La reforma laboral permanente: caricias de un maltratador

Posted on noviembre 30, 2011

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Escucho hablar de la reforma laboral desde que tengo memoria. Desde que se aprobó el Estatuto de los Trabajadores en el año 1980, por ese texto han pasado decenas de reformas laborales, casi todas en el sentido de debilitar la posición de los trabajadores.

Mariano Rajoy ha anunciado que hará una reforma laboral. Otra. Nuevamente hablaremos de “la reforma laboral”. Como si antes no se hubiesen hecho otras. Como si en 2011 no se hubiesen hecho dos o en 2010, una. Como han descubierto la desarticulación social protestataria (a pesar del incipiente 15M) y la perfección de la crisis como coartada pretende introducir “la reforma laboral” con unos plazos (unos días navideños) para la negociación en los que no hay tiempo para nada. Como en las anteriores reformas, la patronal sabe que si los sindicatos no ceden a sus propuestas cada vez más maximalistas el gobierno se lo concede.

Ha dicho que mejorará la contratación sin abaratar el despido. El abaratamiento del despido es una de las demandas de la patronal pero no la única. La negociación colectiva o la descausalización de la contratación, la disminución del salario mínimo interprofesional o la limitación de la prestación de desempleo, la reducción de las cotizaciones salariales o la flexibilidad en la modificación de las condiciones de trabajo… Todos los aspectos de la relación laboral tienen su medida en el programa de los patrones. Dicen que “la reforma laboral” de ahora (no sabemos cuando harán otra) quiere modificar la negociación colectiva, siguiendo el mandato del Pacto del Euro:

Respetando las tradiciones nacionales de diálogo social y relaciones laborales, medidas que garanticen la evolución de los costes de acuerdo con la productividad, tales como:

  • revisión de los acuerdos de fijación de salarios y, cuando sea necesario, del nivel de centralización del proceso de negociación y de los mecanismos de indexación, a la vez que se mantiene la autonomía de los interlocutores sociales en el proceso de negociación colectiva;
  • garantía de que la fijación de salarios en el sector público contribuye a los esfuerzos de competitividad en el sector privado (sin olvidar el importante efecto de referencia de los salarios del sector público).
Ya en el Real Decreto Ley 7/2011 se avanzó en ese primer punto de dar prioridad a los convenios de empresa, donde los trabajadores tienen menos fuerza y cederán a las pretensiones empresariales, que decía:

Salvo que un acuerdo o convenio colectivo de ámbito estatal o de Comunidad Autónoma negociado según el artículo 83.2 estableciera reglas distintas sobre estructura de la negociación colectiva o concurrencia entre convenios, la regulación de las condiciones establecidas en un convenio de empresa tendrá prioridad aplicativa respecto del convenio sectorial estatal, autonómico o de ámbito inferior en las siguientes materias:
a) La cuantía del salario base y de los complementos salariales, incluidos los vinculados a la situación y resultados de la empresa.
b) El abono o la compensación de las horas extraordinarias y la retribución específica del trabajo a turnos.
c) El horario y la distribución del tiempo de trabajo, el régimen de trabajo a turnos y la planificación anual de las vacaciones.
d) La adaptación al ámbito de la empresa del sistema de clasificación profesional de los trabajadores.
e) La adaptación de los aspectos de las modalidades de contratación que se atribuyen por la presente Ley a los convenios de empresa.
f) Las medidas para favorecer la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

Es interesante como se camufla la realidad de las reformas. No más lean la presentación ante el Congreso de Diputados del decreto ley de la reforma laboral del 2010 de Celestino Corbacho:

“Señorías, quisiera dejar claro que la reforma no abarata el despido, puesto que cualquier trabajador con contrato indefinido percibirá la misma indemnización antes y después de la reforma, es decir, cuarenta y cinco, treinta y tres y veinte días, según el tipo de contrato y la causa de extinción”.

Lo decía mientras presentaba una reforma que ampliaba la posibilidad de usar el contrato para el fomento de la contratación indefinida (que rebaja de 45 a 33 días el despido improcedente), establecía bonificaciones para la contratación con esta modalidad, facilitaba el despido por dificultades económicas u organizativas de la empresa, creaba una subvención para el pago de la indemnización por despido.

Por esa razón, se organizó la huelga del 29 de septiembre.

Como en la campaña electoral (donde Rajoy no decía lo que iba a hacer y Rubalcaba decía algunas cosas que haría [conocemos el valor de sus palabras] pero tampoco decía que haría estas cosas [siendo muy problable, conociendo los antecedentes]), en la legislatura entre los grandes partidos es importante dar el cachetón convenciendo que se trata de una caricia, donde el dolor es placer, donde la víctima de la violencia política en lugar de escapar del maltrato y acudir a la protección que da la unión de otras personas dañadas, huye de un maltratador y se pone en manos de un maltratador con peor fama.

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Posted in: Política