Torrijos, listas limpias

Posted on julio 30, 2011

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Hace tiempo opiné sobre la inclusión de un imputado en las listas electorales de Izquierda Unida en el ayuntamiento de Sevilla. Defendí la tesis de que no debió ocurrir. Hoy he recordado esta respuesta al admirado Juan Torres López. Me pongo en la tesis de que en Izquierda Unida debemos velar por la limpieza moral de los candidatos al máximo.

Como Gaspar Llamazares, en Desayunos de TVE, pienso que el señor Torrijos debió ceder su puesto en las listas electorales o ser apartado por los órganos del partido.

Primero. Porque, aunque haya riesgos de error o mala intención en los acusadores o incluso en jueces, debemos usar esas decisiones de los órganos judiciales de imputación como detector de un riesgo y para determinar preventivamente qué personas no deben concurrir en listas, pues los jueces son quienes imputan bajo su responsabilidad cuando hay indicios racionales de delito. En este caso LA JUEZ dice en el auto “se deduce la responsabilidad y activa participación de Antonio Rodrigo Torrijos, vicepresidente y miembro de la comisión ejecutiva de Mercasevilla, en los asuntos de la referida Unidad Alimentaria e indiciariamente y de modo especial en el proceso de adjudicación de la totalidad de los terrenos de la misma a Sanma”. Si no apostásemos por esta fórmula deontológica en todos los partidos no podríamos reducir el riesgo de que personas que presuntamente hayan cometido delitos dentro de los poderes públicos vuelvan a entrar. Se podría apostar por la fórmula de la condena, que ya establece penas de inhabilitación, pero las prevenciones de puridad serían menores. La sensación social de que a las instituciones llegan personas con moralidad relajada aumentaría. Yo prefiero el criterio de la imputación.

Lo que no puede valer de ninguna forma es exigirle a los propios el criterio de la condena y a los ajenos el criterio de la imputación o incluso el de la denuncia, como se ve muchas veces. Eso es lo que hace el señor Torrijos y eso es lo que hacen ustedes 38 en este artículo. Los argumentos que usa el señor Torrijos en su comportamiento pueden recordarnos a tantos que le hemos escuchado a imputados del PP o del PSOE o de otros partidos. También ha habido muchos casos en esos partidos (muchos porque tienen más casos que IU) en los que los imputados no han sido condenados. Pero la imputación no es una inhabilitación judicial sino la causa de una autoinhabilitación ética, siquiera temporal.

Segundo. Habla mal del partido de mis simpatías el hecho de que este señor que lleva años en política no se vaya porque los ciclos políticos institucionales en los partidos de izquierda deben limitarse temporalmente y que ahora, con imputación incluída, se mantenga en sus trece. Este señor, si quiere seguir en las instituciones, podría volver en las próximas elecciones, libre de imputaciones. ¿No tiene Izquierda Unida muchas personas capaces para desplazar a este señor mientras se dedica a su profesión y demuestra tranquilamente su inocencia?. Izquierda Unida no sólo debería ser un proyecto de defensa de los derechos sociales en esta época de recortes. Debería moverse con unos principios morales que nos hagan sentirnos orgullosos de pertenencia.

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Posted in: Política