Hace cuatro años, cuando una selección de jugadores de nacionalidad española ganó un torneo de fútbol, yo venía de un paseo nocturno. Al escuchar el bullicio festivo en la plaza al lado de mi casa, al acercarme, pensé ilusamente que se había proclamado la Tercera República. Sin embargo, cuando estaba más próximo vi las banderas monárquicas y constaté con cierta decepción mi error.
A la hora del partido de hoy, salía a correr. En la plaza donde años atrás se celebró la victoria había una concentración de cientos de personas, frente a una enorme pantalla de televisión, donde muchos ojos seguían hipnotizados la trayectoria del balón. Hubiese pasado de largo si no fuese porque en más de una ocasión he participado en concentraciones y manifestaciones, con o sin comunicación a la Delegación del Gobierno en Canarias. No había despliegue policial como ocurre en las manifestaciones a las que acostumbro asistir.
Me pregunté si aquella manifestación tendría comunicación a la Subdelegación de Gobierno. Si no la tenía, me preguntaría si algún agente de los Cuerpos de Seguridad se acercaría a los concentrados para preguntarle quién promovía aquella concentración, para sancionarlo por no haber comunicado. Me pregunté además por qué no había furgones-lecheras de la Policía Nacional alrededor para proteger a los concentrados de contramanifestantes o para intimidar los concentrados para que no protestaran fuera de unos límites fijados a veces muy limitativos.
Detrás de estas preguntas concretas hay una reflexión abstracta. El sistema social fomenta la idiotización. Que me perdonen las personas que participen en estas concentraciones. Sé que no es muy amable por mi parte decir que están idiotizados. Sepan que uso el significado etimológico de la palabra, pues “idiota” viene del latino idiōta y del griego ἰδιώτης, con connotaciones de persona desentendida de lo público.
Me explico. Vivimos en una humanidad con graves problemas: personas que mueren de sed o de hambre, que mueren por las guerras promocionadas por grupos sociales que no sufren sus consecuencias por lo menos con la misma intensidad, que verán como un contradictorio sistema social del bienestar decaerá, que comprobarán que las generaciones anteriores consumieron lo que no les correspondía, dejándole sólo los escombros, … Deberíamos identificar como grandes éxitos sociales la eliminación de esos graves problemas. Sin embargo, los pasamos por alto, nos desimplicamos con ellos.
En cambio, la sociedad se empeña en identificar unas victorias colectivas de dudoso merecimiento, pero de simpleza emocionante. Somos incapaces de avanzar en la erradicación mundial de la pobreza o del cambio climático. Sin embargo, nos arrimamos a una celebración porque un grupo de señores en pantalón corto (con los que nos identificamos) son capaces de darle patadas a un trozo de cuero inflable con mayor habilidad que otros señores con los que no tenemos esa simpatía (nacional). Se trata de señores con sueldos millonarios en general (cobran en general veinte veces más que los estigmatizados controladores aéreos por desempeñar una función realmente menos importante). Se trata de señores que participan en el esfuerzo de convencerle de que usted necesita un coche y el mejor de todos es el de la empresa que a él le ha pagado para que se lo diga en un anuncio publicitario en el que le habla con tono de confianza. Se trata de señores que hace dos años se rebelaron contra la petición popular para que renunciaran la prima por ganar un torneo mundial de fútbol, teniendo en cuenta las dificultades económicas que atraviesa el país. Se trata de señores que pertenecen al club social de las personas que tienen asesores para pagar menos impuestos: son muy españoles para obtener su aplauso pero son poco españoles para pagar (porque pueden) una mejora en la sanidad.
En general el sistema hace esfuerzos para que el entusiasmo nacional se eleve. Los medios le hablan de lo que le ocurre a este grupo de gladiadores como si fuera algo importante para usted, mientras le callan que un chaval de 23 años no sabe como continuar sus estudios de Medicina el año que viene con la elevación de tasas y la disminución de las becas; un chaval que podría ser el investigador que descubriese el remedio contra la enfermedad que mató al vecino que usted tanto quería. Las grandes empresas se empujan por ser la patrocinadora principal del equipo de fútbol, aunque tengan que pagar un dinero para pagar los salarios de los jugadores y los organizadores de la federación, las primas de los jugadores, los hoteles, … pues la publicidad les ayuda a vender. Los políticos también se dan codazos por salir en una foto con los triunfadores, pues saben que donde aplauden a los deportistas gloriosos tienen su oportunidad de sonreir sin reproches. Las instituciones le ponen pantallas gigantes en las plazas y le permiten que haga ruido tras el éxito.
Sin embargo, el sistema que apoya tanto esta idiotización, castiga la protesta. A las diecinueve personas que protestamos el día del anuncio del “rescate” porque se recortan los derechos a la sanidad y a la educación, mientras se inyectan millones que tendremos que pagar nosotros para salvar unos bancos, sin pedir responsabilidades a los gestores de esos bancos, las instituciones nos mandaron a la policía para preguntar porqué gritábamos en la calle. En febrero de 2012 en Valencia o en agosto de 2011 en Madrid se le dio rienda suelta a la policía para que impunemente y sin identificación agredieran y detuvieran un par de horas a personas que protestaban porque se practicaban recortes en educación o por una visita papal con toda la boa impropia de la austeridad (falsa) con la se que llenan la boca. Se detuvo y puso en prisión preventiva a una madre de familia por quemar simbólicamente dinero en lugar público, mientras que a Jaume Matas con condena se le suspende la entrada en la cárcel. No sigo con los ejemplos.
Pero en realidad, esta forma de obstaculizar la protesta contra el proyecto de capitalismo más desigualitario o la propuesta de una sociedad más solidaria es todavía bastante leve. Después de desactivar los movimientos de propuesta y protesta durante los setenta-ochenta-noventa-dosmil, la mínima resistencia social es erosionada pero sólo levemente reprimida, pues legitima en un sociedad de dominación por medios de generalización del pensamiento único. En el momento en el que los que obtienen ganancia con la dominación sintieran riesgo para su privilegio, la protesta sería perseguida con mayor crudeza, hasta el momento en el que la protesta obtuviese los apoyos para cambiar el rumbo.
Una sociedad desentendida de los graves problemas, distraída por las estrategias del sistema, que no protesta ni exige, que no escapa a las dinámicas de idiotización, que permite que el sistema use la violencia institucional contra las personas que protestan, … es una sociedad a la deriva, una sociedad zombi dominada por los directores del sistema.

Juan L. Pérez
junio 28, 2012
Las dictaduras siempre exaltan el espíritu nacional y reprimen el espíritu contrincante.
Samuel García Arencibia
junio 29, 2012
Damos pasos en el camino de la similitud.
familia de 3 hijos (@familiade3hijos)
junio 28, 2012
Ya sabes: “pan y circo”. Hoy es “Tele-cotilleos y fútbol”
Samuel García Arencibia
junio 29, 2012
¡Qué aburrido!. Con lo divertido que es hacer la revolución.
Luis
junio 28, 2012
Samuel, has dado en el clavo. El nivel de “subnormalidad” profunda de parte de las clases populares alcanza límites que a su misma vez nuestra limitada razón no puede comprender. Ojalá no fuera así, pero de nada sirve lamentarse. Yo soy de un pueblo de Castellón. Así, que sé perfectamente lo que es soportar el fabrismo omnipresente en cada pueblo, ciudad y aldea. Y lo peor es que cuando más pobre es la gente, se muestra más imbécil por norma general. Me explico. Es común por estos lares, escuchar las críticas inmisericordes de muchos trabajadores a los sindicatos mayoritarios. Pero, hete aquí, que, como trapecistas de circo ejercitan un volatín majestuoso y se desvelan como PPeros furibundos. Así, día tras día, en el trabajo, con los amigos, en conversaciones de bar… Entiendo que el discuros neoliberal es hegemónico, pero, no puedo comprender que a alguien le roben en la cara o le expulsen del trabajo, y continúe justificando al agresor. Es un hecho que va más allá de la teoría de la alienación. Es algo inexplicable, Es el furor del 99% en gritar continuamente: “vivan las cadenas”. Se quejan de los sindicatos mayoritarios, pero éstos no son sino el reflejo de una sociedad, como la española, que aprueba directa o indirectamente los valores del fascimo, hecho que compruebo día a día en el trabajo. Los sindicatos no han vendido a nadie, somos la clase trabajadora quienes nos hemos vendido al destajo, la hora extra, y al vora a Fabra que te dará trabajo. Pensar que CCOO podía haber realizado una política revolucionaria como la CNT y que ésta podría haber sido apta para la mayoría de la clase obrera es una quimera de gentes que tienen un contacto reducido con la realidad del mundo obrero.
Samuel García Arencibia
junio 29, 2012
Comparto tu análisis. Los sindicatos pactistas son el indicador de la clase rendida, aunque los sindicatos también tengan su responsabilidad propia. Cuando no hay fuerza en las piernas, la cabeza no sabe a dónde conducirse. El éxito de los mitos nacionales (sobre todo esos deportistas) es un síntoma de que en esta sociedad se invierten más energías en la euforia que distrae que en la denuncia que señala los problemas.
Jesús
junio 29, 2012
Lo que no comprendemos no es menos racional que lo que comprendemos.
Samuel García Arencibia
junio 29, 2012
La racionalidades, comprendidas e incompredidas, pueden no ser razonables.
Manu
junio 29, 2012
Hola buenos días, parce ser que yo soy uno de esos idiotas. No estuve viendo el partido en ninguna pantalla gigante de ningún pueblo de España sino en casa de unos amigos en torno a unas cervezas y un asado.Nací en Cadiz en el año 1977 por lo tanto tambien soy español a parte de idiota, si hubiera nacido 200km al sur sería marroquí o 200 kms al oeste sería portugues pero a mi madre (como a la suya anteriormente) le dio por darme a luz ese día en ese sitio, aunque en lo de la idiotez de que me guste el futbol es cosa mía
Tambien soy idiota porque me gusta el deporte en general y el futbol en particular, tanto verlo como jugarlo, y cuando lo veo me gusta ver a los mejores, al igual que cuando leo me gusta leer a los que mejor escriben, o cuando voy al cine o al teatro los que mejor interpretan o dirigen las obras.
Pero le digo una cosa, todos los que estabamos viendo ese partido y lo veremos este domingo no estamos alejados de lo publico, ni yo ni mis amigos ni la inmensa cantidad de españoles que el domingo por la tarde haran una pausa en su vida cotidiana para disfrutar de un espectaculo que les gusta, los que no tienen conciencia social no la tienen por el futbol, si no fuera el futbol seria tal grupo de musica, tal actor o tal programa de television.
Y me permito una pregunta, está usted las 24 horas del día realizando acciones sociales, politicas reivindicativas, no tiene ni una sola aficion, sea deportiva, leer, escuchar tal o cual grupo de musica, el cine, series de TV… que le haga “desperdiciar” un par de horas.
PS: Decia Eduardo Galeano que el moría, mendigaba por ver una buena jugadita y que cada noche es el mejor futbolista del mundo, aunque quien sabe quizas Galeano (quien se encierra en su casa por cada Mundial) tambien es un idiota.
Samuel García Arencibia
junio 29, 2012
Hola, Manu.
Conozco la compatibilidad entre deporte y preocupación por lo público. Perfectamente. Yo practico deporte (también leo, veo películas, …). Bastantes patadas le di a las pelotas en la plaza del pueblo. Mucho disfruto con el deporte. Me parece muy saludable.
Ver la pachanga de los amigos me divertía menos,pero lo hacía. Ver un partido de unos profesionales, ya se me alejaba, pero entiendo que no todo el mundo sea como yo, celebro que no todo el mundo lo sea. Ya la euforia colectiva por los éxitos de deportistas profesionales me parece más bien una inducción social. Si la euforia coincide con la pasividad frente a fracasos estrepitosos en la igualdad social, ya parece un desvío social.
Sin embargo, el artículo no va trata sobre idiotas, sino sobre idiotización. Fíjese en que habla de futbolistas millonarios, de grandes empresas, de políticos, de instituciones. Compara la diferencia de trato de la sociedad hacia lo que no pone en cuestión el sistema social y lo que con la debilidad de los tiempos hace protesta.
Usted se permite hacerme una pregunta que he intentado responderde. Yo quisiera invitarle a reflexionar sobre si su implicación en la protesta está a la misma altura que su involucración en la celebración de los “éxitos” de unos héroes mitificados por los prescriptores del sistema. Espero que no sea su caso, pero hay muchas personas que piensan que contribuyen bastante con lo público y podrían mejorar en ello.
Manu
junio 30, 2012
Pero es que una cosa no quita la otra, la gente puede salir a ver un partido en grupo y no por eso dejar de exigir sus derechos o reclamar nuevos, no son causa y efecto.
Sobre la idiotizacion, bueno me resulta curioso que un gran porcentaje de casos se use el fútbol profesional y apenas se diga nada de por ejemplo gente que se gasta un buen dinero y se hacen kms para ver un artista cantar, o se hipotequen para meterse en un hotel 7 días con una pulserita, gente que se lleva centenares de horas delante de una consola y así múltiples ejemplos.
Y sobre los anuncios publicitarios, bueno yo he visto prestigiosos psiquiatras que intentan vender un Banco, ex ministros y divulgadores científicos vendiendo pan de molde, filósofos, periodistas de reputación… y un largo etcétera, la verdad que “quien este libre de pecado que tire la primera piedra”.
Sobre la reflexión que me invita a hacer, bueno es facil a mí modo de ver, la celebración durará algo así como 2 -3 horas, creo que 2-3 horas en un año no es mucho comparado con las acciones en 365 días (manifestaciones, concentraciones, jornadas de ayuda, voluntariado, donación de dinero, colaboraciones……), pero resulta otra vez curioso que esas 2-3 horas sean tan criticadas y comentadas y la gente no diga nada, por ejemplo en toda una semana de fiesta y de jolgorio, ya sea Semana Santa, Ferias, Carnavales, San Fermines, Fallas, o sin ir mas lejos la noche del 31 de Diciembre donde se celebra que la Tierra vuelve a pasar por un lugar determinado en su órbita alrededor del Sol y esa celebración dura más que del triunfo de unos jugadores. No se si usted participara de algunas u otras celebraciones de este tipo, si es así se considera también idiotizado o sus celebraciones son mas trascendentales o con mas sentido que las de los demás.
PS: Por supuesto que creo que mi implicación en la creación de un sistema mas justo socialmente debe mejorar, siempre se puede mejorar.
Samuel García Arencibia
junio 30, 2012
Has identificado otras formas de idiotización (promover que las personas no construyan un nosotros más integrador). Esto de acuerdo con todas (especialmente con la del Punset que vende pan de molde). El hecho de que haya más maneras de idiotización no quiere decir que la más efectiva merezca indulgencia.
De lo que se trata precisamente es de reducir los niveles de idiotización en el cerebro. Todos deberíamos hacer un análisis de la composición de nuestras absorciones y evitar todo lo que podamos esas inducciones social hacia el desalme.
Yo también. Algo de idiotización me llega. Estoy obligado a descubrirlo y librarlo. Creo que no participo en ninguno de los eventos que relaciona.
Con todo, le digo que en su caso puede haber bajos niveles de idiotina. Lo celebraría. Una persona más curada de este mal le diría a Nadal: “Le das a la raqueta con más habilidad que nadie, pero eres tan insolidario como Almodóvar cuando te llevas el dinero a dónde sea con tal de contribuir menos”. A Bisbal: “Tendrás técnica de cantar, pero tu mensaje es hueco”. Etcétera. He puesto ejemplos no futbolísticos para que vea acepto perfectamente que la identificación de los instrumentos (bien retribuidos) de la distracción van más allá del campeón.
El Oikos
junio 30, 2012
A mí lo que me parece auténticamente idiota y empobrecedor es que se dijera desde los principales medios de comunicación de este país que ganar la Euro 2008 y el Mundial 2010 iba a impulsar el consumo y en consecuencia la recuperación económica. Pero quién se creen que somos.
La otra proclama que desde los medios y términales conservadoras de este país se pone en marcha cuando la selección gana algo es destacar la unidad de España, el centralismo frente a la pluralidad de opciones que hay dentro del país. Según esto, un vasco o un catalán no pueden disfrutar de una victoria de España.
Lamentable y empobrecedor. Veremos que dicen si España gana la Euro 2012.
Si 3 millones de personas son capaces de salir a la calle a celebrar un triunfo de la selección y no se mueven cuando desde el poder político y económico se recortan derechos de la forma más injusta y antidemocrática es que no hemos logrado llegar y conectar con la gente. Hay que dar con el dispositivo que active la movilización masiva para solucionar esta estafa organizada en la que nos han metido. ¿Cúal es? Esa es la cuestión y la solución
antonio
junio 30, 2012
‘Hay que dar con el dispositivo que active la movilización masiva para solucionar esta estafa organizada en la que nos han metido. ¿Cúal es?’. Me temo que ese mecanismo es, única y exclusivamente, elevar el conocimiento e información de la población. Conocimiento e informacion. Es un mecanismo lento, esforzado , sin atajos, a veces frustante, eso si. El resto de acciones es puro azar y lotería. Suscribo tu ajustado retrato de nuestra patética realidad futbolera.
Ectòrix
julio 4, 2012
Comparto totalmente el análisis que has hecho, Samuel. Sin duda la estructrua social nos conduce a la idiotización. Yo no pongo en duda la acción o valoración individual de cada uno (por eso respecto la opinión y vivencia de Manu), pero la idiotización instigada por los medios provoca que los individuos puedan quedar enajenados, por cuestiones psicológicas. Todos queremos sentir formar parte de un grupo y celebrar con exaltación una victoria. El problema es, de un lado, la significación social que esto tiene y, de otro lado, la clara desviación entre participación colectiva a un suceso no trascendente y no participación (o, digamos, respuesta tan sentida com en la victoria de fútbol) en manifestacions y expresiones colectivas más prácticas. Así, uno puede disfrutar del fútbol o de conciertos o lo que sea y estar más o menos implicado en participación ciudadana, pero también hay quien está desvinculado de toda participación ciudadana y lo único que le da identitdad y unidad de grupo es celebrar por puro patriotismo banal una victoria. El caso del fútbol es, por supuesto, paradigmático, pues hay claros intereses de los políticos en hacerse ver en partidos y hay una exaltación patriótica muy agresiva e intolerante. No obstante, los fans que van a ver a Justin Bieber también padecen de idiocia social.
Con esto, la irracionalidad de esta situación inducida de idiotización (más efectiva, perdonad que lo diga, en personas con la cabeza más hueca), también puede llevar asociados unas actos con cierta significación “política”. Por eso, no es lo mismo tomarse unas cervezas con unos amigos y estar exultante de excitación (pero debo emfatizar que será siempre pura emotividad irracional), que creerse (porque muchas veces lo hacen creer) que uno será más español porque unos señores metan goles y celebrarlo, como uno está en estado de frenesí, en medio de la calle destrozando moviliario urbano. He aquí la vinculación con esa significación política a la que me refería: el frenesí lleva a los ultras a comportarse como auténticos energúmenos en la calle y, curiosamente (o no, por aquello del patriotismo), a exhibir símbolos fascistas. Esto también es un problema. Un doble problema, pues: la cuestión cultural de la idiotización del fútbol y la cuestión política que va asociada. Por ejemplo, en la celebración de Barcelona, que tuvo lugar en Pl. Espanya, los ultras (había unos 3 mil congregados) acompañaron su celebración, que puede ser muy legítima, con palizas a inmigrantes que pasaban por allí. Sí, sí, lo habéis oído bien: mientras coreaban “Yo soy español, etc” se dedicaron a dar una paliza a cinco inmigrantes! Por supuesto, esto no sale en los medios de comunicación y, curiosament, la policía no intervino. Otro ejemplo: en Badalona, ciudad al lado de Barcelona, quemaron 8 coches. Y todo esto sólo porque la selección oficial del Reino ganó una copa. Aquí es donde nos lleva, tambíen, la idiotización.
Bien, perdonad si ha sido un discurso muy destructivo. Tengo que reconocer que soy totalment antifútbol, pero veo que la idiotización va ligada perfectamente a estos actos de matiz ciertamente fascista. Por eso yo creo que el mecanismo del que hablaban en los comentarios anteriores no es sólo información y conocimiento sobre la sociedad para que uno sea más consciente de lo que es realmente importante, sino también desintoxicación de los discursos de los medios y desactivación de esa espoleta patriotera para que no se dispare banalmente.
Samuel García Arencibia
julio 4, 2012
Yo no soy antifútbol. Me he divertido JUGANDO. Me aburre verlo pero puedo entender que hay quien se maraville con la habilidad de alguna jugadora. Lo que ya se sale de matriz es la asunción de que eso es tan importante. La identificación con las victorias de unos miembros de la clase oligárquica… tan intensa es una concentración de energía social en un instrumento destructor de sociedades críticas. Cambio un Nobel por cada 10 medallas olímpicas. Luego, dentro de esa identificación aparecen grupos fascistas como tú denuncias.
Ectòrix
julio 5, 2012
Uy, voy a precisar mi posición: me refería con antifútbol que lo soy contra ese fútbol espectacularizado y mediatizado, porque es eso lo que sirve de trampolín para darle ciertamente un matiz de algo importante para la sociedad. Por lo tanto, corrobora tu respuesta.
En efecto, como decían más arriba, és el circo de hoy día, que empuja a la masas. He de reconocer que ciertamente el “espíritu” alegre y emotivo llama la atención, por ejemplo bajaron aficionados por mi calle y me sentía un poco exaltado, aunque no me guste el fútbol ni comparta ni mucho menos el sentimiento españolista. Pero en efecto creo que est esto, mal entendido y vivido con patriotismo alocado, lo que puede dar la sensación que hay contenido social, digamoslo así, detra´s del fútbol, y no es así. Y, además, aquellos que hacen un gran asunción de imoprtancia (aquéllos dentro de esa identificación) pueden tender a hacer actos fascistas.
alvaeno
julio 7, 2012
Una sociedad que permite la desigualdad, la miseria, la explotación, la guerra, la opresión hacia los más débiles…, es una sociedad enferma, condenada a desaparecer.
Avalon Breton
Ensayo: El crepúsculo de un dios menor (inédito)
Samuel García Arencibia
julio 7, 2012
Yo también lo pienso. Muchas gracias por traernos la cita.
Joaquin
diciembre 19, 2012
Ya puse en otro blong comentario sobre la pobreza extrema en Somalia. Voy a tanto deporte opiáceo que nos meten a los Pueblos. Debo ser un especimen muy raro. Ni me gusta el futbol , ni tampoco los toros . El primero un deporte capitalista y el segundo una tortura lenta a un ser creado. Saludos.
Samuel García Arencibia
diciembre 19, 2012
Lo malo es que hay una generalidad que pasa por ahí y lo peor es que lo que no pasan en general tampoco se apuntan a transformar para bien el mundo.