Nunca confieses un crimen a tu abogado porque puede estar grabándolo el juez…

Posted on enero 18, 2012

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… que debería garantizar tu derecho a la defensa.

No es un rey mago pero es una estrella del firmamento judicial y mediático. No es muy joven (garçon en francés) pues el chico que aprobó oposiciones de juez a los veintiséis se acerca ya a los sesenta. Es real pero también mítico después de más de dos décadas en el juzgado de instrucción número cinco de la Audiencia Nacional rodeado de Nécoras, guiños políticos del felipismo, GALes, persecuciones de organizaciones y medios del entorno de ETA, Pinochetes, Filesas, Gürteles, Faisanes, crímenes del franquismo, …

Baltasar Garzón Real despierta pasiones. Parece que hay mucha gente que lo considera un santo de la modernidad, la justicia y los derechos humanos; también los hay que opinan que es un egolatra desmedido, un abusador de las facultades judiciales penales encomendadas.

Pero no voy a escribir un artículo sobre Garzón. Sino sobre diferentes aspectos sobre el caso en el que este juez no participa en un proceso penal como investigador y garantista de los derechos fundamentales, sino como querellado e imputado por prevaricación y garantías de la intimidad.

En la investigación y juicio se trata de averiguar si los jueces pueden interceptar las comunicaciones entre un imputado (provisionalmente preso) y su defensor para la investigación de los delitos supuestamente cometidos. Es un tema trascendental porque entran en conflicto dos valores: la necesidad para la sociedad de la prevención, la investigación y la sanción del delito, por un lado; el derecho de defensa de la persona que está imputada, es investigada y puede ser acusada y condenada.

En muchos artículos que se refieren a este caso, socialmente mediatizado, observo un posicionamiento derivado de las filias o las fobias hacia este señor. Me parece un error. No debería ser un juicio a la persona sino a su comportamiento, aprovechando el caso para establecer una interpretación de las normas que permitan saber a las personas denunciadas, querelladas, detenidas, presas provisionalmente, imputadas, investigadas si las conversaciones que va a tener con su abogado van a estar a salvo de la investigación; que permitan conocer a la sociedad si los delitos van a ser investigados con medios extraordinarios.

La respuesta a la pregunta es muy complicada desde el punto de vista de la filosofía moral. Para Benjamin Constant, con mucho arraigo en el pensamiento moderno, la libertad de los modernos se diferencia de la libertad de los antiguos precisamente en la protección del área privada, a donde no debería alcanzar la interferencia de la sociedad. Antes de la Modernidad el detenido-imputado-acusado no tenía garantías procesales: ni abogado, ni integridad física, ni limitación de la detención, a la contradicción. En El Proceso de Kafka vemos precisamente una protesta contra la opresión de unas instituciones ilimitadas. ¿Hacia donde dar los pasos, hacia la merma de las garantías o hacia la ficción kafkiana?.

En contra, vemos que la dificultad de prevenir e investigar el delito muchas veces justifica actuaciones extraordinarias, que daña el espacio privado. Así, casi nadie negaría las escuchas, la interceptación de comunicaciones, el registro o la detención, medidas de investigación o de cautela en la investigación de un delito.

¿Las comunicaciones entre un imputado y su asistente jurídico deberían ser salvaguardadas de esta injerencia extraordinaria?. ¿En todos los casos?. ¿Sólo en algunos?.

El artículo 579 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice que “el Juez podrá acordar, en resolución motivada, la intervención de las comunicaciones telefónicas del procesado, si hubiere indicios de obtener por estos medios el descubrimiento o la comprobación de algún hecho o circunstancia importante de la causa”. Es una clara capacitación para invadir la intimidad de una persona imputada con el exclusivo interés de buscar el descubrimiento de los hechos. Pero se mantiene la duda sobre si esta facultación alcanza el territorio en el que un imputado se sincera con su asistente jurídico, para que este establezca una estrategia de defensa. En cambio, el artículo 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria parece cerrar la posibilidad: “Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor o con el abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los procuradores que lo representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo”.

En mi opinión coincidente con el tenor de la única norma que abre las puertas a la escucha (en los casos de delitos de terrorismo), ese territorio de comunicación entre cliente y abogado debe estar totalmente libre de la intervención del investigador. De la otra forma, se degrada la garantía de la defensa: ¿cómo va a defender un abogado si su cliente no puede confiar en que sus declaraciones no sean usadas en su contra, cómo va a curar un médico si el paciente no le informa sus dolencias?. ¿Cómo va a confesar un imputado por asesinato ante su abogado que él robó en esa casa pero no fue él quien mató al dueño ni hay relación entre los dos delitos?. No hay seguridad jurídica: ¿cuándo sí, cuándo no?. ¿Cómo saber que el juez que le ha determinado la ley no será el pionero en usar esa técnica en el tipo de delito que ha cometido una persona?.

Me parece muy importante que esos límites entre los dos valores se clarifiquen. Entiendo que la querella tiene sentido, frente a lo que dicen algunos defensores del juez. Antes de la querella, cuando se publicaron informaciones provinientes de esas conversaciones entre abogado y cliente me provocó rechazo y asombro. No hicieron públicas conversaciones en las que alguien de la trama del Gurtel diera instrucciones al abogado, sino manifestaciones que favorecían la investigación y prueba de delitos.

No opino con ello que el juez haya prevaricado, pues sólo me interesan los principios y no conozco detalles que podrían hacer borrosa la resolución congruente con la acusación. Desde luego, espero que los que hayan participado en esa red de corrupción, blanqueo, delitos fiscales, enriquecimientos con dinero de los ciudadanos, … sean condenados y cumplan por ello.

No puedo dejar de manifestar que por más rechazo que nos provoquen los atentados, asesinatos, amenazas las excepciones son negativas porque los imputados por esos delitos también deberían tener un derecho de defensa sin fisuras y porque muchas veces las excepciones se estiran para llevar su aplicación a otros actos. Por eso, no sólo deberíamos apostar por erradicar prácticas de escuchas en delitos comunes; deberíamos también pedir que se derogue la norma que permite las escuchas en el derecho de excepción que se aplica a los delitos de terrorismo del Código Penal.

Si de verdad un juez de instrucción considera que un defensor está participando en la comisión de nuevos delitos, para no contaminar la investigación, más convendría alternativamente una investigación de actos fuera de las conversaciones, una imputación al abogado y una advertencia de que la investigación podría extenderse hasta las escuchas con ese abogado.  Por ejemplo.

Por ello, no entiendo el forofismo en el apoyo del juez que se hace desde el mundo PSOE o desde una parte muy importante de la izquierda. No creo que sea por un entusiasmo hacia las mayores facultades de investigación criminal con posibilidades de llegar hasta las conversaciones de abogado y cliente. ¿A qué se debe?. ¿A los emprendimientos de este juez de la investigación de la corrupción o del franquismo?. Ese apoyo procede muchas veces de quienes en el legislativo o ejecutivo mantuvieron un Código Penal apto para corrompidos o Leyes de Amnistía. ¿El fin (persecución de una trama de corrupción) justifica los medios (las escuchas)?. ¿Sólo cuando se ha heroizado al investigador?. ¿Al amigo o al supuesto amigo debemos permitirle las transgresiones de la ley que protestaríamos en el enemigo?. ¿No debería preocuparse más la izquierda por crear movimientos contra la corrupción o para la memoria histórica que santificar a personas con claroscuros?.

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Posted in: Derecho