Billones devoradores de derechos sociales

Posted on julio 24, 2011

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Unos datos: Fondos de especulación (pensiones e inversión): 30 billones de euros (en un reciente artículo de EL PAIS han contado 40):

-Fondos de inversión: 18 billones y medio de euros librespeculando por el mundo.

-Fondos de pensiones: 12 billones de euros buscan ansiosos rentabilidad.

A estos billones habría que sumar los billones que los bancos ajuntan con nuestros depósitos bancarios: sólo en España hay alrededor de medio billón; por lo que la cifra mundial debe ser multibillonaria. Queda por apuntar las enormes cantidades de las compañías de seguros.

A la nada despreciable cantidad de billones de dineros de pequeños y grandes ahorradores en manos de los grandes especuladores, hay que agregar el juego que hacen las grandes fortunas, patrimonios con unas magnitudes suficientes para participar en el casino de las finanzas internacionales, usando subterfucios como las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV, que sólo en España tienen un patrimonio fiscalmente beneficiado de unos 30.000 millones) o los hedge founds (con dos billones almacenados) para jugar rindiendo los mínimos tributos a la Hacienda Pública, que paga escuelas, hospitales, carreteras. En las últimas décadas estos patrimonios han aumentado al ritmo en el que iban ganando posiciones en la lucha con los trabajadores: reduciendo sus impuestos ahorraban, despidiendo trabajadores de las empresas en las que son accionistas para reducir coste de personal y aumentar beneficios ganaban más, contratando en precario a muchos trabajadores canalizaban más beneficios a la cuenta de resultados, subcontrantando para ahorrarse costes aunque fuese a costa de que la empresa subcontratada tuviese menor margen para asalariar a los trabajadores igualmente obtenían resultados más positivos, … Reformas tributarias, reformas fiscales, fraude fiscal y laboral, corrupción, …

¡Ellos son los ganadores de este juego en el que nosotros participamos como grotescos cómplices!. La economía real ya no da para que esos capitales se revaloricen. Como alternativa se han buscado el casino de la especulación.

Es decir, con NUESTRO dinero (fondos de inversión, planes de pensión, depósitos, seguros), aunque también los grandes patrimonios participen en estos instrumentos de especulación, estos intermediarios obtienen decenas de billones con los que dar crédito (hipotecario, de consumo, de empresa, …) y especular, buscar desesperadamente grandes rentabilidades con la que pagar los altos salarios de los ejecutivos (tres, cinco, ocho, doce millones para Ratos, Botines, González), los dividendos a los accionistas (unos 20.000 millones anuales entre las cuatro entidades españolas mayores, un cifra que había que multiplicar varias veces en el total mundial) e intereses para los partícipes de fondos de pensión e inversión y depósitos (para el medio billón depositado en España a un sólo 3% hablamos de otros 15 mil millones).

Haciendo uso de la ilusión capitalista de muchos pequeños ahorradores de a pie que quieren sacar unos eurillos de interés a sus euros ahorrados, los grandes intermediarios financieros ajuntan un enorme poder y juegan en un mercado desregulado, expandiendo irresponsablemente el crédito y la deuda hasta la insostenibilidad, atrapando a países enteros en la trampa de la deuda, exprimiéndolos al máximo para obtener unos rendimientos, exigiéndoles ajustes, privatizaciones, reformas, retroceso social, sin que los gobiernos pongan control en la fase de endeudamiento ni exijan a los verdaderos responsables el pago.

En los últimos años, primero se centraron en la especulación con la vivienda. Después fueron a por el petróleo y los alimentos. Ahora atacan sin respiro a las deudas públicas occidentales con sus mecanismos especuladores. Exigiendo mayores intereses, buscando sus cobros aunque eso exija “rescates” de los pueblos a las entidades, coaccionando para que se adopten las medidas que les interesan, en la que se deteriora nuestro estado del bienestar.

Necesitamos un intermediario financiero público que se mueva con valores, con ética. La banca ética privada es insignificante (Triodos). La banca ética y popular incipiente (Fiare). Pero también necesitamos una reeducación cívica (en esto y en otras muchas dimensiones de nuestro comportamientos) para usar nuestros ahorro de una forma colectivamente inteligente, responsable, sostenible. No podemos poner nuestros ahorros en manos de los mayores enemigos de las sociedades, los derechos sociales, la cohesión. El Estado debería ayudarnos poniendo a nuestra disposición una banca pública que no se pervierta, como ocurrió con las cajas, que imitaron el modelo de explotación bancario.

Hago una llamada de SOCORRO para que me permitan llevar mis pequeños ahorros a un banco público que se desenvuelva con ética aunque no me repercuta intereses. Es urgente la creación de la banca pública. Sólo quiero que mi dinero sirva para favorecer el desarrollo social de mi sociedad o de las sociedades empobrecidas, con respeto al medio ambiente.

Desafortunadamente, en los programas económicos de las dos alas del bipartidismo (PSOE-PP) esto parece fuera de agenda. Al contrario, está en marcha el proceso de saneamiento y privatización de las cajas de ahorro, algo en los que los dos partidos de la pinza ideológica están muy de acuerdo. El candidato Rubalcaba, incluso en su versión de prometer indignamente lo contrario a lo que su Gobierno ha decidido, de forma timorata habla de obtener de los bancos una participación para crear empleo. Es una propuesta infinitamente alejada del planteamiento de este escrito.

Hay más. Entre ellas, el cambio de filosofía de la Unión Europea y del Banco Central Europeo es igual de urgente que la creación de la banca pública. Es fundamental que la Unión Europea no inspire más neoliberalismo (ajustes, reformas y privatizaciones). Debería aliarse con los pueblos europeos para orientarnos hacia unas economías más sociales y más medioambientales. El Banco Central Europeo debería ayudar a Estados mucho antes que a los bancos; debería hacer la guerra a los especuladores, en lugar de permitirles hacer y deshacer a su antojo, con las consecuencias conocidas. No debería ser independiente. Deberían ponerse más reglas y tasas contra la especulación financiera para que la financiación vuelva al sentido común, a posibilitar la realización de proyectos; pues en las últimas décadas se ha desquiciado y se ha convertido en un inestable casino en el que siempre gana la banca.

A la hora de reducir déficit deberíamos recuperar la progresividad fiscal perdida en las reformas tributarias de los gobiernos del PP y del PSOE en IRPF, Patrimonio, Sociedades y Sucesiones, en lugar de atacar el bolsillo de clases populares y trabajadoras con el IVA. Por los principios de solidaridad y cohesión, habría que ir a buscar fondos a esos patrimonios para mantener los servicios públicos, para relanzar una economía verde, para ayudar a países empobrecidos.

Para escapar a esta dinámica de depredación de las clases populares todos deberíamos pretender una banca pública y ética. Deberíamos poner nuestros ahorros en esas manos prudentes. Deberíamos exigir a las instituciones europeas que nos defiendan de los tiburones, en lugar de alimentarlos, tolerarles y ser sus recaderos. Deberíamos exigir a nuestros gobiernos que recuperen la progresividad de los impuestos. Deberíamos recuperar la soberanía usurpada.

Este artículo se actualiza con otro artículo de 21 de diciembre de 2011 sobre las aportaciones que reciben los bancos de los préstamos a bajo interés del Banco Central Europeo.

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Posted in: Economía, Política