“La defensa de los derechos humanos” como excusa para el saqueo de Libia (Economía)

Posted on septiembre 2, 2011

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Además del valor económico del petróleo de Libia, el dominio del país norteafricano interesará por las razones políticas de siempre, tener un gobierno afín en la zona que acepte influencias imperiales. La ubicación en su territorio de bases militares para las guerras de neocolonialismo que el futuro ponga en el punto de mira siempre es otra razón positiva para la conquista, directa o por interposición de gobiernos serviles. Pero vamos a fijarnos sobre todo en el valor de la maldición negra:

Según la Central Intellingense Agency (CIA), se estimaba a Libia una producción diaria de 1.700.000 barriles de petróleo al día en 2009. Les reconozco que no he visto un barril de esos en toda mi vida, pero he descubierto que contienen 159 litros. Cada barril de esos, cuesta 114 euros si es Brent, aunque hay otros estándares de barriles como el West Texas Intermediate (WTI) a 88 dólares. Cada litro de crudo sale por menos de un euro.

Si multiplicamos 365 días de producción, por la producción diaria, por el precio, me resulta la cifra de 70.737 millones de dólares anuales. 49.506 millones de euros. Una cantidad interesante, cercana al déficit público español, más o menos lo que se ahorran los ricos españoles con el sistema fiscal regresivo y tolerante con el fraude.

El 1 de enero de 2011 se le atribuían unas reservas de 46,999,998,464 barriles. Si dividimos estas reservas entre la producción diaria nos dan 27.647 días de producción, que son más de 75 años de negocio multimillonario.

Al petróleo hay que sumarle la producción de gas natural y el agua, después de unas grandes obras hidráulicas. Además, se considera que las exportaciones de petróleo durante muchos años le han dejado unas enormes reservas de oro y divisas, cuatro veces más que España, que tiene unas balanzas corrientes muy negativas.

Libia es tres veces más grande que España, pero tiene sólo seis millones y medio de población. Su densidad de población es muy baja.

Teniendo en cuenta estos datos parece muy creíble la versión crítica sobre la guerra a Libia. Una guerra de aliados (facciones interna, potencias occidentales y sus grandes empresas, sectores árabes hermanados con las potencias occidentales) contra el régimen de Gadafí por un preciado botín, donde pierden siempre el pueblo.

Además del negocio de los recursos naturales, ya en la Conferencia de París del 1 de septiembre de 2011 aparecieron las tensiones entre los países y compañías petroleras, toda guerra tiene dos negocios: el destructor (armamento) y el reconstructor. En cuanto a las armas, los dos bandos usaron armas occidentales, pues la industria armamentística occidental siempre ha sido hipócritamente puntera. En los cinco años anteriores Europa vendió 900 millones de armas a Libia (Italia, Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica y otros, entre los que se encuentra una España que abría una línea de negocio).

Por el lado occidental, puede calcularse en miles los millones. España calculó su gasto militar mensual en catorce millones. En cinco meses son setenta millones. Francia gastó unos cuarenta millones mensuales, 200 en total. El Reino Unido, más de cuarenta millones mensuales, más de 200 en cinco meses. Unos quinientos millones de EEUU. Las aportaciones petro-generosas de los países árabes aliados con las potencias occidentales.

Finalmente, también se escucha el desbloqueo de fondos libios retenidos en el extranjeros para acometer la reconstrucción. Teniendo en cuenta la potencia de las constructoras españolas, entrenadas en los años de burbuja inmobiliaria, allí concurrirán para la infraestructuración de un país arruinado.

Los pueblos ponen vidas y dramas humanos, mientras que las grandes empresas del petróleo, las armas, la reconstrucción obtienen grandes negocios. Como decía Galeano, agradecería que nunca me democratizaran: “Please, don´t save me!”.

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Posted in: Economía