La izquierda de la triste figura

Posted on enero 24, 2012

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Dedicado a las que luchan.

La humanidad caminó hacia adelante (la igualdad, la democracia, el bienestar de las clases trabajadoras y desempleadas, …) durante los siglos de pujanza de los movimientos sociales (el obrero, el feminista, el de minorías, ecologistas, pacifistas, …), no sin muchas manchas (como la explotación simultánea de países empobrecidos, deterioro del estado de salud del planeta, el consumismo ombliguista, experiencias autoritarias). Los movimientos sociales llegaron agotados al final del siglo XX. Desde ese momento, el ansia infinita de los poderosos cada vez ha tenido menos límites, porque progresiva y paralelamente han aumentado su fuerza destructora en la proporción que han debilitado la potencia frenadora de los damnificados.

De aquella época nos quedan pequeños grupos de honorables socialistas, comunistas, anarquistas, ecologistas, … Todos ellos merecen un gran encomio, por su esfuerzo contra corriente.

Una amable lectora me recomendó la lectura de un artículo de uno de esos sabios con capacidad infinita de análisis, Samir Amin. Lo que más me llamó la atención del escrito fue la inclusión de estos sucesores de las ideologías de las tres primeras internacionales dentro del decorado teatral de la farsa democrática actual.

Se contenta a sobrevivir sobre los asientos plegables concedidos a las “minorías” (5% o 10% a lo más del “electorado”). Transformados en pandillas de electos cuya única preocupación es conservar estos lugares miserables en el sistema – que hace las veces de “estrategia”- la izquierda radical renuncia serlo verdaderamente. Que eso haga el juego de demagogos neo fascistas no debería, en estas condiciones, sorprender a nadie.

Si atendemos a la época histórica actual en España desde la Constitución Española de 1978, incluída, vemos que ciertamente la fuerza electoral de los partidos fieles a aquellas ideologías ha estado encorsetada en ese segmento del 5-10%. Con esa presencia social reducida, oscilante, decreciente mucho no se puede hacer. Menos si en la calle no hay un movimiento que le induzca. Menos si los grandes sindicatos han sido especialmente valedores de la paz social. Son los síntomas de un languidecimiento general en los países de occidente, agravado en los países del sur de Europa por el aplastamiento, en los años treinta, con la fuerza militar, de los movimientos populares, en su momento de mayor energía, y la posterior represión, podadora de cuanto rebrote podía eliminar.

En estas décadas de pesimismo histórico (y las que quedan…) la actitud de los legatarios de aquellas ideologías de Marx, Engels, Bakunin, Proudhon, Kautski, Bernstein, Luxemburgo, Lenin, … ha sido la de trabajar sin mucha esperanza de fructificación. Pasar de dos a once diputados por ejemplo lo hemos celebrado como un un éxito. Es posible que hayamos interiorizado que en estos tiempos sólo nos es permitido decir no parlamentariamente con más voces (unas pocas más), ya que no oponernos realmente. A lo sumo nos es lícito influir mínimamente cuando el lado suave del bipartidismo muestra su faz más generosa, cuando la abundancia otorga la posibilidad de dirigir un gesto de gracia hacia los que menos tienen.

Don Quijote fue un caballero tardío. Los catedráticos de Literatura siempre me explicaron que el Quijote fue una obra jocosa en su época. A mí me provocaba enojo la crueldad de Cervantes hacia el bienintencionado hidalgo, que me inspiraba lástima. Sin embargo, entre golpe y palizas recibidos, el caballero adquiera grandeza en su humanidad y una noción melancólica de la realidad. Muere cuerdo, sin ilusión de deshacer entuertos.

El tiempo traerá nuevos actores a este decorado teatral. Uno de ellos romperá el guión y representará improvisadamente un nuevo canto de emancipación…

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Posted in: Historia, Política