El gobierno se empeña en que los ricos no paguen más impuestos (II)

Posted on agosto 28, 2011

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Ya hemos contado como nuestra sociedad, dirigida por un gobierno socioliberal mutante a neoliberal, fracasó en el objetivo de que los que más tienen contribuyan al sostenimiento del gasto público en los inicios de la crisis. Continuamos…

Creo que coincidiremos muchos en que el 12 de mayo por fin el gobierno salió de su vacilante socioliberalismo. Ese día nuestro presidente, como ha declarado varias veces en sede parlamentaria, descubrió que su ideología no resistía a las presiones ambientales, que le convencieron de que su actuar no debía ser su convicción sino el dictado de una teoría económica perversa, con estatuto de dogma científico, de unas instituciones internacionales que han arruinado a muchos países y de unos mercados desaforados en los años de neoliberalismo y socioliberalismo. Desde ese día, el reparto de medidas no es de 10 á 1 a favor de los ganadores de la lucha de clases, sino de 100 á 0.

Joan Herrera le expresó claramente lo que una persona progresista puede pensar de lo que el presidente hizo aquel miércoles:

En fin, señor presidente -acabo-, la responsabilidad institucional le demanda a usted, y también a todos, más coraje, más sacrificios, pensando en el interés general y en el futuro de todos, pero no que los de siempre acaben pagando esta crisis y, qué quiere que le diga, usted hoy nos ha demostrado con su plan que es fuerte con los débiles pero débil con los fuertes.

En ese debate, Joan Herrera espetó al presidente a adoptar medidas tributarias hacia los fuertes para reducir el déficit. En su respuesta el presidente se manifestó como quien reconoce que, a la hora de disminuir el déficit, no se le había ocurrido que podían hacer uso de acciones de ingreso y hacia las rentas más altas. La primera disminución salarial de los funcionarios, la anulación de su cheque bebé, la compresión de la ayuda oficial al desarrollo (cuando había presumido de acercarse al 0,7%), la limitación de la inversión en infraestructuras, la congelación de pensiones, el ahorro en dependencia, … eran decisiones; en ese momento, anunció la voluntad de estudiar la posibilidad de si era conveniente el análisis de la situación actual para valorar las opciones de implantar alguna forma de contribución de las rentas más altas (la perífrasis titubeante ha sido voluntaria para trasladar la debilidad del compromiso).

En los días posteriores se habló de esa posibilidad. Los medios debatían cómo: recuperar el impuesto de Patrimonio, crear un impuesto nuevo de rentas altas. Reconozco que yo estaba asustado, porque el año anterior me habían considerado como uno de los veinte millones de españoles “que más tienen” y en mayo me habían aplicado el impuesto involucionario a funcionarios.

El 25 de mayo de 2010 el líder de la oposición, procupado por la enorme desconfianza que crea en los mercados el anuncio de imposición sobre las rentas más altas, pregunta en Pleno al presidente. Esta fue su respuesta:

Señor Rajoy, ya conoce cuál es la posición del Gobierno. La expresé aquí, en sede parlamentaria, en el debate en el cual di a conocer el plan para anticipar la reducción del déficit. El Gobierno ese día pidió un esfuerzo colectivo a los ciudadanos para reducir los gastos del conjunto del Estado, que afecta de manera singular a los empleados públicos -es un programa de reducción de sus retribuciones duro-, que afecta a otros colectivos como el de los pensionistas para 2011, y en consecuencia entendemos que ese esfuerzo colectivo ha de ser lo más equitativo posible. Por ello en un diálogo parlamentario con uno de los portavoces de los grupos comuniqué que el Gobierno tenía el objetivo de pedir un esfuerzo a los ciudadanos que tienen una alta capacidad económica en nuestro país. Lo vamos a hacer, y ese va a ser el único esfuerzo impositivo que tenemos planificado. ¿Cuándo? En breves semanas. ¿Cómo? Ya lo conocerán. El Gobierno está evaluando dentro de las posibilidades de nuestro sistema fiscal una figura que cumpla los objetivos que acabo de explicarle, que aquellos ciudadanos que tienen una alta capacidad económica hagan un esfuerzo solidario en este periodo de crisis en que el conjunto de la ciudadanía tiene que hacerlo, y espero que ese esfuerzo que vamos a pedir a las personas con más capacidad económica en nuestro país cuente con su apoyo.

Pues… Han pasado… A ver… Sólo… Unas… 65 semanas. Todavía no sabemos cómo se hará… ¡ni si se hará!. Hemos visto muchas reformas, alarmas para acabar con los privilegios de un colectivo de trabajadores, privatizaciones, ajustes, guerras, … desde entonces, pero no hemos visto ese impuesto a los ciudadanos que tienen una alta capacidad económica.

En este tiempo, el presidente neoliberal se ha reunido varias veces con los grandes empresarios de este país, ciudadanos con una alta capacidad económica; lo sé porque ha salido en los medios de comunicación (en cambio, no se han vertido en esos medios las reuniones del presidente con parados, precarios, embargados, desahuciados, trabajadores, pequeños empresarios). Seguramente la selecta asistencia a esas reuniones le explicó al presidente la inoportunidad de esas decisiones (en realidad, para el dinero esto nunca es oportuno).

Hasta aquí el relato histórico de los dos primeros episodios del desvelo gubernamental por no pedirles a los ricos que ayuden un poco más que sea a pagar la crisis: el del tributo para los que más tienen y el impuesto para los ciudadanos con alta capacidad económica. De esta serie sólo falta un capítulo, otra historia y, como decía Michael Ende, debe ser contada en otro momento.

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Posted in: Economía, Política