Las pintas de los quincemayistas

Posted on julio 27, 2011

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Abián ha puesto un comentario en la entrada con el el vídeo de la #marchaindignada. En mi familia consideramos a Abián como una de las personas con mayor calidad humana. Siempre que hablamos de él, lo hacemos con el cariño normal que despierta una persona que nunca nos defrauda.
Abián tenía algún piercing, algún tatuaje y alguna rastra. Su forma de vestir es muy informal. Cuando mi familia lo ve piensa “ahí va el bueno de Abián, a quien nunca se le olvida tener un detalle atento”. Cuando lo ve una persona sin prejuicios piensa “ahí va un joven”. Cuando lo ve una joven de su edad piensa “ahí va un tío bueno”. Cuando lo ve un chico con apariencia semejante piensa “ahí va uno de los míos”. Cuando lo ve uno de los profesores piensa “ahí va no de esos zarrapastrosos del #15M”, aunque Abián sea la personas más aseada e higiénica. Decía Silvio Rodríguez que “Yo sé que hay gente que me quiere. Yo sé que hay gente… Que no me quiere”. No nos debe doler el hecho de que no nos quiera quien sólo nos valora por la cantidad de días que no nos afeitamos o por la marca de la corbata que no llevamos.
Ese profesor relacionó la apariencia de mi querido amigo con la de los quincemayistas de la plaza de San Telmo en Las Palmas de Gran Canaria. Lo hizo quizá para despreciar a este amable joven, responsable, con la carrera de Medicina casi terminada. A mi querido amigo le dolió y le hizo pensar que debería ponerse el uniforme de consumista sin alma, pero yo le recomendaría que se sintiera orgulloso, aunque el profesor no le quisiera hacer una caricia, porque entre los quincemayistas (diversos en edades, género, estilo, apariencia) encontramos lo mejor de la especie humana: ilusión por mejorar el mundo, compromiso, inteligencia para recuperar ideas desterradas o para construir nuevos planteamientos, hospitalidad con el que se acerca, asertividad con los que trabajan a su lado, empatía y solidaridad con muchos problemas sociales, imaginación para dibujar una canción o recitar un mural… Seguramente ese profesor, orgulloso de haberse conocido y de calzonarse cada mañana sus Calvin Klein, no se merece tanto mi felicitación, aunque supongo que tampoco pierde el sueño con esa carencia.

El caso de Abián ilustra un fenómeno común. La parte de la sociedad más contraria a este movimiento no debate las propuestas de los quincemayistas (jóvenes, adultos, ancianos y niños; elegantes, desaliñados, casuales), pues atentan contra el pensamiento único, el dogma neoliberal, el mandamiento consumista, que no admiten discusión. Sólo desprestigia, o intentan, con estigmas, que sólo serían usados por quienes se creen en la propiedad de una dignidad natural, con su pensamiento bien y sus trajecitos. De este modo, se decía que eran vagos, maleantes, perroflautas, sucios (desalojo de Barcelona), violentos (“no vayas a sus manifestaciones”). Es una forma indigna de plantear el debate: argumentos e ilusiones, frente a sordera y descalificaciones.
Mientras los quincemayistas son homogeneizados y desacreditados por esa sociedad inconsciente de muchas cosas, el presidente del Congreso reprende a un ministro por no usar corbata. El partido donde la apariencia es más importante que la personalidad, cierra filas y exige disciplina en la indumentaria. ¿Se han fijado en que el uniforme del político y del banquero son iguales?. Pueden ser corruptos, pueden venderse a los intereses mezquinos de los capitales especuladores y a los explotadores de los trabajadores, pueden hacer grandes beneficios destruyendo la sanidad y la educación pública para implantar una privada, … pero van bien vestidos, aunque los trajes se los pague algún corruptor de menores (en valores).

No, Abián. Tú no tienes que sentirte dolido y cambiar; tú no eres un antisistema, el sistema (liderado por grandes especuladores, grandes empresas, grandes políticos, grandes bancos y asumido entusiasmadamente o resignadamente por una amplitud social) es antinosotros.

Buscamos un partido en el que la apariencia no sea el único criterio para valorar a una persona: un partido de alas de colibrí.

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Posted in: Personal, Política