Identificación de los miembros de la Policía Nacional

Posted on agosto 2, 2011

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En estos tiempos en los que pueden producirse tensiones entre policía y ciudadanos por la elevación del conflicto social he querido estudiar la obligación de los policías de identificarse ante el ciudadano. Se regula en el Real Decreto 1484/1987, de 4 de diciembre, Naturaleza, régimen Jurídico, Dependencia, Escalas , Categorías, Relaciones de Personal y Administración del mismo, Uniforme, Distintivos y Armamento (Boletín Oficila del Estado de 5 de diciembre).  La identificación pasiva se debe hacer con la placa-emblema, con indicación del número de identificación personal, en el pecho, por encima del bolsillo superior derecho de la prenda de uniformidad. Para identificaciones activas, a requerimiento del ciudadano, los agentes de la autoridad deben llevar encima el carnet.

  1. Los funcionarios que prestan servicio sin uniforme usarán como medio identificativo de su condición de Agentes de la Autoridad el carné profesional y la placa-emblema, cuando sean requeridos para identificarse por los ciudadanos o en los casos que sea necesario para realizar algún servicio.
  2. Los funcionarios que realizan servicio de uniforme acreditarán su condición de Agentes de la Autoridad con el mismo. No obstante, llevarán obligatoriamente el carné profesional, que será exhibido cuando sean requeridos para identificarse por los ciudadanos, con motivo de sus actuaciones policiales.

Un compañero me hace un comentario sobre la invalidez de este articulado. Le manifiesto la conveniencia de conocer la norma para mejorar la defensa. Le digo que a veces las normas que parecen difíciles de realizar dan sorpresas. La jueza Victoria Rossell nos ha dado otra sorpresa positiva en el sentido de esta entrada, en su sentencia de 21 de julio absuelve al denunciado de una falta de desobediencia a agentes de la autoridad justificándose, entre otras cosas, en el incumplimiento de los policías de identificarse pasiva o activamente.

Pese a todo, la norma que obliga a los policías a estar identificados y a identificarse (o el derecho de ciudadano de identificar al agente de la autoridad) es una norma coja, ya que no tiene consecuencia jurídica. La Ley Orgánica 4/2010, de 20 de mayo, del Régimen disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, no establece como faltas disciplinarias la inobservancia de esta obligación de identificación pasiva ni la negativa del policía a identificarse a requerimiento del ciudadano. Se contrapone esta ausencia de consecuencia jurídica con la tipificación como infracción administrativa de la negativa a identificarse del ciudadano, regulada en el artículo 26 de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana.

Está claro que esta norma debe ser cambiada para evitar abusos de autoridad en momentos como el presente, de conflictividad social. Por supuesto, se parte de la certeza que la actividad policial por lo común obedece a los principios de una seguridad ciudadana en democracia. Pero hay comportamientos dentro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que recomiendan una mejora en la visibilidad de la identificación policial pasiva (en el caso de los antidisturbios se podrían poner grandes números a la vista en casco, escudo, uniforme) o en el establecimiento de cauces para la imposición al agente renuente, incluso malcriado, amenazador y violento, a mostrar su carnet de identificación activa (en este sentido podrían integrarse dentro de las unidades de intervención policial algún defensor del ciudadano). De esa forma, los funcionarios con tendencia abusiva estarían menos amparados en el anonimato y en casos de exceso, podrían derivarse consecuencias disciplinarias y penales contra ellos.

Finalmente quisiera hacer una reflexión más allá de la exposición y valoración de los deberes de identificación de los agentes de la policía nacional, sobre la cohabitación pacífica de los manifestantes y la policía nacional. Muchas veces la actuación policial debería ser más discreta, para rebajar los riesgos de tensión con los manifestantes, por ejemplo alejando a las unidades de intervención de la vista de manifestaciones, aunque preparadas para ejercer su función si hubiese necesidad. En los casos en los que fuese posible, una coordinación y comunicación entre manifestantes y policía podría favorecer el ejercicio de los derechos políticos y civiles de los ciudadanos y simultáneamente el desempeño profesional de los policías.

Entrevista a José Manuel Sánchez Fornet, secretario general del Sindicato Unificado de Policia

Por el lado de los manifestantes, también podrían contribuir a una relación más asertiva con la policía, como propone Amador Fernández-Savater en un interesante artículo sobre la no violencia en el movimiento #15M. Los objetivos de las manifestaciones muchas veces se pervierten por una fricción entre parte de los manifestantes y parte de la policía. Los destinatarios de las reivindicaciones del movimiento son los gobiernos, los medios, los bancos y no la policía, aunque se deba condenar todo exceso policial y es comprensible que a veces se caiga en el error masivo de creer que lo importante es rechazar la actuación policial. Está claro que ese espirítu de no violencia prevalece entre los participantes del movimiento y de las manifestaciones. Hasta ahora el movimiento está haciendo bien la labor de desactivar a las personas y a los sectores con un carácter más irascible, que suele haber en todo grupo humano multitudinario.

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Quince días después de escribir este artículo, he reflexionado.
1. Creo que cada vez se va mostrando más claramente la necesidad de que la identificación pasiva de los policía sea muy visible. Como la de los jugadores de fútbol.
2. Igualmente cada vez es más evidente que los responsables de las Delegaciones del Gobierno deben depurar los excesos.
3. Es obvio que son precisamente los cargos políticos (Delegados y Ministro) y policiales, que no usan la violencia directamente, quienes deberían canalizar el ejercicio de la protesta social y asumir responsabilidad en sus errores.
4. Aunque haya brotes violentos dentro las manifestaciones en las que no hay una organización que pueda actuar internamente, algo reprobable, el mayor riesgos para la convivencia pacífica procede de la acción agresiva de la policía, que crea reacciones de enfrentamiento entre manifestación y policías.

Es urgente que la policía se identifique de una forma bien visible, que disuelvan sólo si hay razón legal y que no hagan agresiones ilegítimas. Los cargos políticos no pueden tomar decisiones como la privación del derecho de libre circulación por Sol. Es muy importante para que la protesta social se conduzca por caminos pacíficos.

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Se ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para mejorar la identificación de la policía.

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Posted in: Derecho