El PSOE, intruso en la izquierda

Posted on septiembre 22, 2011

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Se acercan las elecciones generales del 20N. Empiezo a escenificarse el debate restringido de los dos grandes partidos. Para entendernos, si el debate público pudiera afrontar cien debates, cada uno con un eje donde 10 es derecha y 0 es izquierda, el debate promovido por los grandes partidos y sus medios omiten la mitad de los debates y se cierran en los el segmento 7-9 del eje. Ejemplos de lo primero: debates excluídos: la sustitución de la monarquía por la república, la profundización en el estado aconfesional, el derecho de autoderteminación de las naciones-nacionalidades-regiones que se sienten incómodas en su pertenencia a España. Ejemplos de los segundo: debates sin perspectiva: la recuperación del impuesto de patrimonio, para recuperar la recaudación de mil millones anuales cuando nos consta que las reformas tributarias de los gobiernos de González, Aznar y Zapatero han reducido la capacidad recaudatoria en decenas de miles de millones. (Perdón por usar tanto la palabra debate).

Aceptando el simplismo de que nuestra participación en política debe reducirse a elegir cada cuatro años a unos representantes para que el mayoritario haga leyes y gobiernes con pequeñas concesiones a los minoritarios que piensan parecido… Esos dos grandes partidos, con los grandes medios de información o determinación de la opinión de los ciudadanos que ampara y promueve a cada uno, encierran el debate en la pobreza de estos términos. Definidas las posibilidades del debate, cada uno de los dos grandes partidos, más en el tamaño de los medios de los que dispone que en la calidad de su dignidad, defiende su matiz. Se crea en esa contraposición una sensación de falsa pluralidad, en realidad de dualidad estrecha. La potencia de la resonancia de los medios de amputación de la pluralidad de formas de pensar eclipsan la voz de quienes quieren ensanchar el número de temas y las aproximaciones en cada uno de ellos.

Parece que detrás de la aparente rivalidad hay un mensaje conjunto: “No se complique la vida en buscar entre la gran variedad de partidos existente: nosotros hemos elegido por usted las dos opciones entra las que debe decantarse; en libertad, por supuesto. De esa forma tendrá usted más tiempo para ver los entrenamientos de Alonso o la primicia del acné del nieto del Rey. Olvide los recortes de derechos, las guerras que hacemos contra pueblos indefensos para quitarles sus recursos. Salga de viaje a algún país exótico o relájese una tarde viendo las mercancías de las tiendas de un centro comercial”. Usando la etimología de las palabras, podríamos decir que en los pueblos occidentales hay mucha idiotez promovida desde los centros de poder económico y político, puesto que importa más el consumo individualista que participar con responsabilidad en el gobierno.

Desde luego, los que más disfrutan del modelo de sociedad que hemos creado están muy cómodos en la actual situación histórica. Durante el crecimiento del movimiento obrero vieron una fuerza capaz de arrebatarle el poder y la posición de privilegio. En la tregua social tras la segunda guerra mundial, cedieron en occidente una parte de las plusvalías traídas del expolio y la explotación del tercer mundo. Ahora comprueban que se esfumó el contrapoder y reclaman unas nuevas condiciones de reparto, la recuperación de la parte a la que renunciaron en 1945. En el juego entre los dos grandes partidos la clase social vencedora de esta fase de la Historia se siente totalmente cómoda porque con los unos y con los otros se avanza en el camino hacia la satisfacción de su avaricia infinita.

Todo esto viene a cuento de la representación del PSOE (también sus intelectuales, sus periodistas, sus medios) de su defensa del Estado del Bienestar. Contribuyen algunos dirigentes del PP con declaraciones como las de Esperanza Aguirre, diciendo que habría que reflexionar si el Estado puede costear en la actuales circunstancias la gratuidad de las etapas educativas posteriores a la educación obligatoria. Es una clara amenaza contra uno de los derechos sociales más importantes; es obvio. Sin embargo, no me fiaría yo de la defensa de los servicios públicos que hace el PSOE. Esperanza Aguirre se caracterizará por el descaro de su claridad, pero sólo ha traducido en una propuesta la suma de principios en la que los dos grandes partidos están muy de acuerdo: descenso de los ingresos públicos por la vía de las rebajas fiscales a los ricos y principio de estabilidad financiera o del déficit cero. Con esa combinación central para la insuficiencia del estado social, el PSOE con la palabra hace intrusismo en la izquierda, se enfrenta a la verbalización de la lidereza, pero en los hechos se impone a si mismo la ideología que llevan los recortes también a la educación.

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Posted in: Economía, Política