¿Quién salva al individuo precipitado?

Posted on enero 23, 2012

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Robinson Crusoe vivía solo, y libre en su soledad. Por razón del azar de un naufragio se vio obligado a vivir en una isla desierta, aunque visitada de vez en cuando por grupos de caníbales. En lo más profundo de sus entrañas afectivas sentía la necesidad de compañía. Por eso le vino bien la salvación de una víctima de la antropofagia de sus visitantes. Robinson lo rescató de la devoración y Viernes lo libró de la soledad. No recuerdo el detalle, pero creo que Robinson, como buen colonizador educó a Viernes en la cultura occidental sin aprovechar aquella experiencia para aprender del indígena. Como quiera que sea, primero, solo 0, luego, en esa sociedad de dos individuos tuvo que ingeniárselas para cubrir la necesidades de una persona: económicas (comida, vestido, abrigo, techo, medicina) a través de la recolección, la caza, la pesca, la agricultura, la  ganadería, la minería, la artesanía, sin comercio, sin servicios; no económicas (afectivas, sexuales, seguridad, confianza).

En sociedad somos muy interdependientes, tanto para las necesidades económicas como para las necesidades no económicas. En la infancia de mi pueblo muchas veces me admiraba con la habilidad de mi tío Fruto para sacarle frutos a la tierra o a los animales; para trabajar la piedra, el cuero, la madera o el metal; para transportar con su burra los frutos que obtenía de la tierra o para tratar con gentes de los pueblos vecinos que cambiaban los productos de su zona por los de Juncalillo. En esas sociedades premodernas la dependencia hacia otros no era tan grave como en la modernidad de la división del trabajo.

Quizá por ese pasado en el que los recursos para la satisfacción de muchas necesidades procedían de un trabajo directo el trabajo es la principal fuente de rentas. Quizá en esa vinculación muchos trabajadores no concebían las rentas de la propiedad y menos la desigualdad social en la que los trabajadores escapaban en la asfixia o la austeridad y los propietarios (los que acumulaban mayor cantidad) disfrutaban de la abundancia y el lujo.

Las sociedades premodernas eran deficitarias. Tanto trabajo casi no alcanzaba para sostener las necesidades de los trabajadores y los lujos de algunos propietarios. En cambio, la sociedades modernas y postmodernas son excedentarias hasta el punto de que no precisa que trabajen todos sus miembros. Eso sí. En los tiempos modernos algunas sociedades lograron un bienestar consumista sobre la explotación de otras sociedades explotadas.

En las sociedades modernas y occidentales, la desocupación se ha convertido en uno de los principales problemas, ya que para los carentes de poder económico su trabajo sigue siendo su única posibilidad de obtener las rentas dinerarias con las que ser admitidos en los mercados de bienes y servicios con los que cubrir sus pequeñas o grandes y miméticas necesidades.

Los sistemas sociales en los que los trabajadores han podido influir más en el gobierno se ha establecido redes públicas para los individuos o familias arrojados al vacío. Podríamos pensar que en España la influencia ha sido mediana, ya que los indicadores de igualdad ofrecen resultados de media tabla entre los países de nuestro entorno.

Cuando una persona es despeñada de los puestos de trabajo puede caer en el colchón de la prestación de desempleo. También hay un subsidio de desempleo para determinados casos, de duración determinada o indefinida, como en el caso de parados mayores de 52 años. Además, las Comunidades autónomas han establecido Ingresos Mínimos de Solidaridad, Salarios Sociales, Rentas Mínimas, Prestaciones de Inserción, Rentas garantizadas de ciudadanía, Rentas de Integración, … para trasladar rentas a una parte de esas personas e individuos que han quedado excluidos de los circuitos laborales y de protección en la situación de desempleo.

El Estado también asiste a los ciudadanos por medio de servicios gratuitos como el de salud, que prevé una modalidad para personas sin recursos. También hay una política de acceso a la vivienda para favorecen el acceso a personas en esta situación. Educación, otros servicios sociales, …

El socorro también llega desde la sociedad civil. Hay asociaciones colocadas en una segunda línea, que reparten bolsas de comida, asisten con sus comedores, albergan, … Sin embargo, seguramente sea la familia, junto al Estado, quien haga el mayor esfuerzo para evitar la precipitación de individuos y familias contra el duro suelo. Las limosnas y otras formas de caridad y solidaridad humana de personas conocidas y desconocidas también permiten paliar la indigencia absoluta.

Las crisis normalmente expulsan a un mayor número de personas y el empuje del escachamiento sobre las personas más vulnerables es mucho más fuerte. Por eso, es tan importante recuperar la atención social sobre estas escenas dramáticas de la exclusión social. Muchas veces tengo la sensación de que en este espectáculo de billones buscando rentabilidad, especulación, calificaciones malintencionadas, falta de regulación o intervención pública, regresividad fiscal, privatizaciones, recortes, … hemos perdido de vista todo estas tragedias que nos impondrían hacer una gran enmienda a las leyes del sistema.

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Posted in: Ética, Política