En La Hojarasca de Gabriel García Márquez encontramos este párrafo:
Para entonces, la compañía bananera había acabado de exprimirnos, y se había ido de Mando con los desperdicios de los desperdicios que nos había traído. Y con ellos se había ido la hojarasca, los últimos rastros de lo que fue el próspero Macondo de 1915. Aquí quedaba una aldea arruinada, con cuatro almacenes pobres y oscuros; ocupada por gente cesante y rencorosa, a quien atormentaban el recuerdo de un pasado próspero y la amargura de un presenté agobiado y estático. Nada había entonces en el porvenir salvo un tenebroso y calmante domingo electoral.
Últimamente tengo mayor apetito de lectura y de reflexión silenciosa que de reflexión escrita. Pero hace unas semanas, cuando leía el libro del sabio colombiano, que tanto me enseña en sus páginas de realismo mágico o de realismo melancólico como el de este libro, encontraba en cada descripción de la hojarasca a la insensatez del capitalismo.
Cuando siglos atrás se formó la mentalidad capitalista se liberó la enorme avaricia que el ser humano tiene dentro. Los emprendedores descubrían un recurso, como las propiedad de las tierras y las aguas de Macondo para el cultivo del plátano, y se lanzaban hacia ese recurso para explotarlo y exprimirlo hasta el final. Ese esfuerzo se hacía y hace siempre con una inconciencia de las repercusiones negativas que ese afán tiene: expulsar de sus tierras a los que cultivaban tradicionalmente la tierra, enfocar toda el esfuerzo social y los recursos hacia el monocultivo bananero, atraer una población suficiente para hacer todo el trabajo, explotar a los trabajadores, destruir un hábitat, gastar la tierra, … Beneficios para unos pocos hoy, hambre para los muchos el resto del tiempo.
Esa ambición de acumulación se dotó de unas fuerzas productoras tremendas. Se atribuye a Marx una admiración del capitalismo por la capacidad que tenía de desarrollar las fuerzas productivas. Un siglo y medio después da la sensación de que el capitalismo no sólo ha sido insensato sino que también ha tenido un éxito basado de forma muy importante en los motores (la del vapor, la de los cuatro tiempos, …) que convertían energías fósiles en capacidades inmensas de transformación.
De esta forma, a un ser insensato se le otorga una herramienta que se le viene grande. Mientras careció de esas aplicaciones tecnológicas, la especie estaba integrada dentro de los equilibrios de la naturaleza. Hace días volvía a ver La Balada de Narayama. Es maravillosa la forma en que retrata el Japón de los campesinos tradicionales. Con su agricultura no conseguían la abundancia actual (para una parte de la humanidad), pero la aldea que protagoniza la película conocía sus límites. Por eso incluso practicaba el infanticidio o el gerontocidio. De ninguna manera, quiero decir que fuesen sociedades sin contradicción y desvalores.
Sin embargo, las sociedades del capitalismo y de las energías fósiles se metieron en una maquinaria infernal de crecimiento, dominación, explotación, imperialismo, … Hemos pertenecido a generaciones que se creyeron dueñas del planeta, excluyendo a pueblos exprimidos, mujeres, generaciones futuras. No hemos sabido respetar los equilibrios que la sabia Historia había ajustado con sumo cuidado durante años, décadas, siglos y milenios. El inventario de vuelcos contra la naturaleza sería muy extenso y estaría lleno de importantísimas agresiones.
Pero, como en el relato del querido Nobel, la hojarasca se irá y quedará un mundo menos vertiginoso, menos materialista, … Es muy importante aprender a organizarnos para que esa transición que se anuncia sea lo menos traumática posible y el mundo resultante esté más libre de dominaciones.

Juan L. Pérez
septiembre 7, 2012
Lo malo es que, a mi juicio, sólo una cosa avanza tan rápido como la maquinaria y, al parecer, es lo que quedará tras la hojarasca: el desierto.
Un saludo.
P.S.: Me tocó descansar un poco, estoy de vuelta.
Samuel García Arencibia
septiembre 7, 2012
Opino como tú.
Bienvenido.
Antonio
septiembre 7, 2012
Muy bien ,Samuel,estoy de acuerdo :las crisis están en el genoma del capitalismo ya que los procesos de especulación que empujan el crecimiento conllevan enfriamientos repentinos ,cuando se produce mucho más de lo que se consume ,en que la gigantesca maquinaria empieza a desprenderse de capacidad productiva(empresas o secciones de producción)y genera paro en grandes cantidades disminuyendo la demanda agregada y por tanto empujando a más destrucción de empleo.Estas crisis clásicas de sobreproducción ( la burbuja inmobiliaria es un buen ejemplo)se agigantan con la hegemonía que tiene el capitalismo financiero que ha convertido al mundo en un gigantesco casino donde se especula a todas horas con acciones,derivados,deudas soberanas ,etc con grandes beneficios a corto plazo pero con una volatilidad siempre creciente.
Estos poderes financieros (los mercados)son los culpables de esta crisis auxiliados por el bipartido PPSOE y acólitos que han cambiado las leyes que ha hecho falta para que funcione sin trabas el casino.Y ahora nos imponen por decreto la LEY DEL EMBUDO para que paguemos los bancos rotos los que no nos hemos beneficiado de sus especulaciones
Samuel García Arencibia
septiembre 7, 2012
Hola, Antonio.
Gracias por la explicación de esa faceta de las crisis capitalistas. El artículo, quizá no muy claro, se refiere a otra faceta más general. La financiarización ha provocado esta crisis episódica. El capitalismo ha sabido encontrar salidas a sus crisis en las transectorialización (de la agricultura a la industria y de la industria a los servicios), en las migraciones, en la explotación de unos pueblos sobre otros, en la mercantilización de todo, en la acumulación de capital en ese casino, en la guerra, … Pero se ve en el camino una debilidad que en el siglo XIX no se veía, que se empezó a constatar en los setenta y que cada vez es más palpable: el agotamiento de los recursos, la saturación de los residuos. Esa era la crisis global que tenía en mente.
Salud.
Antonio
septiembre 7, 2012
Hola ,Samuel:
Tu enfoque ecológico no es incompatible con lo aspectos financiero y de sobreproducción que señalaba ya que, para comprender la especificidad de esta depresión , es necesario darse cuenta de que, por primera vez,aúna estas tres facetas.Por ejemplo ,la Crisis del 29 con la que se la compara, fundamentalmente era financiera y de sobreproducción.
El capitalismo es en esencia depredador de recursos naturales y está produciendo el agotamiento de recursos naturales y la incapacidad del planeta para absorber los residuos sin alterar su equilibrio lo que provoca,por ejemplo, el cambio climático acelerado.Esta crisis ecológica bebe ser tenida en cuenta en los intentos de solución de los aspectos económicos
para no agravarla y tender a restablecer los equilibrios perdidos
Juan L. Pérez
septiembre 8, 2012
Yo no tengo tan claro el matiz. La crisis del 29 está marcada, a su vez, por los movimientos de liberación nacionales tanto en Africa como Asia. La gran crisis del sistema colonial imperialista. Estos movimientos nacionales de liberación no sólo fueron favorecidos por el papel libertador de la de la revolución que dio lugar a la antigua URSS, si no que también venían marcados por el escaso y unilateral desarrollo, la monoproducción y el latifundio, factores que deformaron la estructura de dichas economías, agotándolas, basándose las potencias colonizadoras en el superávit de recursos y la mano de obra barata. La desertificación africana sufrió un aceleramiento a partir de mediados del siglo XIX y aún hoy no se ha detenido. Mejor ejemplo sobre la depredación del sistema capitalista-imperialista no encuentro. Que hace un siglo se pensara que los recursos eran inagotables y no se realizaran estudios (o no se divulgaran) no significa que tal daño ecológico no se produjese.
BeBe
febrero 20, 2013
Jajajajajajajaj deberian de subir cosas importantes no esa basura… Deberian de subir introduccion de la novela, algo que sea util para una tarea… No esa basura que suben.
Samuel García Arencibia
febrero 20, 2013
Jajaja. Lo importante para la Humanidad es que tú copies tu tarea. Mejor léete la novela y no busques el camino facilón.