Las penurias de la vida real y la psicosis de la vida financiera

Posted on agosto 10, 2011

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I. Las penurias de la vida real.

En la economía real usted trabaja o no. Si trabaja, puede ser explotado con jornadas fuera de los límites contractuales, convencionales o legales. Es muy probable que tenga un contrato que le va a durar unos pocos meses; luego Dios proveerá. Puede ser explotado también sin vacaciones o con un salario que no se estira lo suficiente para llegar a final de mes. Puede que ni siquiera esté cotizando a la seguridad social para futuros periodos de desempleo, incapacidad o vejez, como becario-precario, como falso autónomo, como trabajador sumergido. Hay muchos inmigrantes trabajando mientras hay luz de día, sin disfrutar de vacaciones, cobrando por debajo del salario mínimo interprofesional, durmiendo en unos barracones, muchas veces trabajando para devolver deudas con el patrón, cerca del régimen de esclavitud.

Si no trabaja, podría ser que cobre la prestación de desempleo, si había cotizado lo suficiente, o el subsidio o la renta mínima de inserción si se encuentra en alguna de las causas en las que se ofrece esa ayuda. También puede ser que esté escapando con las nuevas ayudas a desdempleados o con alguna prestación de inserción. Pudiera ocurrir que sobreviva en los lazos de solidaridad familiar o social, las organizaciones no gubernamentales que intervienen en inclusión social, si ha quedado excluido de los circuitos de las rentas productivas o las ayudas protectoras. Finalmente, ojalá que no, cabe la posibilidad de que la sociedad le haya dado un empujón inasumible.

Quizá es usted el dueño de una empresa y trabaja con sus empleados mientras piensa en los problemas para conseguir contratos para su empresa, para pagar los sueldos de sus trabajadores o los suministros a sus proveedores, el alquiler del local que usa o las letras al banco de una maquinaria que adquirió.

Me he ido a un escenario bastante penoso porque la Encuesta de Población Activa dice que hay casi cinco millones de parados y un millón y medio de desempleados sin protección alguna (según el Ministerio, de los 4.189.659 desempleados registrados, 2.740.217 tienen prestación, subsidio o renta activa de inserción) . La temporalidad del mercado de trabajo español es más que conocida y sólo uno de cada diez contratos es indefinido (según las estadísticas del Ministerio de Trabajo e Inmigración, sólo el 6,66% de los contratos de julio de 2011 un contrato indefinido; según la Encuesta de Población Activa, sólo el 25% de los asalariados tabajo en contrato temporal), teniendo en cuenta que los contratos indefinidos no sirven de mucho porque las empresas encuentran mecanismos para extinguir relaciones indefinidas sin las indemnizaciones de la ley para los contratos indefinidos. Además debemos tener en cuenta las reformas laborales para favorecer el despido, como la que provocó la huelga del 29S. Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística a los cinco millones de parados se le pueden sumar seis millones de trabajadores con sueldos mileuristas. Las condiciones precarias, que invalidan las leyes, se ven en los grupos de amigos: jornadas, salarios, trabajos sin cotización, …

En la economía real, cultivamos productos agrícolas o pesqueros, cuidamos los ganados, excavamos en las minas, fabricamos bienes, los comercializamos, atendemos al turista o a la persona mayor, administramos esas actividades…

En la economía real, usted no sólo contribuye a la producción de bienes o a la prestación de servicios. También consume los bienes que se producen socialmente o usa los servicios. En la economía real se observa como los precios de muchos bienes y servicios aumentan hasta el punto de poner en aprietos a muchas familias (el 3,1 en el periodo comprendido entre julio de 2010 y de 2011).

En la economía real, usted estará preocupado por el paro propio o de personas allegadas, por la carestía de la vida, porque no puede renovar un electrodomésticos que ya disfunciona, porque vive en un barrio marginal y comprueba cómo muchas familias agotan las vías de supervivencia, porque no encuentra la manera de pagar a sus empleados, … Millones de personas en la vida real viviendo en los diferentes grados de pobreza.

En la economía real, decenas de miles de personas de Somalia se ven atrapados en una crisis nutricional provocada por la organización del mundo, donde los problemas de pobreza y hambre en el tercer y los problemas de pobreza del cuarto mundo son pruebas de que la humanidad está mal organizada.

II. La vida financiera.

Mientras en la vida real se producen estas penurias estables suya y mía, los grandes dineros, los políticos y los medios de comunicación miran hacia otro lado, hacia la “exuberancia irracional” de un juego de especulación. Por el mundo se mueven cuarenta billones de euros en busca de comprar lo que sea y venderlo más caro, para llevarse en limpio el margen. Compran-venden lo que sea: viviendas, petróleo, alimentos, acciones, hipotecas titularizadas en bonos hipotecarios, deuda pública, deuda empresarial, … con la intención de llevarse su tajada. Esa tajada se reparte entre sus gestores, los grandes capitalistas individuales, los accionistas de estas empresas (que muchas veces serán los dos primeros) y los participantes en los instrumentos financieros, que también suelen ser los dos primeros, pero también puede ser usted, porque hay muchos pequeños ahorradores usando esos instrumentos.

El mundo ideal para estos inversores institucionales (fondos de inversisón, fondos de pensión, bancos, aseguradoras, sicav) son las burbujas, con el objeto que sea (alimentos o vivienda, bienes de primera necesidad, o accciones (que son participaciones en la propiedad de una empresa)). Cuando las burbujas se inflan y drenan grandes márgenes positivos, ninguno de ellos se acuerda de usted o de lo público (no hacen regalos a la sociedad, como una reconstrucción de los edificios en peor estado de una universidad); al contrario, durante los treinta años de paseo triunfal de estas aves depredadoras se pavoneaban de que las empresas privadas serían la única vía hacia el bienestar de los pueblos, exigieron que se les quitaran los obstáculos para crear empleo para todos (cualquier empleo); los obstáculos eran los impuestos, las reglas, la propiedad pública de muchas grandes empresas, la gestión directa de los servicios públicos. Recordemos el discurso del representante del ala extrema del bipartidismo neoliberal, Mariano Rajoy, decir que la mejor política social es crear empleo (refiriéndose a crear empleo de cualquier forma, derribando los pocos cimientos de una economía racional que quedan en pie).

La burbuja es como el juego de la sillita. Todos los niños ponen los dulces en unas mesas, cerca del corro de sillas. Los niños parten de las sillas cuando empieza la música. Por supuesto, hay niños más rápidos y niños más lentos. Los niños más rápidos, mientras suena la melodía pueden llegar a la mesa, comerse un bocado y regresar, cogiendo una silla debido a su habilidad. Los niños más lentos intentan imitar a los más rápidos, pero ni llegan a los dulces ni alcanzan después la silla, por lo que pierden los dulces que han traído. Los niños rápidos hacen una gran comilona.

En los tiempos presentes no hay burbuja a la vista. Durante años en España estos muchos dineros se subieron a la burbuja de la vivienda o a la de la Bolsa. La vivienda crecía desde los noventa a una velocidad de dos dígitos porcentuales, mientras los salarios nominalmente se sostenían, pero realmente iban en decrecimiento. Los títulos cotizados de las empresas del IBEX35 alcanzaban el nivel de los 16.000 puntos. La música estaba próxima a su fin pues la expansión de crédito bordeaba los límites donde el riesgo de impagos contagiosos era grande.

Los cuarenta billones especuladores tienen muchos casinos en los que jugar: las acciones de miles de grandes empresas internacionales, sus títulos de deuda, la deuda pública de los países que merecen credibilidad, los derechos sobre cosechas futuras, los inmuebles, colecciones de arte, … Por eso nunca concentran su fuerza especuladora en un mismo objeto. Es como si jugaran a la sillita en muchos sitios diferentes.

Para hacernos una idea, en 2010, en todas las bolsas españolas, la de Madrid es la más importante, siendo a su vez el índice más importante el IBEX35, se movió un billón de euros. Curiosamente el valor anual de las operaciones es igual a nuestro PIB. Es decir que diariamente había operaciones de “te compro a tanto y ya se lo venderé a otro a tantoporunocomaceroocho” de unos cinco mil millones. Para acercarnos a una compresión digamos que Telefónica tiene una capitalización de 64 mil millones y que el viernes 12 de agosto se hicieron operaciones por valor de 35 millones, es decir, la mitad de uno por mil.

III. Las penurias de la vida real y la psicosis de la vida financiera.

Mientras en la vida real las personas como usted tienen todos los problemas que hemos descrito y muchos más (la enfermedad de un familiar, un fracaso amoroso, un examen complicado) los dineros, los políticos (algunos) y los medios de comunicación desvían nuestra atención hacia la caída del IBEX35, que significa sólamente que ese día las pocas acciones de esas empresas que han entrado en negocio se han vendido más baratas, por la agregación de intereses contrapuestos de los especuladores. La sociedad tiene graves patologías y la sociedad manipulada por los medios (al servicio de los poderes económicos y políticos) nos crea además una psicosis. No importa la rutina de los lunes al sol de muchas personas, sino la irracionalidad y la inestabilidad en la que unos títulos de propiedad no son una forma de ahorro para obtener una rentabilidad por la vía del dividendo, sino una forma de especulación en la que el ahorro pretende ganar altas rentabilidades en compras baratas y ventas rápidas y caras. No es sano.

Con esta psicosis nos mantienen permanentemente angustiados con el aviso inminente de un cataclismo bíblico. Nunca llega, pero en la alarma permanente tienen a la sociedad despistada para que no mire los verdaderos problemas y la falta de atención.

Es peor… El miedo no sirve sólamente para evitar las soluciones en los problemas importantes. Sirve también para justificar unas recetas contrarias a las soluciones. Nos dan a elegir entre la pesadilla anunciada con imágenes vagas pero con palabras tormentosas y las medidas de recortes de derechos sociales.

La peor especulación que hemos visto últimamente en España, la especulación sobre alimentos que dificulta la emergencia internacional en Somalia será peor, es la que buscó rentabilidades a corto plazo sobre la deuda pública española. Si nos lleváramos por los índices financieros tendríamos que llegar a la conclusión de que el país en una semana había hecho un retroceso en toda su actividad. Pero no. Se ve en las estadísticas. Los especuladores simulaban una extrema preocupación porque el Estado pudiera pagar el servicio de su deuda. Había operaciones bajistas. El Estado tenía que ofrecer mayor tipo de interés, el 6% en la obligación a 10 años. No intervenía Europa. El día de la subasta, 4 de agosto, se presentó una oferta de compra superior al doble de la cantidad emitida, lo que prueba la mascarada. Ese mismo día hay un movimiento muy superior de operaciones en el mercado secundario. Se recompraba mucha deuda que se había vendido los días anteriores para aparentar el miedo y forzar la devaluación. El lunes 8 interviene con compras el BCE (22.ooo millones) y se vuelven a encarecer los títulos: los especuladores ganaron con la compra de nuevos títulos con mayor rentabilidad y ganaron con la revalorización de los títulos recomprados antes de que el BCE interviniese para equilibrar la deuda española y la alemana.

En la calle, muchas personas así como nosotros que no desconocemos este críptico lenguaje (Véase la definición de la operaciones en el secundario del Tesoro) se preguntaban si se usaría esa palabra, rescate, que significa que se paga rápidamente a los bancos acreedores para que no tengan problemas, se le incrementa la deuda al país deudor y se le exigen las reformas de la podadora de Erkoreka.

Tenemos que descubrir el juego mezquino de todo ese monstruo financiero para enfrentarnos a él y devolver a la sociedad a la tranquilidad y a la cordura. Cuando lo hagamos tendremos que construir un mundo en el que los países empobrecidos tengan un hueco y no sean expulsados como en la anterior época histórica del estado del bienestar en las sociedades europeas.

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Posted in: Ética, Economía