Nací en un pequeño pueblo en el que todos nos conocíamos por nuestros nombres. Crecí en ese mismo pueblo, donde me dispensaron muchos cuidados y cariños. Salí de ese mi paraíso emocional a estudiar y a trabajar cuando finalizó el siglo de mi inocencia. En esa salida también he obtenido muchos bienes y siempre he tenido presente en el recuerdo aquel universo entrañable sobre la falda de una montaña mágica. No sé muy bien hacia dónde voy, pero quiero encontrar el camino y quien me acompañe.
En el sendero andado he ido guardando en mi saco algunas palabras que amo sobre todas las cosas: “Seriedad, respeto, consideración, tolerancia, cordialidad, apoyo, amabilidad, responsabilidad, autonomía, inquietud, interés, entusiasmo, amor a la vida, optimismo, tranquilidad, estabilidad, trabajo, esfuerzo, paz, ecología, sinceridad, lealtad, sencillez, racionalidad, ternura, generosidad”.
Muchas veces me siento un extraño en la vida que avanza. Reencuentro mi sitio normalmente cuando siento que contribuyo con un mejor funcionamiento social. Por eso, desde jovencito mi intuición me acercó hacia ideas socialistas, democráticas, ecológicas. Con el paso del tiempo, la intuición se ha visto reforzada por las creencias y certezas en la misma vertiente.
Quiero que mi vida sea una felicidad propia en medio de una felicidad colectiva. Me siento muy vinculado a la siguiente canción de Pedro Guerra.

mª josé piñeiro rodríguez
julio 12, 2012
eres increíble!
gracias x escribir Y DEJARNOS LEERTE!
Samuel García Arencibia
julio 12, 2012
Muchas gracias a ti por tus ánimos.