inconveninete.

– Pues no sé. ¿Qué tipo de socialista es usted?.

– ¿A qué se refiere?. Yo soy socialista de la única forma posible. Soy del PSOE.

– Oh. Vaya. Eso es un problema. ¿Promueve usted la renovación en el partido?.

– Sí. Claro. Por eso apoyo a Rubalcaba. Será un magnífico líder para el partido en la oposición. Una persona experimentada y con importantes apoyos. Carme Chacón no está mal pero no tiene la misma experiencia ni el mismo apoyo.

– Oh, oh. Vaya, vaya. ¿Qué piensa usted de los gobiernos de Felipe y de Zapatero?.

– Que hicieron grandes progresos para este país, aunque Zapatero tuvo que afrontar la crisis más grave desde los años treinta. Se justifican las medidas que fue obligado a decidir por las imposiciones de los mercados y la falta de colaboración del PP.

– ¿Ningún arrepentimiento?. ¿Qué harían ahora si gobernaran?.

– Arrepentirnos por qué. Alguna cosas hicimos mal. ¿Pero quién no se equivoca?. Ya Rubalcaba en la campaña nos mostró que debemos oponernos a todos los recortes que quiere hacer el PP. Vienen tiempos terribles.

– Pues verá… Creo que no podrá entrar.

– ¿Cómo así?. Si soy del partido de izquierdas más importante. ¿Sin nosotros qué fuerza tienen ustedes?.

– No insista. Se lo pido por favor.

– No lo haré. Somos lo suficientemente grandes para no depender de ustedes. Multiplicamos varias veces todos las adhesiones que ustedes puedan obtener. Siempre podremos pactar con nacionalistas, si fuese necesario.

En el interior. Un fragmento de la escucha.

Una anarquista: La Historia ha demostrado que es el pueblo quien hace las transformaciones sin necesidad de intermediarios. El pueblo no necesita del Estado que concentre los medios de producción. Los puede gestionar el pueblo de forma directa. Hemos comprobado en demasiadas ocasiones como algunos grupos han ocupado el poder del Estado y han usado contra el pueblo los instrumentos represores del Estado. Tan peligroso es para el pueblo la dictadura del capital como la dictadura de la burocracia. Debemos descentralizar y democratizar las decisiones una vez que el pueblo haya emprendido la lucha por el poder contra las oligarquías.

Una comunista: El verdadero peligro es la izquierda reformista que traiciona al pueblo que se ha levantado con la dictadura o la dictablanda del capital. Ellos se pliegan frente a los poderes apisonadores de las oligarquías. Es común que se vendan y abandonen al pueblo que deben defender. No desarrollan la labor de educación para una confrontación radical con el sistema. Hay que organizarse para algún día lanzar la ofensiva contra el capitalismo.

Una reformista: Nos están hurtando el estado del bienestar y la democracia que costaron muertes, lesiones, cárcel y otras formas de represión sufrida a muchas generaciones anteriores a la nuestra. No debemos permitirlo. Debemos darnos cuenta. Debemos impedirlo. Debemos organizarnos para impedir este latrocinio histórico.

Una reformista nacionalista: Es verdad que nos arrebatan las condiciones mínimas que habíamos obtenido y que debemos organizarnos. Pero es muy importante la defensa preferente de los derechos de las clases populares de esta nación. No podemos permitir que la dominación colonial endurezca la dominación social en esta tierra.

Una perpleja: ¿No deberíamos intentar la unión de nuestras pequeñas fuerzas para obtener una potencia capaz de crecer en esta sociedad donde nuestros recursos no estarán a la altura de los suyos?. ¿Qué hace falta para crear hermandad y olvidar los errores pasados de cada uno?. ¿Está gastada la palabra unión en esta esfera, sobre todo cuando se aproximan los periodos electorales?. ¿Conocemos la fórmula para salir de este nicho estrecho desde el que sólo cabe el disgusto, el lamento, la queja, la ilusión de crecer hasta un punto en el que tampoco se puede influir?. ¿Valen las fórmulas de antaño?. ¿La luz vendrá de nosotros o tendrá que ser el mismo pueblo apaleado el que diga basta cuando no pueda esperar más por nosotros?.

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Posted in: Política