La carta de Trichet a Zapatero

Posted on septiembre 6, 2011

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Querido Pepeluis,

¿Cómo va la crisis?. Jeje. Ya sé que va bien, hombre. Nunca una crisis nos fue tan útil, primero, para acelerar el desmantelamiento del Estado del Bienestar, que tantos beneficios desvían de nuestras carteras y de las carteras de nuestros amigos y, segundo, para descubrir que la sociedad estaba más adormecida de lo que pensábamos; de haberlo sabido, hubiésemos podido emprender antes esta ofensiva contra la legislación social, la progresividad fiscal y los servicios públicos.

Todavía recuerdo cuando empezamos nuestra colaboración. Yo sólo llevaba unos meses en el cargo cuando tú ganaste aquellas elecciones de 2004. Casualmente también nos iremos por las mismas fechas. En esa época había en la institución algún recelo hacia ti, porque te habías opuesto con un perfil muy duro, con pancarta incluída, a la reforma laboral de Aznar, que valorábamos como positiva, por los ahorros en la prestación de desempleo para el Estado o el abaratamiento de los salarios de tramitación. Pensaba Duisemberg que en la estrategia de distinguirte del Partido Popular en el turno de gobierno, dentro del bipartidismo controlado, te habías excedido y tu discurso se parecía en exceso a un partido auténtico de izquierda, a un partido antisistema.

Se notaba que no aceptabas la recomendación de esperar una legislatura más en la oposición como se había acordado. En reciente conversaciones con Solbes, éste me expresó que estabas a disgusto con ese calendario y que tenías ansiedad por ocupar la Moncloa. Por eso, tanto empeño en rechazar la Guerra de Irak… En aquellos momentos Durao Barroso me dijo, al poco de incorporarte a la presidencia, que tanto apoyarte en la movilización social para adelantar la victoria electoral podía ser perjudicial para nuestros intereses de clase, porque esa movilización dificultaría el plan de reformas.

En fin… Ya todo está pasado. Cuando aceptaste a Solbes de Ministro nos sentimos más tranquilos. En campaña dijiste que pondrías a Sebastián, lo que nos asustó, porque, aunque tenga un currículo impecable para hacer reformas y privatizaciones, nadie tenía confianza en él. Con Solbes nos quedamos en calma, un hombre con habilidad demostrada en las políticas que promueve la institución.

La transición hacia las buenas prácticas de gobierno se alargó un poco por culpa de tus prisas. Te empeñabas en que tuviésemos paciencia hasta que tu electorado se adormeciera después de la sacudida que le hizo el partido.

En 2006, empezamos a confiar más en ti por el Banco Central Europeo. La reforma de la ley de la estabilidad presupuestaria fue un pequeño retroceso con respecto a la de 2001, que se aproximaba más a nuestros ideales, pero comprobábamos que empezabas a obedecer nuestros designios. Al aprobar ese año la reforma de los impuestos de renta de personas físicas, sociedades, patrimonio, nos llenamos de satisfacción. Más incluso que con los superávit que ibas consiguiendo. ¡Muy buena campaña de Solbes para convencer a la población de que superávit y regresividad fiscal son beneficiosas, aunque el gasto social de España sea tan deficitario!.

En esa época nos reunimos y dispusimos que en las elecciones tan igualadas de 2008 nosotros no haríamos uso de nuestros medios para favorecer a ninguno de los dos candidatos, porque el candidato del otro partido se nos quejaba porque tú te habías adelantado en 2004 y nos instaba a que le compensáramos. No nos gustó que te inventaras el cheque-bebé y el cheque de 400 euros para ganar votos. Te insistíamos por esa época en que había que profundizar en las reformas tributarias sin poner en peligro el superávit; como mucho, estábamos dispuestos a aceptar que hicieran algún AVE más. Con esas medidas populistas nos dejabas disconformes.

Pensé en regañarte y usar nuestros medios de condicionamiento del voto a favor del otro candidato, pero me lo desaconsejaron porque al menos estabas muy comprometido en la ratificación de la Constitución Europea y te comprometías a hacer otra reforma fiscal, suprimiendo el impuesto de patrimonio. Nos encantó esa etapa en la que decías que España jugaba la Champion League de las Economías Europeas. Todos coincidimos en que era mejor lema que el “España va bien” de Aznar. Creo que uno de tus mayores servicios ha sido permitir esa especulación con el suelo y la vivienda durante su última fase; eso dio grandes beneficios a nuestros mecenas.

Desde la reforma del impuesto de patrimonio nos has dado muy pocos disgustos y grandes felicidades. Llegamos a pensar que hacías demasiados esfuerzos, las reformas de tres en tres. Esto tampoco es bueno, no te creas, ya que, corremos el riesgo de que demasiados votantes de tu facción del bipartidismo se desencanten y apuesten por partidos antisistema de izquierda. Afortunadamente los medios de comunicación han conseguido amortiguar ese efecto.

Lamentamos un poco que te vayas, pero ya sabes como es esto: hay que cambiar el gobierno de forma controlada para que no cambie nada. Ya te buscaremos algo. No te preocupes: Ves que Solbes, Aznar, Rato, González y otros tantos están muy bien puestos.

Por eso te he escrito esta carta de despedida, para agradecerte en nombre de todos los que tú sabes todos los ajustes, pacto del euro, decrecimiento de pensiones, reformas laborales, resolución de conflictos laborales con mano dura, privatizaciones de cajas, aeropuertos y loterías, cargas policiales que demuestren quien manda. Sarkozy anda muy contento por el apoyo que le has dado en la guerra de Libia. Me dijo que no esperaba tanto entusiasmo después de haber aparentado con tanta energía tu negativa a la guerra de Irak, pues pensaba que no querrías irte de la política contradiciendo tanto a otra fase tuya. Aunque, a decir verdad, también comprendía tu gratitud después de sus esfuerzos para meterte en el G20. Jeje. Me contó la anécdota en la que en una reunión con Brown, Berlusconi y él habías puesto las piernas encima de una mesa mientras te fumabas un cigarrillo y hacía una imitación de Bush.

Hemos vivido una época muy acelerada y no he podido disfrutar mucho de esta confianza que siento hacia ti. Cuando apruebes la reforma exprés de la Constitución, decisión en la que te anticipaste a mi intercesión aunque los antipáticos de siempre vuelvan a decir que yo te he presionado o que Merkell lo ha hecho, y convoques las elecciones, pásate un día por aquí. Seguro que tendremos oportunidad cuando algunos banqueros amigos comunes especulen a la baja con la deuda española y nos tengamos que reunir para decidir si compro bonos y obligaciones después de que se celebre la subasta de emisión de deuda nueva con un tipo de interés más interesante, jeje. En una de esas reuniones o en alguna para decidir si tenemos que rescatarte nos echamos unas risas.

Ahora tengo que dejarte. Tengo que salir a hacer una declaración sobre los problemas de liquidez, para aprobar unos créditos blandos a los bancos, que me han expresado que casi no tienen caja para hacer maniobras con la deuda francesa, que se subasta la semana que viene. No quiero bajar los tipos de interés, pero antes de que termine mi mandato quiero hacerle un par de favores a la banca para ver si me colocan; tal vez en uno de esos puestos coincidamos. Jeje.

Un abrazo, amigo mío.

Jean Claude Trinqué.

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Posted in: Política