La estabilidad financiera de Izquierda Unida frente a la del PPSOE

Posted on septiembre 5, 2011

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El PSOE, facción moderada del bipartido de alternancia en las mayorías, PPSOE, ha lanzado a sus Juventudes Socialistas a la defensa de la reforma constitucional antisocial y antidemocrática. El domingo 4 de septiembre le tocó el turno a Felipe González en el programa A vivir que son dos días, de la Cadena Ser. Esa entrevista la comenté en un trabajo de audio. Hoy Alfredo Pérez R. ha sido entrevistado en Hoy por hoy, también en la Cadena Ser. Como en el caso de las manifestaciones de Felipe González, he sentido que el candidato socialista hace juego sucio y manipula. Por eso escribo este artículo. He colgado la entrevista íntegra en .mp3 para que la valoren ustedes.

En la parte dedicada a la reforma constitucional para introducir el principio neoliberal de la estabilidad presupuestaria rígida, insinúa que los partidos que ahora se oponen estuvieron a favor de la estabilidad presupuestaria en 2006, cuando se aprobaron dos modificaciones de la Ley de Estabilidad presupuestaria. Lo dice con estas palabras, transcritas literalmente del fragmento de la entrevista:

La estabilidad era ésta, era la presupuestaria. Lo digo por si alguien no sabía de qué estábamos hablando. Después lo hemos hablado en Niza, en Amsterdam. Lo hemos votado en la Constitución Europea, en la non nata, ¿se acuerda?. Lo hemos votado en Lisboa. Tenemos una ley en el años 2006, hecha en España, orgánica, al máximo nivel, que se llama Ley de Estabilidad Presupuestaria; votada por cierto por todos los grupos parlamentarios: por CiU, PNV, Izquierda Unida (haciendo especial hincapié) y Esquerda; excepto el PP la votamos todos.

Con esta declaración denosta la postura de oposición de los grupos nacionalista y sobre todo de izquierda (Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya, Bloque Nacionalista Galego). Atribuye coherencia al PSOE que no ha cambiado de planteamiento; celebra la aproximación del PP y afrenta la postura opositora por alejarse irresponsablemente de lo decidido con anterioridad. Pero en realidad, el pacto de 2006 entre todos los partidos políticos excepto el PP planteaba una estabilidad financiera para actuar sobre el ciclo económico: en una época de contracción económica se permitiría el déficit. Con la reforma constitucional se dificulta el uso del déficit como una herramienta de estímulo. Ha sido el PSOE el que se ha distanciado de aquella postura y se ha arrimado a la del PP, como puede verse en el preámbulo de la Ley 15/2006 y la Ley Orgánica 3/2006, a las que se refiere el ex-ministro:

Las Leyes vigentes aplican el principio de estabilidad con rigidez, independientemente de la situación económica, de modo que no sólo se pierde capacidad para combatir el ciclo, sino que incluso podían llevarse a cabo políticas de carácter procíclico. Si bien el equilibrio en las cuentas públicas es un elemento esencial de una política económica sostenible en el tiempo, debe instrumentarse adaptándolo a la situación cíclica de la economía para suavizar sus oscilaciones. Por ello se exigirá un superávit en las situaciones en las que la economía crezca por encima de su potencial, que se utilizará para compensar los déficits cuando la economía está en la situación contraria. En definitiva, se trata de adaptar la política presupuestaria al ciclo económico con el fin de suavizarlo.

Es cierto que Izquierda Unida apoyó  el proyecto de ley. No hay que olvidar que se se vivía la época en la que el PSOE todavía no se había escorado todavía a la derecha. Defendió la ley porque suponía una flexibilización del principio de estabilidad de las leyes que se modificaban, Ley 18/2001 y Ley Orgánica 5/2001. La Ley 18/2001 sólo contemplaba el equilibrio presupuestario y el superávit: “En relación con los sujetos a los que se refiere el artículo 2.1 de esta Ley, se entenderá por estabilidad presupuestaria la situación de equilibrio o de superávit, computada en términos de capacidad de financiación de acuerdo con la definición contenida en el Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales, y en las condiciones establecidas para cada una de las Administraciones públicas”. Pero el apoyo de Izquierda Unida se condicionaba a una reforma fiscal progresiva. Así se expresó Joan Herrera en aquel debate.

Como les decía la semana pasada, nuestro compromiso con esta ley, al igual que nuestro compromiso con el presupuesto, depende de otra cosa, depende de que incrementemos ese gasto social con un incremento de los ingresos, de que el diferencial que tenemos con la Unión Europea en gasto social, de casi 6 puntos, lo reduzcamos a partir de un incremento en los ingresos. Eso solo se puede hacer con otra política fiscal, con una política fiscal más redistributiva, con un mayor peso de las rentas de capital, en definitiva, con una política fiscal justa y equitativa. Por eso, nuestro compromiso con la ley, nuestro compromiso con el presupuesto también va a depender de la próxima reforma fiscal. Como les decíamos la semana pasada, es nuestro compromiso de hoy, pero también lo es para el Gobierno y para el Grupo Socialista, para que el marco de esa reforma fiscal que va a llegar este próximo año, porque tiene que llegar, se dé en el terreno de la izquierda, en el del progresismo y en aquel que quiere más gasto social a partir de más ingresos de las rentas de capital, más ingresos de aquellos que en la época del PP han pagado menos.

Creo que queda muy claro que Izquierda Unida respalda la modificación por la lealtad a la colaboración que se prestaba al gobierno, porque la nueva ley mejoraba la anterior permitiendo déficit cuando el crecimiento económico bajase un un umbral y a cambio de establecer una política tributaria progresiva, para ganar en cohesión social.

Es evidente que el PSOE nunca cumplió con la exigencia de Izquierda Unida de establecer un sistema tributario más progresivo. Todo lo contrario, la respuesta fue la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, una nueva ley de regresión fiscal. Gaspar Llamazares valoró así el dictamen de la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso de Diputados que se convirtió en ley:

La sensación de mi grupo ante este dictamen sobre la reforma fiscal es la de haber retrocedido en el tiempo a la época del Gobierno del Partido Popular, porque los mismos argumentos que voy a utilizar hoy contra la reforma, mejor dicho, contra la contrarreforma fiscal que nos presenta el Gobierno del Partido Socialista, son los mismos que di en su momento, con el acompañamiento del señor Fernández Marugán, contra las reformas fiscales del Partido Popular. Es una oportunidad perdida y un retroceso que seguramente traerá consecuencias que en nuestra opinión serán muy negativas.

[…]

Pagarán más los asalariados que los que tienen otros beneficios, otras remuneraciones. En segundo lugar, pagarán igual los asalariados con una baja renta que los que tienen una alta renta, porque en buena medida una parte importante del sistema impositivo se hará sobre la base de impuestos indirectos, que no diferencian a aquellos que tienen más renta de los que tienen menos renta. Además de esa insolidaridad horizontal y de esa insolidaridad vertical que supone esta propuesta fiscal, se elude una cuestión esencial, que es mejorar nuestro sistema del bienestar. Dejamos de ingresar con esta propuesta fiscal en torno a 5.000 millones de euros anuales, que necesitaríamos para mejorar nuestro sistema social y para converger con la media de gasto social de la Unión Europea. Dejamos de ingresar como si fuéramos ricos como país cuando desde el punto de vista social no lo somos y tenemos todavía un gasto social muy inferior al de la media de la Unión Europea.

Vídeo con el discurso parlamentario.

Más tarde llegarían el cheque bebé, la deducción de los 400 euros, la eliminación en la práctica del Impuesto de Patrimonio. Medidas populistas o regresivas. Siendo así, podría considerar que el aval condicionado que Izquierda Unida dio a las leyes de estabilidad financiera no tiene eficacia. Se podría decir que Izquierda Unida cree mejor que el PSOE en la estabilidad financiera, pero 1. con una fiscalidad progresiva y una persecución del fraude que permita mayor capacidad y solvencia financiera al estado y mejor estado del bienestar y 2. con inteligencia para saber que el déficit fiscal puede actuar positivamente en los casos de crecimiento económico débil, altas tasas de paro, necesidad de infraestructuras, … Le diría a Felipe González que este planteamiento sí es socialdemócrata a la manera sueca y no el que él planteaba en su entrevista, un socialismo democrático de pacotilla.

Como quiera que sea, la reforma constitucional se acerca más a la legislación de 2001 que a la de 2006. Una estabilidad financiera pasa lo que pase, solo salvable con recesión (no con crecimiento débil y elevado paro), catástrofe y situaciones extraordinarias. Además, la reforma da prioridad de cobro a los acreedores financieros, lo que clama al cielo. Finalmente una reforma hecha en verano, al final de una legislatura, a prisa, con un procedimiento para leyes menores, sin referéndum…

Para despedirme les recuerdo la trilogía sobre el empecinamiento del gobierno para no establecer impuestos a los ricos, más que sea para recuperar lo que se les ha perdonado con las reforma de Rato y Solbes (más de 10.000 millones anuales). Ayer González decía que no le correspondía en el momento actual al Gobierno hacerlo sino al candidato proponerlo. Curiosamente, hoy por hoy lo ha propuesto. Piensa recuperar 2.500 millones. ¡SÓLO 2.500 millones!. Su credibilidad, además, cotiza como las hipotecas basura.

 

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Posted in: Política