El neoliberalismo sin remordimientos de Cospedal frente al neoliberalismo acomplejado

Posted on diciembre 3, 2011

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El programa neoliberal contiene reformas laborales (de los tipos de contrato, para el abaratamiento del despido, para la negociación colectiva atomizada, para la flexibilización de las condiciones de trabajo a disposición empresarial), moderación salarial, mantenimiento de una baja fiscalidad a las rentas altas cuando no se pueda bajar o tolerancia hacia un fraude fiscal denunciado infinidad de veces, contención del gasto social para equilibrar las cuentas (el déficit cero se ha constitucionalizado, como la prioridad del cobro de la deuda por los acreedores por los dos grandes partidos), conservación de unas obras ilógicas cuando se hacen recortes en derechos sociales, ayudas al sector financiero para que no se vean forzados a hacer un reajuste interno, reduciendo el reparto de beneficios, privatizaciones varias, … Los principales partidos (PP, PSOE, CiU, Coalición Canaria, PNV) lo conocen bien. En España han sido ellos quienes han adoptado. En los ensayos de este programa de gobierno Pinochet fue pionero. Más tarde, Thatchert o Reagan. Últimamente, lo hacen también unos señores impuestos por instituciones internacionales, Monti o Papadimos.

Una de las características de ese programa que se suele llamar neoliberal (el nombre no es lo más importante) es que no es un programa ilusionante. Normalmente se aplica con llamadas a la responsabilidad (o responsabilidaz como decía Zapatero) o con promesas de que “el sudor de hoy evitará las lágrimas de mañana” (Cospedal dixit). Lo más normal es que se esconda vergonzantemente, como se veía en EL DEBATE de Mariano Rubalcaba y Alfredo Rajoy, uno lo ocultaba tras sus preguntas al otro y el otro con evasivas.

Mientras Rajoy no tome el mando de las tijeras estatales, los medios de comunicación proclives al PSOE se entretienen haciendo desgaste con las hachazos autonómicos de Aguirre, Feijóo, Varcárcel, … y Cospedal. A ella le dan duro. Ha anunciado dos paquetes de recortes de cientos de millones, con lo que esos medios y quienes piensan a su dictado encuentran argumentos para demostrarnos lo terrible de la elección del Partido Popular en comparación con la maravilla que nos regala el PSOE.

Ya sé que no cambiarán de opinión por muchas razones (excepto los que estén recorriendo el camino de la liberación de las ataduras intelectuales), pero a ellos les recomendaría que viesen este cuadro.

Déficit público de las Comunidades Autónomas en septiembre de 2011. Fuente: 20 minutos

El compromiso de las Comunidades Autónomas es alcanzar el 1,3% de déficit sobre su PIB, para cumplir con el compromiso global de déficit del 6% para todas las Administraciones Públicas para este año. Comparen el 4,84% que se hereda del mandato de Barreda con el objetivo de 1,3%. Hay una diferencia, ¿verdad?. Esa diferencia es de 3,54%. Si le aplicamos la diferencia al PIB regional salen 1300 millones. Además se ha producido una trifulca entre PP y PSOE por un déficit mayor de facturas no registradas y no contabilizadas o de facturas registradas y no contabilizadas, en la que no me meto, sólo dando los datos aportados por el Ministerio dirigido por Elena Salgado.

Supongo que sabrán por donde voy. Reconociendo que podría haber un margen para hacer recortes por otro lado (la “Dolores” ha incidido en una rebaja de sueldos públicos, pagas extraordinarias de políticos, obras, modalidades de privatización sanitaria, cambio del baremo de la ley de dependencia, transferencias a la universidad) habría que aclarar que un recorte tan significativo por algún lado tenía que notarse.

Además del doble discurso que lo partidos practican hacia el neoliberalismo que les produce vergüenza reconocer, se aprecia que los orígenes y el tacto con las bases hacen que el PSOE practique un neoliberalismo con complejos (preferirían los años de la burbuja, que no se aprovechaban para mejorar el estado del bienestar (sino para perdonar millonadas en impuestos), pero que permitían retrasar  estos sablazos). Ellos desearían ser socialistas y al mismo tiempo tener contento al titiritero. Por eso seguramente tienen más tiento y rubor para hacer los ajustes y por eso el gobierno de Barreda no cumplió con la reducción del déficit como le correspondía. Por eso malbaratan bellas palabras en negar la calificación de sus obras.

En frente de ellos tenemos a un PP que practica el neoliberalismo sin tanto remordimiento, con convicción, hasta con el desparpajo de Aguirre. Tal vez en esto y en algunos otros matices resida actualmente la diferencia de la política socioeconómica de estos dos partidos.

No quiero terminar el artículo sin mostrar que el neoliberalismo (con entusiasmo o con dolor de pecador pero sin propósito de enmienda) no es una imposición de unas leyes inderogables de la economía, como nos plantean. Hay alternativas (c0mo se titula el libro de Juan Torres López, Vicenç Navarro y Alberto Garzón, en audiolibro en este blog), pero es necesaria la rebelión. Las alternativas pasan por romper con el paradigma expuesto en el primer párrafo, al que los grandes partidos están sujetos. Nuestra tarea consiste en que cada vez haya más personas conscientes de ello, reclutar a los soldados de la justicia.

Posdata: Para el año que viene hay un compromiso de disminuir el déficit público global desde 6% hasta 4,4%. Aviso a navegantes.

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Posted in: Política