Los fondos de especulación (pensiones e inversión) mueven billones por el mundo. Los fondos de inversión tienen 20 billones y medio de euros librespeculando por el mundo en 2011. En España, los fondos de inversión o la SICAV (Sociedades de Inversión en Capital Variable) tienen más de cinco millones y medio de personas tienen más de 200 mil millones en estos instrumentos de inversión y especulación.
Por su parte lo Fondos de pensiones suponen 12 billones de euros que buscan rentabilidad. En España, más de 8 millones de personas acumulan más de 50 mil millones en estos engendros.
Otros instrumentos de ahorro convertidos en intrumentos de inversión y especulación son los depósitos bancarios. A los billones habría que sumar los billones que los bancos ajuntan con nuestros depósitos bancarios: sólo en España hay alrededor de billón y medio; por lo se pueden imaginar lo multibillonaria que debe ser la cifra mundial. Queda por apuntar las enormes cantidades de las compañías de seguros.
Es decir, con NUESTRO dinero (fondos de inversión, planes de pensión, depósitos, seguros), aunque también los grandes patrimonios participes en estos instrumentos de especulación, estos intermediarios obtienen decenas de billones con los que dar crédito (hipotecario, de consumo, de empresa, …) y especular, buscar grandes rentabilidades con la que pagar los altos salarios de los ejecutivos (tres, cinco, ocho, doce millones para Ratos, Botines, González), los dividendos a los accionistas (unos 20.000 millones anuales entre las cuatro entidades mayores de la Bolsa) e plusvalías para los partícipes de fondos de pensión e inversión, intereses para depositarios. Haciendo uso de la ilusión capitalista de muchos pequeños ahorradores de a pie que quieren sacar unos eurillos de interés a sus euros ahorrados, los grandes intermediarios financieros ajuntan un enorme poder y juegan en un mercado desregulado, expandiendo irresponsablemente el crédito y la deuda hasta la insostenibilidad, atrapando a países enteros en la trampa de la deuda, exprimiéndolos al máximo para obtener unos rendimientos, exigiéndoles ajustes, privatizaciones, reformas, retroceso social.
En los últimos años, primero se centraron en la especulación con la vivienda. Después fueron a por el petróleo y los alimentos. Ahora atacan sin respiro a las deudas públicas con sus mecanismos especuladores. Exigiendo mayores intereses, buscando sus cobros aunque eso exija rescates, coaccionando para que se hagan las que les interesan, en la que se deteriora nuestro estado del bienestar.
La banca ética privada es insignificante (Triodos). La opciones cooperativas caso no son conocidas (Coop57, Fiare). Por eso necesitamos un intermediario financiero público que se mueva con valores, con ética.
Pero también necesitamos una reeducación cívica para usar nuestros ahorro de una forma colectivamente inteligente, responsable, sostenible. No podemos poner nuestros ahorros en manos de los mayores enemigos de las sociedades, los derechos sociales, la cohesión.
El Estado debería ayudarnos poniendo a nuestra disposición una banca pública que no se pervierta, como ocurrió con las cajas, que imitaron el modelo de explotación bancario cuando eran gestionadas por los políticos de los grandes partidos y después se privatizaron borrando del mapa la obra social que contribuía a la cohesión social y al desarrollo cultural. Al revés de lo que nos dice la sensatez, los gobiernos de Felipe González y de Aznar privatizaron la banca pública reunida en Argentaria y Zapatero ha privatizado las cajas cuando la izquierda le insistía en utilizarlas para construir una banca pública.
Hago una llamada de SOCORRO para que me permitan llevar mis pequeños ahorros a un banco público que se desenvuelva con ética aunque no me repercuta intereses. Es urgente la creación de la banca pública. Sólo quiero que mi dinero sirva para favorecer el desarrollo social de mi sociedad o de las sociedades empobrecidas, con respeto al medio ambiente.
Por supuesto, la creación de una banca pública que agrupe el dinero de trabajadores y ciudadanos para financiar a la actividad económica y a la actividad de los poderes públicos, es tan sólo una de las necesarias actuaciones del poder político. Hay más. Entre ellas, el cambio de filosofía de la Unión Europea y del Banco Central Europeo es igual de urgente que la creación de la banca pública. Es fundamental que la Unión Europea no inspire más neoliberalismo (ajustes, reformas y privatizaciones). Debería aliarse con los pueblos europeos para orientarnos hacia unas economías más sociales y más medioambientales. El Banco Central Europeo debería ayudar a los Estados mucho antes que a los bancos; debería hacer la guerra a los especuladores, en lugar de permitirles hacer y deshacer a su antojo, con las consecuencias conocidas. No debería ser independiente. Deberían ponerse más reglas y tasas contra la especulación financiera para que la financiación vuelva al sentido común, a posibilitar la realización de proyectos; pues en las últimas décadas se ha desquiciado y se ha convertido en un inestable casino en el que siempre gana la banca.
A la hora de reducir déficit deberíamos recuperar la progresividad fiscal perdida en las reformas tributarias de los gobiernos del PP y del PSOE en IRPF, Patrimonio, Sociedades y Sucesiones, en lugar de atacar el bolsillo de clases populares y trabajadoras con el IVA. Por los principios de solidaridad y cohesión, habría que ir a buscar fondos a esos patrimonios para mantener los servicios públicos, para relanzar una economía verde, para ayudar a países empobrecidos.
Para escapar a esta dinámica de depredación de las clases populares todos deberíamos pretender una banca pública y ética. Deberíamos poner nuestros ahorros en esas manos prudentes. Deberíamos exigir a las instituciones europeas que nos defiendan de los tiburones, en lugar de alimentarlos, tolerarles y ser sus recaderos. Deberíamos exigir a nuestros gobiernos que recuperen la progresividad de los impuestos. Deberíamos recuperar la soberanía usurpada.


Jesús
junio 11, 2012
“Los recortes no son el capricho de gobernantes perversos. Son más bien la inercia de un sistema del que todos formamos partes.” (!) “El #rescate y la reacción”
Bien se opta por desarrollar la línea de reflexión en éste sentido, o la invertimos:
“Deberíamos exigir a las instituciones europeas que nos defiendan de los tiburones, en lugar de alimentarlos, tolerarles y ser sus recaderos.” (?) “Poderoso caballero es don billón”
Las dos líneas no pueden coexistir con tanta alegría en la misma cesta.
Del mismo modo, es de una enorme desproporción e incongruencia abundar en la ligereza y superficialidad constante de la crítica hacia la gente común, con el mantenimiento permanente en el olvido de la función real del dinero escondido tras el uso que de él se hace, a la vez que se solicita más de papá Estado y de la tía Europa en defensa del buen hacer monetario, exigiéndosele una neutralidad o implicación en la defensa de los pueblos que no está, ni ha estado, en el ADN de ambas entidades.
Samuel García Arencibia
junio 11, 2012
Hola, Jesús.
Jeje. No conviven con alegría; más bien con lástima habitan en la misma decepción.
Te procuro la coherencia que yo le doy, que no impongo. La primera frase es un reproche (¿quién soy yo para reprochar a nadie?) al pataleo popular por el recorte en educación, sanidad, pensiones, protección a desempleados cuando no protesta por la causa de todo ellos (las bajadas de impuestos, asumir el coste de una deuda contraída ilegítimamente para desapalancar a las entidades de crédito, la desregulación de la actividad bancaria, …). La segunda es un mandamiento (¿quién soy yo para mandar a nadie?) al pueblo precisamente a exigir la defensa estatal del bien popular o la ofensiva para rebajar al tiburón. Se reprocha al pueblo que no cumple con el mandamiento.
Seguramente no compartes ese camino. Creo que no consientes al intermediario estatal, pero no sé. Como socialdemócrata revisionista que me he declarado, podrás comprender que yo sí creo en la enmienda del estado, si el pueblo acumulara suficiente fuerza. Dicho esto, también insisto en que la articulación paralela de un sistema de solidaridad me parece complementario al camino de convertir el poder popular en poder estatal, con una organización no delegativa, por supuesto. Incluso a veces pienso que esa vía tiene más sentido en un mundo donde el sistema lo atrapa todo.
Medio entiendo tu confrontación con los conceptos de Estado y dinero, pero en el estado actual de mi conciencia no se ver con más claridad el camino hacia una descomplicación de la sociedad tan dependiente del Estado y del dinero.
Salud.
Raul Aguilar Cestero
junio 12, 2012
Samuel, una vez más vuelves a dar en el clavo.
Ya hace tiempo que estudio la mejor manera de salir de la espiral de la banca tradicional y, por tanto, estoy al tanto de Fiare, Triodos, etc. pero igual que tu creo que estas iniciativas necesitan un buen empujón desde lo público.
En cuanto a pasarse a esta nueva banca, no hay duda de que ese es el futuro, el único posible. Mi problema y el de mucha gente es que la banca tradicional nos tiene secuestrados con sus hipotecas. ¿Como podemos liberarnos de la banca tradicional entonces? Podemos llevar nuestras nóminas y recibos a estas entidades, pero que hacemos con nuestras hipotecas. No podemos vender nuestros pisos porque perderíamos dinero, nos quedaríamos sin casa y aun le deberíamos dinero al banco. Y esta es una situación que va a más y me tiene realmente preocupado. Por eso, no me canso de repetir que no solo es necesaria una dación de pago para las familias que no pueden pagar su hipoteca, que la solución pasa, en primer lugar, porque estas personas no pierdan su vivienda y, en segundo lugar, por que todas las familias que quieran se puedan liberar de su hipoteca, aunque de momento puedan pagarla, por ejemplo transformándola en un alquiler social.
Juan L. Pérez
julio 1, 2012
Disculpa, Raúl.
Siempre puedes hacer una transferencia por el monto del recibo de tu hipoteca a la banca tradicional con la que la tengas contratada. A mi juicio, tal secuestro no es real.