La patera de la Medusa

Posted on julio 24, 2011

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La obra más famosa de Gericoult es La balsa de la Medusa, tema sacado de un acontecimiento próximo que había polarizado a la opinión pública. Se trata de la pérdida de la fragata Medusa, enviada al Senegal por el gobierno francés el 1816 bajo el mando del conde de Chaumareix, oficial de la armada, inactivo durante 25 años, y a cuya incompetencia se atribuía el desastre. Al producirse el naufragio, el capitán y los oficiales hicieron uso de las barcas salvavidas y abandonaron a su suerte a la marinería, a la que consideraban socialmente inferior; un grupo de 149 personas improvisó una balsa y recuperó de las aguas algunos barriles de vino, y se vieron obligados para subsistir a prácticas de canibalismo (el hacha ensangrentada -en la parte inferior derecha de la balsa- es la única referencia al canibalismo descrito por los supervivientes). Sólo 15 individuos sobrevivieron cuando la balsa fue encontrada por la fragata Argus, semanas después. Otros cinco murieron al tocar tierra. Es, pues, un cuadro de historia contemporánea construido sobre un hecho real que había estremecido a la opinión pública; el pintor se convierte, pues, en intérprete del sentimiento popular. “Ni la poesía ni la pintura podrán jamás hacer justicia al horror y la angustia de los hombres de la balsa” afirmaba Géricault.

(sacado de http://cv.uoc.es/~991_04_005_01_web/fitxer/perc85.html)

Hoy se ve en la primera del periódico un cayuco con 158 inmigrantes llegando al puerto de Santa Cruz de Tenerife. No van al Senegal que se empieza a conquistar y colonizar, sino que parten del Senegal de una África que fue conquistada, colonizada, explotada, descolonizada, olvidada. No se les ha hundido ninguna fragata Medusa sino un continente entero, gobernado por la incompetencia de la humanidad para dirigir el mundo hacia el bienestar, la paz, la sostenibilidad y los otros valores que deberían motivarnos. No vienen los capitanes de la fragata, que ocuparon pronto las barcas salvavidas y fueron recibidos en los continentes de opulencia con honores y lujos. A veces llegan las balsas, pero otros tripulantes en origen han caído por el camino. Otros mueren al tocar tierra. Son salvados con mala gana por un continente construido con materiales más resistentes a la zozobra, pero pronto los devuelven a su fragata de hambre, guerra y sida, donde la muerte amenaza tras el día presente. Es pues otro cuadro de la historia contemporánea. No dejo de pensar como el pintor que ni la poesía ni la pintura ni esta entrada jamás podrán hacer justicia al horror y a la angustia de las noches oscuras y silenciosas del Atlántico de los hombres y mujeres que vienen en esos cayucos.

17/12/2007

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Posted in: Política