Una víspera en la Plaza Mayor

Posted on julio 22, 2011

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Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán.

Un hombre de oro escondía parte de su fortuna y de su sonrisa, mientras el principito aborrecía a la moneda del color de sus rizos y un señor con tres piernas se dirigía a su destino que no era otro que un gesto hospitalario o una palabra amable. Un joven hurgaba en las almas de personas que habían resucitado varias veces y daba fe de los fenómenos extraordinarios que había lugar en aquella noria fantástica. Tres señoras sumaban juntas tantos años como Matusalén y arqueaban su cuerpo menguante. Hombres volaban siempre hacia el mismo porvenir y más alto que las aves, dibujando una bandera de cinco franjas igualmente celestes. Personas y pájaros componían una música desconcertada. Parecían felices dos colores en un mar gris. El sabor más común era el frío y se añoraba la fragancia del aire fresco. Un fluido clamaba su salida. El sol se levantaba en otros países.

Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán, Talán.

24/04/2006

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