Investidura del Presidente del Gobierno para la aplicación de un programa inefable en el reinado de las tijeras

Posted on diciembre 18, 2011

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Vivimos la época en la que el neoliberalismo ha salido de la sombra en la que habitó sigilosamente durante décadas, haciendo reformas laborales depreciativas del trabajo, reformas fiscales liberando de cargas al gran capital y a los grandes patrimonios, privatizando las empresas más grandes que luego se vuelve contra el Estado, permitiendo megaconcentraciones, endeudando a las clases populares hasta niveles de sujeción, sacando grandes beneficios donde los pueblos estaban ya desprotegidos para su gran acumulación, desactivando las conciencias y los instrumentos de lucha de la clase trabajadora. Ya a la luz, con un gran poder y con las fuerzas de los trabajadores enflaquecidas, se han llenado de ansias después de décadas de engranaje paciente de un sistema sin fisuras aparentes.

En la democracia en la que los pueblos libremente eligen a uno de los partidos que el sistema avala con sus medios de comunicación, ya los partidos no tienen que presentar al pueblo sus programas políticos, pues ya los pueblos saben que no hay otro programa que el de los sacrificios. Por eso los grandes partidos ni se molestan. Uno llena su discurso de humo y otro de palabras de otras épocas, huecas en el presente.

En el Congreso tampoco hay que manifestar lo que se va a hacer. Queda tan feo eso de enumerar los recortes. Alguno se dirá para que las la hora y media de oratoria no quede ta vacía, pero no conviene ser exhaustivo, mejor ser abstracto, un poco ambiguo. De esa forma, los medios que representan a la oposición mediática no serán tan majaderos con los avisos de medidas ingratas.

Ya Zapatero nos dictó en 2008 con gran habilidad verbal todo lo que se podía hacer sin ser muy rojo y no se hizo. Ahora le corresponde a Rajoy rellenar esa hora y media con tedio y bostezos. Algún susto para evitar el sopor de la sesión. He notado que mientras me lo imaginaba  de forma involuntaria he abierto mucho la boca, inspirado lenta y profundamente y luego he espirado, también prolongada y ruidosamente. No sé si en el futuro tendremos que investir sin elecciones previas a Miguel Ángel Fernández Ordóñez o a Rodrigo Rato, aunque no hayan trabajado para Goldman Sachs, que yo sepa.

Menos mal que lo sucesivo es más dinámico. Rubalcaba, aventurándonos sin credibilidad lo que ya sabemos, que Rajoy continuará con las reforma que debidamente ellos fueron acometiendo “responsablemente”; hay que alegrar a la parroquia que cree que estar a la izquierda del PP es ser de izquierdas.  Luego llegará Duran i Lleida a ofrecer su apoyo para aprobar la necesarias reformas, sin dejar de exigir millones adeudados a Catalunya; Duran i Lleida el que recibe elogio por su tono cooperativo y sus altas dotes de estadista (atrás queda el interés de colgarle la etiqueta de antiandaluz y similares). Por fin tendremos un alto en el camino, para escuchar a los portavoces de un grupo que no se ha convertido al neoliberalismo, un breve descanso. Continuará el rifi-rafe con Rosa Díez, un poco más relajada que en los enfrentamientos con quien le ganó un Congreso del PSOE, pero con su insoportable verbo flamígero e insustancial. El señor Erkoreka será nuevamente prudente, pero recordará la importancia de hacer bien el trazado del camino hacia la normalización política en el País Vasco. Y llegó el turno para el grupo mixto, sí ese grupo en el que se ha metido a Amaiur contra la aplicación del Reglamento del Congreso que se venía haciendo hasta ahora. Será el punto más interesante, pero habrá que esperar al martes.

¿Y fuera de las instituciones?. Pues el descontento seguirá dudando si poner la otra mejilla o si aprender a enfrentarse no ya a un gobierno, sino a un régimen.

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Posted in: Política