Las cadenas de la pobreza

Posted on julio 25, 2011

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Han muerto en Noruega 76 personas por el fanatismo y el odio a las ideas de progreso o a la diversidad social. También murió este fin de semana una chica joven con una voz prodigiosa. Hoy mis compañeros hablaban de la masacre noruega o de la triste desaparición de esta cantante.

Sin embargo, de la tremenda tragedia de muerte por hambre de millones de personas en Somalia casi no hablamos. Eso me ha hecho retomar la idea de que la atención social rueda con un vertiginio que dificulta preguntarse la razón de las calamidades. Las noticias son desplazadas por otras noticias más nuevas. Apenas hay tiempo para solidarizarse con la catástrofe humanitaria de Somalia cuando saltamos a la conmiseración con las víctimas del asesinato en serie o la caída de una nueva estrella.

La pobreza, y su forma más dramática de hambre, en el mundo es provocado principalmente por el sistema-mundo capitalista con la usurpación de los recursos naturales de esos países a toda costa (guerras incluídas) y a bajo precio, con la explotación del trabajo (infantil, con jornadas infinitas, bajos salarios, esclavitud sexual) de sus habitantes, con la trampa de la deuda externa que les ata a la sujeción y les impide la inversión en derechos sociales (educación, sanidad, vivienda, alimentación) o desarrollo, con el comercio desigual con el que una vida de trabajo en los campos de agricultura de exportación no le permitiría a un residente la adquisición del fruto del trabajo de unas horas de otro trabajador en una industria automovilística del primer mundo, con una ayuda oficial al desarrollo que nunca llega al 0,7 y se usa para abrir los negocios de empresas del país ayudante o para que el país ayudado colabore a cerrar las fronteras para que la pobreza no entre en los límites del país ayudante, con la orientación de su agricultura a la exportación o comprando sus tierras para la producción agrícola para cubrir necesidades de los países condicionadores, … Con tanto obstáculo es imposible que esos países dejen de ser pobres, porque los empobrecemos nosotros.

En este planeta vivimos 6800 millones de persona como tú, como yo. Uno de cada seis habitantes de ese bellos planeta que no cuidamos es un desnutridos crónicos, según la FAO. Pero es que al agua potable no accede una de cada ocho personas. Uno de cada siete vive en la calle o en infravivienda; no hay más que comparar las consecuencias de los terremotos en esos países empobrecidos y en los países enriquecidos. En España hemos aprobado recientemente la enésima norma para extender el uso de losmedicamentos genéricos pero una de cada tres personas tiene acceso a medicamento ninguno. Uno de cada diez es analfabeto.

Con esas causas y esa breve descripción del tipo de vida que el sistema-mundo capitalista exige a esos países, no me extraña la crítica que se hace hasta la izquierda que se ha preocupado de la cohesión en el interior de sus sociedades sin atender suficientemente a las consecuencias de los modos de vida occidentales. Implantar un sistema social de cohesión interna, equilibrio entre los pueblos y respeto al medio ambiente es una asignatura complicada en la que todos deberíamos ajustar nuestras vidas ciudadanas, de consumo, de profesión, … Desde luego, la revolución pasa por el tercermundismo.

El pesimista que llevo dentro (también llevo dentro a un pequeño optimista de la responsabilidad) me quiere decir que hacer un ajuste tan grande de los comportamientos está fuera del alcance de la inteligencia humana…

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Posted in: Economía, Política