La persona indignada puede convertirse en una persona transformadora

Posted on agosto 6, 2011

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Anoto una relación incompletísima de invitaciones que constantemente me hago para no perderlas de vista en la rutina engañosa. Quizá pueda ser asumida por las personas indignadas, como ordenamiento ético con el que construir un nuevo mundo; y mejor, claro. Completa la lista.

Infórmate. No veas mucho la tele (TVE, Antena 3, Canal 4, Telecinco, La sexta), ni escuches mucho la radio (RNE, Ser, Cope, Punto Radio, la de Losantos), ni leas mucho los periódicos de gran tirada durante un tiempo. Busca otros medios de informarte. En los enlaces de medios de comunicación de la columna izquierda tienes algunas recomendaciones. Pregunta a otras personas cómo te puedes informar fuera del circuito de los grandes medios, que proyectan la ideología del “no hay alternativas”. Cuando lleves un tiempo fuera de la contaminación, prueba a volver a los medios de intoxicación: la crítica te permitirá leer entre líneas. Pero debes tener en cuenta que una vida de intoxicación y una sociedad que lo reviene todo también indirectamente es difícil de reorientar.

Fórmate. Lee a personas que te muestren otra perspectiva de la realidad. Sigue blog críticos. Escucha lo que te digan en cualquier tertulia y compara. Estudia por ti mismo. Reflexiona. Atrévete a pensar. Alcanza tus propias conclusiones.

Comunícate. Habla con otras personas. Comparte tus ideas con ellas, perfecciónalas. Disfruta con ellos. Aprende de ellos. Construye puentes y derriba muros. Extiende un pensamiento alternativo al que venden los medios propiedad de señores ricos y grandes empresas. Expresa tu opinión en medios de comunicación 2.0 con tus comentarios y sígue el foro. Escribe cartas al director. Usa tu ingenio para que la voz crítica (de las personas sencillas) se escuche entre los gritos, a veces paranóicos e histéricos, de los grandes medios. Usa la asertividad para decirle a otras personas que están en un error o para que tu palabra no hiera a quien no lo merece.

Participa. Sal a la calle, que es nuestra. Acércate a cualquier movilización que veas, conoce la reivindicación, valórala, súmate si lo ves bien. Manifiéstate cada vez que encuentres una razón. Interésate por las asociaciones que oigas mencionar y adhiérete a alguna, uniendo a ellas parte de tu fuerza, tu tiempo, tu dinero, tu capacidad, tu simpatía. Afiliate a un sindicato. Firma las denuncias, peticiones, iniciativas legislativas populares que sintonicen con tu forma de pensar. Agradece a las personas que se movilizan el sacrificio que hacen para que la sociedad no se duerma. Lleva tu sonrisa. Vota al partido minoritario que más te convenza. Denuncia la corrupción.

Consume. Se responsable y solidario cuando consumas. Evita si puedes los grandes bancos usando alternativas éticas como Triodos. Las cajas, las pocas que han quedado después del barrido de la bancarización y privatización, son menos peores que los bancos. Controla tu propia codicia y no elijas sin pensártelo un producto financiero porque te ofrece más rentabilidad; valora si hay un uso poco ético de tu dinero después de tu decisión. No caigas fácilmente en el engaño de los planes de pensiones que te quieran vender; recuerda que los fondos que especulan con la vivienda, el petróleo, los alimentos (hambre en Somalia), la deuda pública proceden de la suma de los ahorros (pequeños y grandes) de mucha gente. Niégate ante el banquero a contratar una participación en un fondo de inversión. Cuando puedas evitarlo, no compres en las grandes superficies y en las grandes cadenas de distribución; investiga la forma de salir de esos cauces. Prefiere los alimentos locales a los que vienen transportados y refrigerados desde otra galaxia. Evita las grandes marcas. Recuerda que eres una persona maravillosamente multidimensional y no una persona consumidora como nos hace creer la publicidad. Elige los productos que más creas que van a durar y rechaza los productos de usar y tirar. Busca tiendas de comercio justo y consume solidariamente.

La suma de muchas pequeñas acciones de mucha gente es igual a una gran trasnformación. Un último consejo a mí mismo: Vete a la huelga y manifiéstate ese día.

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Posted in: Ética, Política